AMAR AL CREADOR POR ENCIMA DE TODO

EL GRAN MANDAMIENTO-PUBLISHER-BLOG DIAPOSITIVA

El Gran Mandamiento

Es el fundamento de todo lo mejor y excelente para la vida humana

Deuteronomio 6:4-5, Mateo 22:37, Lucas 10:27, Marcos 12:30
Oye, Israel, (pueblo de Dios) YHWH nuestro Dios, Elohim uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Deuteronomio 6:4-5.
Amen al Señor su Dios, obedézcanle y séanle fieles, porque de ello depende la vida de ustedes y el que vivan muchos años en la tierra que el Señor juró dar a Abraham, Isaac y Jacob, antepasados de ustedes, Deuteronomio 30:20.
No cabe duda que este mandato de las Escrituras debe seguir teniendo la mayor importancia y relevancia en nuestra vida de hoy como en el AT; mucho más lo debe tener en este tiempo donde miles son engañados por la maldad del desamor, pues Dios es amor y la fuente del amor, quien no ama a Dios, no se ama ni así mismo, el amor es la esencia del evangelio. Amar al Creador es lo más importante no sólo para los cristianos, sino para todo ser humano, Los que aman al Señor, aborrezcan el mal; Él guarda las almas de sus santos; los libra de la mano de los impíos, Salmos 97:10.
Es urgente no solo recordar los fundamentos y principios de Dios sino que debemos vivirlos y volver a las instrucciones dadas desde la antigüedad que son para nuestra bien: debemos enseñar las ordenanzas de Dios como en tiempos bíblicos. Cuando amamos al Dios Creador con gran amor, nuestra vida cobra sentido y propósito, las cosas se ponen en orden repercutiendo, no solo de manera personal, sino que afectará de manera social, nuestro primer deber es amar a Dios con todo lo mejor de nuestro ser, aún en medio del dolor, Amar a Dios consiste en obedecer sus mandamientos; porque sus mandamientos no son una carga, 1 Juan 5:3. Dios no pone cargas, solo nos quiere bendecir y librar de lo malo que trae el mentiroso engañador.
La manera de vivir y relacionarse de un cristiano debe mostrar gran amor por el Señor; somos testimonio para aquellos que despreocupadamente imaginan que son salvos porque no matan, no roban ni violan, pero dañan a su familia y a su vecino, creen que son salvos, pero se han olvidado de amar a Dios y ponerlo por encima de todo y están condenados; amar a Dios es amar a todos nuestros semejantes, aún a los enemigos, y mejor aún, amarnos a nosotros, valorándonos y dándonos el lugar de dignidad que Cristo ganó en la cruz, si alguno dice amar a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo podrá decir que ama a Dios a quien no ha visto? 1 Juan 4:20. Y los mentirosos no heredarán el reino de Dios, Apocalipsis 21:8.
la humanidad se ha desviado delo bueno y lo justo por ignorar al Dios vivo, real y verdadero, le han dado la espalda a su Creador, por lo tanto, no pueden amarlo, el mundo sigue y adora muchos diosecitos que ha inventado porque no conocen a su Señor, con sus diosecitos inertes están ofendiendo al Creador real, le están robando la gloria al único que ve y oye todo el tiempo, están violando este supremo mandato siendo desobedientes idólatras haciéndose acreedores del juicio divino, Pues provocaron al Santo con sus lugares paganos, y despertaron sus celos con sus imágenes de talla, Salmos 78:58.
Nuestro Señor Jesucristo recordaba una y otra vez las Escrituras y le respondió al escriba fariseo que lo tentaba preguntándole, Maestro, ¿Cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y más grande mandamiento. Y el segundo es semejante, amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas, Mateo 22: 36-38. ¡Imagínense, toda la ley de Dios depende de amar a Dios y a la gente! ¡Cosa tremenda!
La palabra de Dios afirma que hay un solo Dios que se identifica con el nombre de YHWH, el Gran YO SOY. Él es el Creador y sustentador de todo el universo y fuera de Él no hay ningún otro dios. Sólo Él ha marcado la historia de la humanidad al bajar de su trono, hacerse hombre para venir a salvarnos y revelarse a sí mismo de manera maravillosa cumpliendo las profecías, Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: YO SOY el primero, y YO SOY el postrero, y fuera de Mí no hay Dios. ¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de Mí, como hago YO desde que establecí el pueblo antiguo? Isaías 44:6-8. En la persona de Jesús se confirma el amor del Padre hacia los pecadores ingratos que persisten en no amarlo, darle la espalda y hacer lo que mejor les parece.
