PREPARANDO EL ASCENSO

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PREPARANDO EL ASCENSO

Porque vendrá un día en que los centinelas gritarán en las colinas de Efraín: Vengan ustedes, vamos a Sión, subamos al Señor nuestro Dios, Jeremías 31:6.
Los llevó en marcha triunfal sobre las alturas de la tierra, los alimentó con los frutos del campo, de la Roca les dio a beber miel y del duro pedernal les dio aceite, Deuteronomio 32:13.
Entonces se levantaron los jefes de las casas paternas de Judá y de Benjamín, y los sacerdotes y levitas, todos aquellos cuyo espíritu despertó Dios para subir a edificar la casa de YHWH…Esdras 1:5.
Como los escaladores en las grandes montañas, nuestra vida espiritual implica un continuo cuidado, un continuo examen y una continua consagración a Dios para subir los peldaños que nos acercan cada día más a Dios; por eso el Eterno YHWH sigue llamando para que permanezcamos alertas y en santidad en la búsqueda de su presencia; el pueblo de Dios se descuida en los negocios de la vida, es por eso que Jesús envía el mensaje a las iglesias, He aquí, YO estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo, Apocalípsis 3:20. Este texto se usa para evangelizar y atraer a los que no conocen a Cristo, pero si nos fijamos bien, es un llamado urgente a creyentes en Jesucristo cuando se han enfriado volviéndose tibios espirituales. El Espíritu de Dios nos da gritos de alerta para mantenernos ardiendo en adoración y santidad unidos, trabajando, predicando y orando para alcanzar grandes alturas de crecimiento espiritual, con continuos ascensos y cambios en la escalera de la vida y preparándonos para estar listos cuando Cristo regrese por los suyos.
El Padre nos ha creado con hermosos propósito y una función particular en el cuerpo de Cristo, el Espíritu Santo siempre esta a nuestro lado para ayudarnos a franquear peldaño a peldaño en el diario vivir; porque El Padre sabe que muchas veces nos detenemos a pensar en lo que hemos alcanzado y hemos dejado atrás, nos detenemos, pero el amor divino desea que nos gocemos en lo que hemos enfrentando junto a Él y que sigamos marchando, mirando hacia adelante con seguridad, sin temor ni incertidumbre, pues aunque nos parezca que la meta es inalcanzable, empinada y fatigosa, lo lograremos con el poder de la unidad y la santidad. Conozcan mejor a nuestro Señor Jesucristo para que crezcan en su amor…2 Pedro 3:18; Suban al monte, traigan madera y reedifiquen la casa; Y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho YHWH, Hageo 1:7.
Son tiempos para edificar la casa de Dios que es la iglesia compuesta de templos vivientes; Dios hoy nos llama a subir y avanzar espiritualmente en la reedificación de su casa no hecha con manos humanas, tú y yo. En el hebreo existe la letra Samej que forma parte de Salmos 119:113-120, es una letra en forma de espiral que representa el sentido de una escalera, lo cual nos enseñá que para acercarnos a Dios debemos subir continuamente de manera espiritual; al mismo tiempo nos trae a la realidad que al final de nuestro peregrinaje terrenal, subiremos ante la Santa Presencia de nuestro Hacedor y Dueño, para rendir cuentas. La vida cristiana es como una escalera donde alcanzamos mayores niveles en Dios si vivimos pegados a Cristo; la vida del cristiano es un camino de fe que se fundamenta en Dios y su palabra para que guardemos y cuidemos esta salvación tan grande, Subid al monte, traed madera y reedificad el templo, para que me agrade de él y YO sea glorificado, Hageo 1:8. Nosotros somos esa madera que continuamente debe estar ardiendo en el fuego de Dios; somos su templo y nuestra vida debe expetimentar una continua reedificación en el  altar de nuestro corazón alineado a Cristo. Un altar que debe permanecer limpio y avivando nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, pues Dios no es estático ni se queda impávido como nosotros, Juan 5:17 y Lucas 2:49.
