LA PAZ GENUINA PROVIENE DE DIOS

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LA PAZ GENUINA PROVIENE DE DIOS

De dónde vienen las guerras y las peleas entre ustedes? Pues de los malos deseos que siempre están luchando en su interior. Ustedes quieren algo, y para obtenerlo, matan, sienten envidia de alguna cosa y como no la pueden conseguir, luchan y se hacen la guerra…Santiago 4:1-2.
Porque el Espíritu Santo nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes y controlar nuestros malos deseos. No hay ley que esté en contra de todo esto. No seamos orgullosos, ni provoquemos el enojo y la envidia de los demás por creernos mejores que ellos. Gálatas 5:22-26.
El tema de paz es el centro de conversación en la actualidad, todos reclaman y quieren paz, pero sus vidas estan alejadas de su Creador y Salvador. ¿Por qué no hay paz sino guerras e injusticia? Porque las naciones, sus gobernantes y sus habitantes han dejado y olvidado a Dios, por lo tanto, han abandonado sus principios, ordenanzas e instrucciones, ¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu PAZ como un río y tu justicia como las ondas del mar. Isaías 48:18.
La gran mayoría de los seres humanos se han llenado de egoísmo, envidia, deshonestidad, mentira y descontento a causa de la avaricia, la sed de poder y el deseo de dominar, por eso hay tanto engaño y maldad debido a la ingratitud y olvido hacia Dios. Y dijo Dios: No hay paz para los malos. Isaías 48:22.
Aunque la PAZ es el tema central y anhelo perpetuo de la humanidad a través de la historia, no la podrán obtener los humanos que viven sin Dios ni ley; se dice mucho de ella: algunos dicen que hay paz positiva y paz negativa, que la paz es un espacio de encuentro, que es un tiempo de relaciones humanas alegres, que es ausencia de guerra, que es ausencia de conflicto, que es convivir con tolerancia y armonía, que es la derrota de la violencia, que es la sana convivencia entre diferentes culturas, religiones, géneros, razas y pueblos; que es saber vivir en la diversidad, que es vivir con respeto en la diferencia, que es vivir en libertad e igualdad de oportunidades, que es inclusión, etc. etc., pero esa no es la paz que Dios da, Les dejo la paz. Les doy mi paz, pero no se las doy como la dan los que son del mundo. No se angustien ni tengan miedo, Juan 14:27.
Si vamos a los principios bíblicos y eternos de Dios, sabremos lo que realmente es la PAZ. La paz verdadera es el resultado natural de estar alineado y en armonía con Dios, de tener a Jesucristo reinando en nuestro corazón y al Espíritu Santo gobernando nuestra vida, buscamos primeramente el reino del Dios vivo y su justicia, cuando obedecemos y seguimos sus instrucciones, mandatos, principios y valores, todo ello es lo que nos proporciona la paz genuina y nos convierte en personas serenas, virtuosas, con calidad humana y gente de verdadera paz; solo de Dios emana la paz auténtica, Les digo todo esto para que encuentren paz si viven unidos a Mí. En el mundo, ustedes habrán de sufrir; pero tengan valor: YO he vencido al mundo, Juan 14:27.
Desde el AT la Biblia dice que Dios es PAZ porque Él es Shalom, palabra hebrea que al traducirla a Español significa remanso de plenitud, bendición, estar completos, vivir en bienestar, gozar de salud, tener prosperidad integral, convivir en concordia y rodearse de armonía estando en y con Dios. Es tan importante el Shalom, que aparece 400 veces en las Sagradas Escrituras porque es el principio que ocupa el centro de la voluntad y esencia del Dios de PAZ que todo lo llena de vida y armonía con su presencia, Y el mismo Dios de paz los santifique por completo; y todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 1 Tesalonicenses 5:23.
Estar unidos a Cristo nos perfecciona por su Espíritu, al ser templos del Espíritu Santo, nos permite la limpieza del alma, es esa limpieza demostrada en nuestra manera de vivir, recta e íntegramente, lo cual produce la verdadera paz, la de Dios; nuestra unión permanente a Él nos lleva por el camino de la vida abundante saturada de tranquilidad, aún en medio de las aflicciones, En efecto, el que quiere amar la vida y gozar de días felices, que refrene su lengua de hablar el mal y sus labios de proferir engaños; que se aparte del mal y haga el bien; que busque la paz y la siga, 1 Pedro 3:10-11.
