JESUCRISTO, NUESTRO EXTRAORDINARIO Y MÁXIMO EJEMPLO 

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JESÚS EXTRAORDINARIO Y MÁXIMO EJEMPLO.
Pero Jesús les dijo: Mi comida es hacer la voluntad del que me envío y que termine su trabajo, Juan 4:34.
YO no puedo hacer nada por mi propia cuenta. Juzgo según el Padre me ordena, y mi juicio es justo, pues no trato de hacer mi voluntad sino la voluntad del Padre, que me ha enviado, Juan 5:30.
Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envío, Juan 6:38.
Todo ser humano natural en alguna medida, desea figurar y lucirse para ser reconocido entre la gente como alguien sobresaliente y especial, ese es el pensamiento común de la gente; esto lo hacen muchos porque no conocen a Dios, no conocen su posición en Cristo y por lo tanto no están seguros de quienes son, realizan una labor y quieren recibir alguna recompensa, pero Jesús nos dio ejemplo y debemos cada día intentar ser como Él; Jesucristo muestra la clase de personas que debemos ser si en verdad somos hijos de Dios, discípulos de Cristo y residentes de su reino, Trabajen, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, Juan 6:27a.
Desde el primer momento que Jesús vino a este mundo lo hizo en silencio, no llegó haciendo ruido, ni tocando trompeta, Él llegó anónimo entre la gente, Dios hecho Hombre fue el sencillo carpintero de Nazareth; Jesús sabía quién era, quién lo había enviado y para qué había venido, por lo tanto, era fiel y obediente al Padre cumpliendo su encargo. Cuando dijo esas palabras, Jesús acaba de venir de recorrer largos y polvorientos caminos, atento siempre a ganar un alma, por eso salió al encuentro de la samaritana; cuando ella tuvo un encuentro personal con el Salvador, pudo ganar a toda Samaría  para Cristo, a pesar de su condicion social ante los ojos de la gente, ella fue sencilla y receptiva multiplicadora del Reino de Dios en la tierra, Y la voluntad del que me envío es que YO no pierda a ninguno de los que me ha dado, sino que los resucite en el último día, Juan 6:39..
Si nuestro Salvador y Dios, no hizo su propia voluntad ¿por qué persistimos en hacer la nuestra? Sujetarse a Dios y obedecerle es la lucha constante de miles de personas; este problema se agranda cuando no logramos depender de Dios, por eso tampoco nos sujetamos a las autoridades humanas que han sido puestas por Dios; y si no obedecemos a Dios, es que nos gana la carne, nos falta verdadero amor por Cristo y el ego está entronado en el lugar que le corresponde solo a Jesús: Si ustedes me aman, obedecen mis mandamientos, Juan 14:15.
Jesús amaba de tal manera al Padre, que por eso mostraba su gran amor a la gente que lo rodeaba, Él siempre estaba enfocado en su trabajo, predicaba, sanaba, liberaba, consolaba, enseñaba, se movía de un lugar a otro, en busca de las ovejas perdidas de Israel; Jesús aprovechaba el tiempo al máximo, sabía el tiempo que vivía, veía los campos blancos y listos para la siega, tenía clara su misión y visión de las cosas a su alrededor. Él hacía lo que le correspondía en el momento que era preciso, porque, ningún soldado en servicio activo se enreda en los asuntos de la vida civil, porque tiene que agradar a su superior, 2 Timoteo 2:4.
El lio de muchos es doble: si no aman a Dios, su ego y su vieja naturaleza siguen vivos y dominando, no solo para meterlos en problemas, sino que también son desobedientes y rebeldes impidiéndo que cumplan su propósito de vida ni que desarrollen su llamado a cabalidad. Para Jesús era tan vital su obediencia, como su sujeta dependencia al Padre y la responsabilidad ante su misión; Él comparó hacer la voluntad del Padre al alimento diario; de igual modo que no prescindimos de la comida para vivir, tampoco deberiamos prescindir de hacer la voluntad divina alimentándonos de la palabra en la presencia constante ante el Padre para sujetarnos a sus instrucciones y consejos, porque separados de Jesús nada bueno podemos hacer, Juan 15:5. Ser desobedientes y hacer nuestra propia voluntad, sencillamente indica que estamos separados de Dios, y que aunque Jesús sea el árbol nosotros solo somos ramas desgajadas, que no están dando fruto.
No podemos asegurar que tenemos vida nueva, que somos hijos de Dios ni que somos discípulos de Cristo si no hacemos lo que el Padre nos mandó hacer, estaríamos sin salvación a causa de la mentira, porque los mentirosos no irán al cielo; por lo tanto, no tener a Jesús en el centro de nuestros deberes y obligaciones nos impide resistir al diablo y su mundo y la carne es obtáculo para cumplir nuestra comisión, Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura, Marcos 16:15. Vayan a las ovejas perdidas de la casa de Israel, Mateo 10:6,