La humanidad ha hecho a un lado el gran mandamiento y se ha olvidado del único Dios que cambia vidas, el mundo está lleno de frialdad, insensibilidad y maldad, debido al desamor, la incredulidad y la idolatría del desorden pagano que se mueve sobre la tierra. La sociedad está llena de conflictos, dolor y muerte por olvidarse de Dios, por no amarlo como solo Él es digno; esto ha hecho que la gente le atribuya sus bendiciones a la suerte, al azar y a sus aptitudes, quitándole todo el reconocimiento y el agradecimiento al Dios que todo lo da, al Dador de la vida, al Señor de la gracia, del perdón y la salvación, pero Dios conoce quienes los aman de verdad. El que ama a Dios, el tal es conocido por Dios, 1 Corintios 8:3.
El problema no es solo si creen o no en Dios, el pecado que miles de personas deben enfrentar es su rebeldía y desobediencia a los mandatos de Dios, pero aún hay tiempo y oportunidad de arrepentirse. Es tan importante amar a Dios, que El Señor no colocó este mandamiento entre los diez, sino que lo colocó aparte como el Gran Mandamiento; por no obedecerlo, muchos se ha hecho otros dioses que llenan la vida de los incrédulos desplazando al Dios de la vida, él Único que puede perdonar, limpiar y proteger a cada instante, hasta el fin, Este es Jesús, la piedra angular que muchos edificadores han rechazado, pero que ha venido a ser la Cabeza del edificio. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en quien podamos ser salvos, Hechos 4: 11-12.
Debemos ser conscientes que Amar a Dios por sobre todas las cosas, debe ocupar el lugar supremo y la preeminencia en la vida de todo ser humano sobre la tierra. Desglosemos este maravilloso mandamiento que lo sustenta todo y nos bendice:
  1. AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN,Mateo 22:37a.
Así como el corazón palpita siendo el órgano central de nuestra existencia porque del corazón brota la vida, Proverbios 4:23, desde nuestras entrañas debemos amar a Dios con todo nuestro ser; porque es de dentro del corazón que salen cosas malas del hombre, pero si tenemos a Dios en primer lugar y lo amamos intensamente con el corazón, de dentro saldrá todo lo bueno que Dios deposita allí porque lo tenemos entronado en nuestro corazónMateo 15:19.
Siendo humanos imperfectos y expuestos al pecado, no todo lo que deseamos o sentimos es bueno, nuestro corazón nos engaña en la mayoría de los casos, Jeremías 17:9, y nos lleva a hacer cosas perversas, por eso fallamos, pecamos y dejamos a Dios de lado casi sin darnos cuenta, por lo tanto debemos estar atentos que en verdad estamos amando a Dios, frente a nuestros sentimientos y emociones, debemos prestar mucha atención…no sea que nos deslicemos, Hebreos 2:1.
También es con el corazón que amamos y cuando amamos sinceramente, sacamos todo lo bueno para adorar a Dios y hacer bien a la gente. Amar a Dios es el único camino que nos proporciona satisfacción, tranquilidad y paz genuina en el alma. Si amamos a Dios con todo nuestro corazón, nos quedará más fácil amar a la gente. Dios nos bendecirá no solo en lo afectivo sino en todas las áreas de nuestra vida, haciendo que nos sintamos satisfechos y saciados, El Señor cuida a todos los que lo aman, pero aniquilará a todos los impíos, Salmos 145:20.
Si no amamos a Dios con toda nuestro corazón, tendremos vacíos, insatisfacciones, frustraciones y terminaremos esclavos de nuestras pasiones, con el corazón roto y lleno de heridas. Solo amar a Dios intensamente nos mantendrá saludables interior y exteriormente. Amar a Dios con el corazón nos proporciona plenitud de vida si le entregamos todo lo que sentimos y somos. Amar a Dios con todo nuestro corazón es ligar el nuestro al de Cristo para unirnos en un mismo palpitar, Asegurémonos de no tener un corazón maligno ni incrédulo que nos aleje de Dios.
  1. AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS CON TODA TU ALMA,Mateo 22:37b. En el alma están la voluntad, las emociones y la mente, es lo que común mente se denomina el “yo ego” o la siquis, es lo que nos identifica como personas únicas e irrepetibles, el alma es nuestra esencia humana, es invisible al ojo humano, pero no al ojo de Dios, así como no podemos ver el centro de la tierra, Dios sí; el alma es la parte central y principal que encierra lo que es cada ser humano, el alma contiene la parte espiritual eterna que dará cuentas a Dios para ser justificada o condenada según la vida que llevó cada persona en la tierra,¿De qué le sirve al ser humano ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O cuánto podrá pagar una persona por salvar su alma? Mateo 16:26.
Es en el alma donde se determinan los principios, los valores y las virtudes de cada quien. Es allí donde se valora y estima el sentido moral. En el alma reside la fe o la incredulidad y es allí donde se libra nuestra batalla espiritual diaria. El alma es la que nos hace distintos a los animales, es con el alma que ponemos a Dios en primer lugar o lo dejamos de lado, Pero si desde allí buscas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, lo encontrarás, Deuteronomio 4:29.