Nuestro Creador es activo e infinito; la escalera como lo recordamos en el sueño de Jacob, une el cielo con la tierra, representando a Cristo que nos une con el Padre desde la tierra hasta el cielo. Jesús es la escalera del sueño de Jacob, que nos lleva en una escalada permanente de crecimiento, construcción y santificación, para prepararnos día a día y en el momento menos pensado, podamos subir al hogar celestial, YO SOY el Señor, el que los hizo subir de Egipto para ser su Dios. Por lo tanto, ustedes deben ser santos porque YO SOY santo, Éxodo 11:45. Cristo nos sacó del Egipto del mundo de pecado para que estemos subiendo en santidad y consagación en un estilo de vida que impacte el mundo y glorifique a nuestro Creador, Efesios 2:6.
La escalera de Jacob en su parte superior se apoya en el cielo, esto representa a Cristo Cabeza de su Iglesia uniéndola al Padre, la parte inferior de la escalera que se apoya sobre la tierra representa al pueblo de Dios que acerca a las personas a Cristo mediante el evangelio de las buenas nuevas; los escalones son la palabra de Dios y por esos escalones subimos y bajamos como ángeles bienhechores cuando predicamos, intercedemos, oramos y trabajamos por los perdidos, Hablando la verdad en amor, crezcamos en todos los aspectos en Aquel que es la Cabeza, es decir, Cristo, De quien todo el cuerpo estando bien ajustado y unido por las coyunturas, conforme al adecuado funcionamiento de cada miembro, produce el crecimiento del cuerpo para su propia edificación en amor, Efesios 4:15-16.
Nuestra vida de fe no tiene final, como el espiral, nuestra fe obediente es un continuo crecimiento en Cristo, ligados al Padre y ministrados por su Espíritu en nuestro caminar diario, Hebreos 12:2. Nuestro crecimiento, madurez y edificación siempre van en ascenso como la luz del amanecer, en la medida que conocemos al Eterno a través de su palabra, Pero todas estas cosas las hace uno, y el mismo Espíritu, distribuyendo individualmente a cada uno según la voluntad de Él. Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, y aunque los miembros del cuerpo son muchos, constituyen un solo cuerpo, así también es Cristo, 1 Corintios 12:11-12.
Nuestra vida cristiana debe ser una continua preparación ascendente hacia Dios; y así como Cristo es la Luz, nosotros debemos irradiar su luz porque Él habita en nuestros corazones para trascender en el mundo. Es tiempo de levantarnos, es tiempo de construcción y es tiempo de preparación para salir del sueño y ponernos por encima de los eventos del mundo y hacer una realidad visible nuestra vida en Cristo, que como espirales, subamos alturas celestiales de manera progresiva, unidos y apoyados en Aquel que es el centro de nuestra existencia, pues Él sostiene la rueda de su creación para que nosotros llevemos a cabo sus propósitos en esta tierra, donde no hay grande ni chico y ninguno es más que el otro sino que todos somos una parte del cuerpo avanzando unidos a la Cabeza, El ojo no puede decir a la mano: no te necesito; ni la cabeza puede decirle a los pies; no los necesito, 1 Corintios 12:21.
Abba Padre nos ha dado dones a todos y acepta a todo aquel que se acerca a Él por medio de Cristo, que nos conecta al cielo y nos eleva sobre las alas del Espíritu, para vencer todo ataque y circunstancia, pues ninguno puede hacerlo por sí mismo; necesitamos que Jesús nos muestre cada peldaño y nos sostenga mientras subimos rumbo a casa, Jesús es el fin, motivo y razón de ser de nuestra vida serviéndonos y ayudándonos unos a otros, sí alguno resbala y se sale del camino, le extendemos la mano y lo ayudamos a levantarse, Tú, Jeremías, comunicale a mi pueblo este mensaje: Cuando uno se cae, se levanta, cuando pierde el camino, vuelve a él, Jeremías 8:4.