La paz que Dios describe en su Palabra, no es un sentimiento, emoción o estado momentáneo que dependa de las circunstancias coyunturales de la vida humana y el mundo, es la paz que brota de una vida santa que agrada a su Creador y Salvador, la paz que emana de Dios se puede disfrutar en todos los momentos de la vida, sean dulces o sean amargos, esa fue la que Jesús nos confirmó al decir: Les doy la paz, mi propia paz, que no es la paz que da este mundo. Por eso no se preocupen ni tengan miedo por lo que pueda pasar, Juan 14:27.
Lo anterior nos revela que la PAZ genuina es Dios mismo reinando en nuestra vida, de Él proviene la armonía para el alma jumana y que tanto necesitamos hoy. En el AT cuando Gedeón tuvo el privilegio de encontrarse con el Ángel de Jehová, el mismo Señor Jesucristo, Gedeón creyó que moriría por haber visto a Dios, pero el Señor le respondió: No tengas miedo, no te vas a morir. Al contrario, he venido a darte paz. Entonces Gedeón edificó allí un altar al Señor, y lo llamó, el Señor es la paz. Jueces 6:24. La angustia y el miedo que sintió Gedeón, Dios mismo lo cambio en seguridad y confianza, lo cual es paz en Dios, por eso él adoró al Señor y le edificó altar; así salió como un valiente con sus 300 guerreros, y obtuvo la victoria. Dios nos da paz para actuar,  vencer y vivir.
El Dios de paz vino para darle confianza y seguridad a Gedeón en medio de una situación que se salía de control, donde él y su pueblo no encontraban solución a los enemigos que los rodeaban y asediaban para robarles todo. La presencia del Eterno en medio de su pueblo es paz verdadera, Dios actuando a través de nosotros por Jesucristo; esa es la paz real que Dios otorga a quien lo ama, cree y sugue a Jesucristo para ser transformada en una nueva persona, que dejará de ser dominado por la ira para convertirse en nueva criatura, un valiente y templado hijo de Dios. ¡Qué privilegio! No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruegos, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús, Filipense 4:6-7.
La paz que el mundo da, es la que muchos expertos llaman paz negativa, es una falsa paz, porque es momentánea, temporal, coyuntural, de palabra y no de hechos concretos, acuerdos sin ventajas ni justicia, sólo se da un alivio instantáneo, porque no resulta en un bienestar completo ni verdadero para las personas, sino que por el contrario, a corto, mediano o largo plazo puede resultar en complicaciones y problemas futuros más graves para toda una nación. Es una paz basada en cosas externas, en acuerdos de hombres que cambian continuamente de parecer, que se mueven por emociones viciadas y pensamiento egoístas, por eso será una paz volátil, etérea y coyuntural que no cambia el fondo del problema. De modo que se soporten unos a otros, y se perdonen si es que alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor nos perdonó en Cristo, de igual manera debemos perdonar, Colosenses 3:13. Si hay paz debe haber perdón genuino unido a un cambio de accionar y actitud personal real y visible de aquel que ha sido causa de guerra y conflucto.
Cuando Cristo llega al corazón de una persona en un encuentro cara a cara con Él, esa persona, reconoce su pecado, le duele y llora porque se arrepiente de todo el mal que hizo, confiesa su maldad y decide no volver a sus andanzas; confiesa a Dios sus delitos y el Salvador lo perdona. Así surge su despertar espiritual y su transformación interior para empezar a vivir la nueva dimensión de la paz en el Espíritu Santo; esa persona ya no hace su voluntad, sino que es guiada aconsejada y ayudada por Él, es el proceso que se inicia la formación de la nueva mentalidad pacificadora, Y que la paz de Cristo reine en sus corazones, porque con este propósito los llamó el Padre a formar un solo cuerpo. Sean agradecidos, Colosenses 3:15.
La paz de Dios es la que necesita el mundo, la familia y la sociedad en general, porque es la paz que otorga Jesucristo, paz que llena cada vez más a muchas personas en el mundo; solo esa paz puede modificar el rumbo violento de este planeta. De la paz que el Creador coloca en cada hijo suyo, brota la bendición y el bienestar que está reclamando a gritos toda la humanidad, el Shalom divino que permanece inalterable por la eternidad, porque Dios es bueno, inmutable, eterno, perfecto, amoroso, dulce, perdonador, salvador, redentor y dador de vida; ese maravilloso Ángel que nos guarda continuamente del mal y el peligro, Cristo nuestro Buen pastor, sanador, proveedor y eterno Gran YO SOY, Emanuel Dios con nosotros y que siempre quiere un remanso de vida para los justos. Porque YO se los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis, Jeremías 29:11.