Todo lo que hacemos con el alma es lo que permanece y trasciende por la eternidad. Así que si amamos a Dios con toda el alma, significa que todo nuestro yo, nuestro ser interior estará en orden, en armonía y habrá salvación, de lo contrario la vida será caos y pérdida continua, no solo en la vida, sino por la eternidad, Solo en Dios halla descanso mi alma; porque de Él viene mi salvación, Salmos 62:1.
Dios no es un tirano manipulador, como sí lo es el diablo que desde el Edén ha querido hacerle creer a la gente, que Dios quita la libertad y niega los placeres buenos de la vida, Dios conoce todas las cosas, la profundidad y los alcances del alma humana, por eso continuamente nos corrige y nos disciplina para cuidarnos y protegernos de aquello que nos podría dañar o desviar del bien y de la felicidad verdadera que es en Cristo, El Señor dice a su pueblo: Hagan un alto en el camino, paren y pregunten por las instrucciones que fueron dadas desde la antigüedad, porque allí está el mejor camino; síganlo y encontrarán descanso. Pero muchos dicen: no, no queremos, Jeremías 6:16Amar a Dios con el alma es rendirnos a Él y adorarlo con lo que somos, hacemos y decimos.
  1. AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS CON TODA TU MENTE,Mateo 22:37cEn la mente están los pensamientos, la inteligencia y la razón; es en la mente donde se originan las ideas, se retiene el conocimiento y se tejen las intenciones; todo esto se une misteriosamente con las emociones y la voluntad que nos conducen a las decisiones, las actitudes, los motivos y los actos que llevamos a cabo en nuestra relación con Dios y con las demás personas. Por eso es de vital importancia llenar nuestra mente con el amor de Dios y su palabra, allí aprendemos a conocerlo y amarlo, para poder hablar y vivir sabiamente,Y renuévense en el espíritu de su mente, y vístanse del nuevo hombre, creado según Dios, en la justicia y santidad de la verdad, Efesios 4:23-24. Dejemos que el Espíritu Santo nos renueve los pensamientos y las actitudes, vistamos de la nueva naturaleza, creada para ser a semejanza de Dios, quien es verdaderamente justo, santo y digno de amar,
Debemos ocupar gran parte de nuestros pensamientos en Dios en vez de las cosas del mundo o de nosotros mismos, centrar nuestra mente en nosotros mismos nos lleva a hacernos independientes de Dios, por eso han surgido muchos intelectuales soberbios que se denominan “ateos” y rechazan a Dios su Creador, Porque esa sabiduría no es la que viene de Dios, sino que es sabiduría de este mundo, de la mente humana y del diablo que es maligno y perverso, Santiago 3:15.
Quienes amamos de verdad a Dios, tengamos o no riquezas, damos gracias, somos felices y tenemos paz porque reconocemos que YHWH gobierna y tiene el control de lo creado pase lo que pase. Una persona que no ama a Dios y se mueve en su propio parecer pasando por alto al Creador, si le salen mal las cosas, se vuelve amargada y en muchos casos se convierte en víctima, siente lástima de sí misma y se acuerda de Dios pero para echarle la culpa de sus desdichas, todo eso les impide amar a Dios con toda su ser, Y su fin es la perdición. Su dios son sus propios apetitos, y sienten orgullo de lo que debiera darles vergüenza. Solo piensan en las cosas de este mundo, Filipenses 3:19.
Es por eso que la biblia nos enseña valentía y firmeza, derribando argumentos y toda altivez que se levante contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo TODO PENSAMIENTO a la obediencia a Cristo, 1 Corintios 10:5. Amar a Dios con toda la mente, significa entregarle todas nuestras ideas y creatividad para que Él nos dirija y coloque la certeza de lo mejor y conveniente, llevando cautivos todo pensamiento a la obediencia a Cristo, 2 Corintios 10:5.
Es en la mente donde el enemigo de las almas continuamente trabaja enviando dardos perversos y torcidos para desviarnos de los propósitos y bendiciones de Dios. La mente no puede estar en blanco ni desocupada, sino llena de Dios y su palabra para permanecer buscando las cosas de arriba donde vive el Eterno, Mateo, 6:19-21. Si amamos a Dios pensemos en todo lo santo, lo recto, lo puro y lo que es digno de nombrarse, Filipenses 4:8.
Cuando nos acostumbramos a pensar en Dios y a meditar su palabra, le resultará más difícil al enemigo hacernos caer. La forma de amar a Dios con toda nuestra mente es permanecer conectados al corazón de Dios en la persona de Jesucristo, porque, Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en Ti persevera: porque en Ti ha confiado, Isaías 26:3.