Prepararnos y avanzar implica alcanzar mayores niveles en la oración, adoración, conscientes de la realidad eterna, por lo tanto entendemos que los eventos del mundo son pasajeros, y no nos apegamos a nada en esta vida; lo vital es la trascendencia eterna de nuestra alma; por eso cada día hemos de aspirar a más altos niveles de espiritualidad en Cristo, Él nos pondrá en alto por cuanto hemos conocido su poderoso nombre para llevar a cabo su perfecta voluntad en sujeción y fe obediente para vida eterna, Como si fueran niños recién nacidos, busquen con ansia la leche espiritual pura de la palabra, para que por medio de ella crezcan y tengan salvación, 1 Pedro 2:2.
Con Dios no hay estancamiento, como lo tiene el mundo que se conforma haciendo riquezas; somos diferentes, por lo tanto avanzamos anhelando mayores niveles de altura en Dios permeando la tierra con su gloria, porque la senda del justo es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto, Proverbios 4:18.
Nuestro andar en Cristo es un continuo ascenso en espiral dinámico planeado por Dios para que lleguemos a lugares de renovación y santidad que a muchos no comprometidos con el reino, les resulta difícil e imposible de alcanzar. Algunos no avanzan ni maduran en su crecimiento espiritual, porque imaginan que no ha llegado el momento de subir de nivel, entonces se conforman, se estancan y se mantienen en su posición inicial, Cuando yo era niño, hablaba, pensaba y razonaba como un niño, pero al hacerme hombre, dejé atrás lo que era propio de un niño, 1 Corintios 13:11; nuestro crecimiento espiritual debe reflejarse en la manera en que vivimos, hablamos y damos testimonio de Cristo.
Cuando algunos intentan subir un nuevo escalón, hacen un movimiento brusco que en vez de impulsarlos hacia arriba, los derriba, porque no se movieron en la voluntad del Padre, pues ascender en Dios implica perder muchas cosas en el camino: podemos deja a alguien atrás y parece difícil avanzar porque duele mucho dejar los apegos del mundo al que quizá nos habiamos acostumbrado; pero si no avanzamos no hay fe verdadera y no podremos ser guiados por el Espíritu, por lo tanto, quienes se estancan descuidan la casa de Dios que es su ser integral, templos vivos a quienes se les olvida que un día tendremos que estar frente a Cristo, o ser arrebatados, aunque nos parezca que Él tarda, Él vendrá en su perfecto momento, así que no nos descuidemos Si me retraso, debes saber cómo hay que portarse en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y fundamento de la verdad, 1 Timoteo 3:15.
Dios nos explica la vida en el espíritu en la visión de Ezequiel, cuando habla de cuatro ruedas que mueven a los seres vivientes, y en el centro de cada rueda hay otra rueda, esto nos dice que Cristo es el centro de cada movimiento en nuestra vida, haciéndonos avanzar en la dirección que Él nos guía si permanecemos en Él para avanzar sobre los cuatro puntos del globo terráqueo llevando el fruto de su gloria que brota del río de su trono, todo lo cual es avivamiento divino por medio de su iglesia dispersa por toda la tierra, YO SOY la vida, y ustedes son las ramas. El que permanece unido a Mí y YO unido a él, da mucho fruto; pues sin Mí no pueden ustedes hacer nada bueno, Juan 15:5,
La figura de la escalera y el espiral nos hace dirigir la mirada hacia arriba, en clamor y en Intercesión con manos santas levantadas hacia donde habita Dios, allí están las grandes alturas de la fe de donde brotan milagros alcanzables solo bajo el gobierno de Cristo en nuestra vida. El Espíritu Santo nos dirige de manera ascendente, en una escalada de pruebas y tiempos que nos enseñan y moldean en medio de los riesgos y la confianza en Dios si nos determinamos para tomar las alas del águila remontando los altos riscos y logrando grandes alturas de realización espiritual en los brazos del Padre. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos de los sufrimientos; porque sabemos que el sufrimiento nos da firmeza para soportar, y esa firmeza nos permite salir aprobados, y esa aprobación nos lleva a la esperanza, Romanos 5:3-4.