La paz de Dios es un gajo del fruto del Espíritu Santo, la paz que mantiene en equilibrio y orden todas las áreas de la vida, esa paz que nos introduce al reposo y la quietud en Dios, a pesar de todo; esa paz extraordinaria que se experimenta en todo lo que hacemos, decimos y vivimos por la fe. Es la paz que se proyecta desde el corazón de Dios al corazón humano. La paz celestial hecha carne en Jesucristo habitando en el ser humano, en su quehacer diario, en la familia, el hogar, la sociedad y el mundo, para gozará de tranquilidad, estabilidad y orden, dichosos los que trabajan por la paz, porque Dios los llamará hijos suyos, Mateo 5:9.
Es el Espíritu Santo habitando en cada creyente que teme y ama a su Creador y reverencia a su Salvador, el que nos lleva a amar a todos, porque el único enemigo que debemos rechazar y odiar, es al diablo, a nadie más. Una persona unida a Cristo se convierte en un promotor y gestor permanente de paz en todos los momentos, instancias y lugares donde se encuentre, Y al de carácter firme Dios lo guardará en perfecta paz, porque en Dios ha  confiado, Isaías 26:3.
La paz es el resultado de estar en armonía y amistad con Dios, Vuélvete ahora en amistad con Dios porque tendrán paz, entonces te vendrá el bien, Job 22:21. La  paz viene al interior del ser humano cuando reconoce, acepta y recibe a Jesucristo como su Señor y Salvador para vivir en su mensaje de vida. Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, Romanos 5:1.
La paz viene como resultado de obedecer y vivir los principios de Dios contenidos en la Biblia, Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo, Salmos 119.165. Y La paz es el fruto de la justicia, El fruto de la justicia se siembra en la paz, para aquellos que hacen la paz, Santiago 3:18. La paz es un objetivo no un fin, Por lo tanto, vivamos en paz unos con otros, y ayudémonos a crecer más, en la nueva vida que Cristo nos ha dado, Romanos 14:19.
La paz es seguridad personal y respeto a la vida humana, Por ti le pedimos a DiosQué tengas paz, Jerusalén! (Colombia).¡Que vivan en paz los que te aman! ¡Que dentro de tus murallas (límites) y dentro de tus palacios (hogares) haya paz y seguridad! A nuestros hermanos y amigos,(en Colombia y el mundo entero) les deseamos que tengan paz. Salmos 122:6-8. Paréntesis añadidos por mí, para apropiarnos de esta oración.
Obtenemos paz y descanso interior fesde las entrañas cuando perdonamos y olvidamos la ofensa, entregando todo el dolor en las manos de Dios,  Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, estén en paz con todos los hombres. No se venguen ustedes mismos, pues son amados por Dios, por lo tanto, dejen lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, Yo pagaré, dice el Señor, Romanos 12:18-19. Perdonar es hacer paz.
La alegría y las bendiciones del cielo resultan de abandonar la violencia y la agresividad para ponerse a trabajar por la paz defendiendo y respetando la vida, Dios bendice y hace felices a los que trabajan porque haya paz en el mundo, pues ellos serán llamados hijos de Dios, Mateo 5:9.
Dios es el único que nos ayuda a conservar la paz y la libertad, Dios hará vivir en paz a quienes le son fieles y confían en Él. Dios es nuestro refugio eterno; confiemos siempre en Él. Pero Dios reprende a los altivos y derrota a las ciudades orgullosas, para que la pisoteen los humildes y los pobres…Isaías, 26:3-6.
La paz  verdadera se obtiene permaneciendo en Dios, amando al prójimo, viviendo y proyectando la presencia de Cristo en nuestra manera de vivir:: Tú guardarás en completa paz, a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en Ti ha confiado, Isaías 26:3. Dios hará vivir en paz a quienes le son fieles, confían y descansan en Él. Amén.
En vez de seguir construyendo muros de división, violencia, guerra y discordia, construyamos puentes de paz por todas partes donde Dios nos permita ir.  La paz comienza en tu corazón y el mío, conservando una sonrisa para todos y un gesto amable cargado de amor y sirviendo a todos sin hacer acepción de persona.
¡Hagamos paz desde las entrañas!
¿Tú vives la verdadera paz?  
¿Cuál es tu aporte para la paz de tu país?

Mg.MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.                                                                                                                                                                                                                                                         

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