Jesús con excelencia de vida nos enseña que el más alto sentido de responsabilidad está en obedecer y sujetar nuestra voluntad a la del Padre. Así como Jesús sabía cuál era su misión y a quien estaba representando, también nosotros debemos entender que lo importante y prioritario es la voluntad del Padre y la muerte del yo para llevar a cabo nuestro ministerio de pescadores de almas, YO no he venido a condenar al mundo, sino a salvar al mundo, Juan 12:47b.
Jesús es nuestro magno y supremo ejemplo de vida obediente, sujeta y responsable; a pesar de sus atributos divinos, me confronta conmigo misma, aunque Jesús era 100% Dios, también era 100% hombre santo; con las limitaciones propias del ser humano Jesús complació 100% al Padre, seguro que no le fue fácil responsabilizarse a tan colosal misión redentora, Él la cumplió hasta el fin, aunque su naturaleza humana fue probada con la tentación, sus padecimientos, su dolor y angustiaba ante el ultraje, el sacrificio y el gemido mientras oraba en el Getsemaní, diciendo: Padre, si quieres pasa de mi esta copa; pero no se haga mi voluntd, sino la tuya, Lucas 22:42.
Nuestro Señor soportó luchas en su carne como todos nosotros, Abba Padre se lo permitió para darnos su ejemplo de fortaleza para mantenernos en continua Renovación, santidad responsable, fe obediente, y Entendimiento para cumplir nuestra diaria Mision con poder y autoridad en el Espíritu, Nuestro Gran Sumo Sacerdote puede comprender nuestras debilidades, porque Él también estuvo sometido a las mismas pruebas que nosotros; sólo que Él jamás pecó, Hebreos 4:15.
Jesús nos mostrado un corazón saturado de amor por la humanidad, por eso sintió satisfacción y dio gracias al Padre en sus padecimientos mientras moría colgado del madero; Él sabía que era enviado para dar cumplimiento al mayor pacto, que Él era el único que podía sacrificarse y que solo Él podía lograrlo, por eso veía su misión como alimento que satisface el alma, el pedido y las palabras que había oído del Padre eran su manjar, su meditación, su delicia y su fuerza; Jesús no permitió que sus propias necesidades o la locura del mundo que lo rodeaba le quitaran ni le menguaran el deber de su labor salvadora, por eso pudo decir: No solo de pan vivirá el hombre, sino también de toda palabra que sale que la boca de Dios, Mateo 4:4.
Así como Jesús estando en carne de hombre pudo vencer, nosotros también podemos obtener la victoria por el poder del Espíritu Santo que vive en cada redimido del Mesías; podremos cumplir la voluntad del Padre y la misión que su Hijo nos dejó. Debemos apegarnos a Jesús luchando en la unción y poder del Espíritu, doblegando y sometiendo nuestro ser en amor, nuestra voluntad a la de Dios; porque es por amor que podemos vencer cualquier obstáculo, si amamos al Señor con locura, entrega y compromiso alcanzaremos el galardón, Porque mi Amado es para mí y yo para mi Amado. Grábame como un sello en tu brazo, como un sello en tu corazón, porque el amor es más fuerte que la muerte, Cantares 8:6. Por amor Jesús venció la muerte y nos redimió.
Si la comida de Jesús era hacer la voluntad del Padre, la nuestra debe ser igual, si Cristo vino a hacer algo especial, nosotros también hemos sido llamados a algo importante y valioso, lo cual debemos cumplir con fidelidad, responsabilidad y diligencia con un corazón cargado de amor por las almas perdidas para que toda nuestra vida sea un deleite y un placer, Así que No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que es grato, lo que es perfecto, Romanos 12:2.
No podemos seguir corriendo al ritmo de este mundo, el enemigo ha usado la mentira para permear las mentes y meter ideas y costumbres del mundo en medio de la grey, por eso muchos viven fuera del diseño de Dios buscando el éxito y el reconocimiento del mundo sin agradar a Dios, tanto en lo laboral como en lo ministerial. Es tiempo de renovarnos, despertarnos, levantarnos y avivarnos en el Espíritu para alzar la mirada al Padre y seguir el ejemplo de nuestro Salvador; busquemos el reino de Dios y su justicia, busquemos las cosas de arriba, mirando al Invisible que trae bendición para nuestra vida y la miles; trabajemos y oremos sujetos a Papá, Enséñame a hacer tu voluntad, porque Tú eres mi Dios. Que tu buen Espíritu me lleve por el camino recto! Salmos 143:10. Amén.
Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino eterno.                 
                                                                                                                       

 

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