Subir espiritualmente es madurez en el carácter soportando cualquier pruebas y perseverando en Cristo guardando sus mandamientos; avanzar y crecer es la dinámica extraordinario de la divina Providencia que nos sostiene en el ascenso para no estancarnos ni resbalar del todo. No debiéramos deslizarnos, pero si ocurre, nadie puede alegrarse de eso, porque Dios nos levantará de la caída, y será un nuevo escalón que subimos para proseguir a la meta del supremo llamamiento. Y tú enemiga mía, no te alegres de mi desgracia, pues, aunque caí, voy a levantarme, aunque ahora me rodee la oscuridad, el Señor es mi Luz, Miqueas 7:8.
Aunque por momentos pensemos que no lograremos llegar a la cima, no podemos parar ni detenernos a mitad del camino, debemos seguir luchando, porque Dios nos ha dado espíritu de guerreros y soldados; el Espíritu Santo nos da la capacidad para vencer y llegar al final de la escalera, mientras subimos escalón por escalón a cada paso por la vida, Suban al monte, traigan madera y reedifiquen el templo, para que me agrade de él y YO sea glorificado, Hageo 1:8. Esto nos enseña vida de oración, vida de atalayas, que se ponen en la brecha, trabajando y adorando.
Ningún obstáculo nos puede impedir que Con pasos firmes en Dios y paso a paso nos preparemos para el ascenso ascendamos y podamos llegar al lugar soñado y planificado por nuestro Salvador en su reino; aunque ahora la jornada sea difícil, echemos mano de la vida eterna, permanezcamos en la Roca, esperemos su venida, sin dormir, velemos con las lámparas llenas de aceite, para recibir al Esposo, que nos abra la puerta y alcancemos la cúspide de la vida eterna obteniéndo el galardón, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús, Filipenses 3:14,
En el camino tendremos que dejar personas, comodidades y cosas, pero vamos rumbo a las Alturas de nuestra mansión celestial. Encontraremos un nuevo gusto al caminar y nos daremos cuenta que el HOY es el mejor momento de la vida y que ni siquiera lo habíamos imaginado ni pensado tiempo atrás, Vendrán muchos pueblos diciendo: Vengan, subamos al monte del Señor, al templo del Dios de Israel, para que Él nos enseñe sus caminos y podamos andar por sus senderos. Porque de Sión saldrá la enseñanza del Señor y de Jerusalén vendrá su palabra, Miqueas 4:2Esto es avivamiento.
Al subir la escalera y causar revolución espiritual en tu alma, debes ir tras las pisadas del Maestro para dejar huella, perderás unas cosas pero ganarás otras. Ahora es el tiempo de avanzar en el gran avivamiento de la historia, todo lo mejor está por venir. En el ascenso entenderemos, porque tantos se quedaron en el camino y otros desertaron, mientras nosotros reordenamos muchas cosas y otros salen del sueño y del conformismo, para poner la fe en acción, y dejar de imaginar que tenemos el control de nuestra vida, Prepárate para mañana, sube al monte mañana bien de mañana, y preséntate ante Mí, en la parte más alta de monte, Éxodo 34:2. Nos dice hoy el Señor:  ¡prepara el camino de ascenso!
Sigue hacia la cima, abandona todo lo que te estanca, despójate de ti mismo, se humilde y manso, ama como Cristo te amó en la cruz. Recuerda que retroceder nunca, rendirse jamás, y atrás ni para tomar impulso. Ninguno que mira hacia atrás, es apto  para el reino de Dios, Lucas 9:62. ¡NO PARES, avanza! ¿Quién subirá al monte de Dios? ¿Quién podrá permanecer en su santo templo? El que tiene las manos y la mente limpias de todo pecado; el que no adora dioses ajenos ni hace falsos juramentos, Salmos 24:3-4.
Sigue avanzando por la Escalera de la vida que es Cristo y confía en tu Hacedor, tú eres parte de su poder transformador en el gran avivamiento de los últimos tiempos. Porque habrá un día en que clamarán los guardas en la región montañosa de Efraín: Levantémonos y subamos a Sión, volvamos al Señor nuestro Dios, Jeremías 31:6Amén.
Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.                                                            
                                     
                                                                IMG-20190708-WA0346

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