  1. AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS CON TODAS TUS FUERZAS,Mateo 22:37dEsto hace referencia a nuestro cuerpo, nuestra parte física; con nuestro cuerpo es que permanecemos ocupados y en muchas actividades diarias trabajando y moviéndonos de un lado a otro. Vivimos tan ocupados en tantas cosas que casi no tenemos tiempo para Dios. Muchas veces permanecemos en continuo activismo en medio de la gente pero extraños para Dios, amando de labios pero el corazón lejos de Dios, Isaías 20:13.
Es en nuestras fuerzas que comúnmente nos movemos hasta llegar a un  momento en que no podemos soportar ni física ni emocionalmente, no podemos dedicar toda nuestra atención y actividad solo al trabajo, al estudio, al deporte y muchas otras actividades que nos agotan, nos cargan y nos hacen olvidar de Aquel que con tanto amor nos sostiene y soporta toda nuestra vida; tanta actividad finalmente nos enferma, pero si dedicamos una parte de nuestra tarea diaria a buscar al Señor y hablar con Él, todo nos resultará provechoso, aún las pruebas y dificultades, Por lo tanto, les ruego hermanos míos, por las misericordias de Dios, que presenten sus cuerpos en sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, porque esa es nuestra forma de adoración espiritual, Romanos 12:1.
Amar a Dios por encima de nuestro propio cuerpo, significa tener un estilo de vida moral y digna, siguiendo el ejemplo y enseñanzas de Jesús todos los días de nuestro peregrinaje. Amar a Dios con todas nuestras fuerzas es entregarle nuestro cuerpo y nuestro cinco sentidos para que Él gobierne y podamos morir al yo ego, que mengue mi ser pero Cristo crezca en mí, que Dios sea exaltado y glorificado con nuestro cuerpo. Cuando amamos a Dios intensamente, ya no pecamos por miedo al castigo, sino que crucificamos la carne para agradarlo a Él. ¡Eso sí que es una verdadera aventura diaria para el cristiano genuino que adora al Rey! Porque los que viven en la carne no pueden agradar a Dios, pero si vivimos por Espíritu no habrá ninguna condenación, Romanos 8:8-9.
Amar a Dios significar renovar tanto el interior como el exterior recordando que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo y como tal debe ser tratado, no podemos permitir que el cuerpo arruine ni altere el plan poderoso de Dios para nuestra vida, si es necesario cortarnos las manos o algún miembro, es preferible antes que ser condenados, Mateo 5:29-30.
Debemos ser un faro en el que brille el amor de Dios y nuestro cuerpo es esa lámpara que alumbra con el aceite del Espíritu que nos da las fuerzas necesarias para vencer el pecado y que alumbremos en santidad; no podemos dejarnos vencer por el sexo corrompido, debemos tener cuerpos puros que amen y glorifiquen a Dios por su limpieza, porque no nos pertenecemos a nosotros mismos, Dios nos compró con la sangre y el sacrificio de Jesús y nos selló como su propiedad para hacernos templos vivos de su presencia. Honrar a Dios con nuestro cuerpo, es demostrar que lo amamos de verdad.1 Corintios 6:19-20.
Termino diciendo, que no amar a Dios como Él lo establece y lo merece, es el mayor pecado del hombre; creerse cada uno el centro de su propia vida, es la mayor idolatría ante los ojos de Dios porque así se niega, desecha, ignora, blasfema y desplaza a, Dador de nuestra vida; no podemos abandonar el Primer y más Grande amor, Dios es nuestra prioridad, No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor de Dios no está en él. Porque todo lo que hay en el mudo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no provienen del Padre, sino del mundo,  1 Juan 2:15-17.
Recordemos que por la palabra de Dios, seremos juzgados, no seremos justificados por leyes humanas. Es imposible que una persona llegue a amar a Dios si no ha experimentado primero el arrepentimiento de su pecado para recibir el perdón y el amor de Dios en la persona de Jesucristo, En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que Él nos amó a nosotros, y envío a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Nosotros lo amamos a Él porque Él nos amó primero, 1 Juan 4:10-19. Oremos:
Señor, ayúdanos a amarte cada día más porque solo cuando te amamos con todo nuestro ser, cambiamos, y por cada persona que decida amarte intensamente, podría cambiar el mundo, que no demos ni siquiera un paso si no hablamos contigo y te consultamos primero. Llena nuestro corazón de tu amor y nuestra mente de tus pensamientos, que podamos movernos en tus fuerzas y no en las nuestras para agradarte, adorarte y hacerte sonreír complacido hasta el final y que muchos puedan ser impactados porque tu habitas y eres visible en nosotros. Amén.
Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino

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