UNA VIDA CONSAGRADA

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UNA VIDA CONSAGRADA A DIOS

Y Elohim dijo a Moisés: Ve al pueblo y conságralos hoy y mañana, y que laven sus vestidos. También que se santifiquen los sacerdotes que se acercan a YHWH, no sea que Él Señor irrumpa contra ellos, Éxodo 19:10 y 22.
Sepan ustedes que el Todopoderoso ha separado para Él a todo aquel que le es fiel; sepan que el Señor escucha al justo cuando él clama, Salmos 4:3.
La pregunta surge para cada uno de nosotros, ¿Soy una persona consagrada a mi Creador y Salvador? Estos tiempos donde la maldad ha traspasado los limites, Dios reclama consagración y santidad de sus hijos para marcar una diferencia notoria. Una vida consagrada es una vida separada y santificada para Dios. Los eventos, el movimiento del mundo y la tierra, los descubrimientos científicos y el estado de la humanidad reclaman como nunca antes una verdadera consagración y entrega total al Eterno Dios de santidad y vida; la palabra de Dios en muchos textos nos certifica que sólo quien esté en Jesucristo, conozca y viva su palabra y sea lleno de su Espíritu podrá ser usado por el Señor y guardado en momentos de dificultad, Por eso, no temeremos aunque se conmueva la tierra, aunque los montes se hundan en el fondo del mar; aunque bramen y se agiten las aguas y aunque tiemblen los montes a causa de su braveza, Salmos 46:2-3.
Una forma de consagrarnos al Eterno es cultivar y mantener hábitos de comunión estrecha con nuestro Creador para escucharnos mutuamente; él nos habla y nos guía y nosotros obedecemos, nosotros les hablamos y Él nos bendice, en esto consiste una gran comunión con el Amado, caminamos y conversamos juntos, quien habla continuamente a Su Creador, es aquel que ha creído, confiado y depositado toda su vida en Él porque lo ama, Yeshúa le contestó: Si alguno me ama, obedecerá a mi palabra: y mi Padre lo amará, y mi Padre y YO vendremos a él, y haremos nuestra morada con él, Juan 14:23. Consagrarnos a Dios es pensar, actuar, hablar, vivir y planificar con base en Él y para Él.
Un hábito es un patrón de comportamiento que se adquiere por repetición frecuente una y otra vez, se arraiga tanto, que lo realizamos finalmente casi inconscientemente porque está enraizado en nuestra alma. Una vida consagrada al Eterno es aquella que no busca satisfacción propia por medios pecaminosos sino que basa su vida en cosas puras, porque es alguien que se ha rendido a su Hacedor para hacer su voluntad, buena, agradable y perfecta; esto es una vida santificada que se va perfeccionando en manos del Alfarero, Él que comenzó la buena obra. Él mismo la perfeccionará hasta el día de Jesucristo, Filipenses 1:6,
1. Una vida consagrada ora sin cesar, Oren en todo tiempo sin desmayar, 1 Tesalonicenses 5:17. Alguien consagrado ora de vez en cuando, sino que cada día siente un vivo deseo y necesidad de hablar con su Hacedor; es alguien que sigue los pasos de su Maestro, orando en todo tiempo, la mejor forma de conversar con Abba Padre es a través de la oración, Marcos 1:35 y Lucas 4:42.
El hijo de Dios consagrado sabe el poder que hay en la oración ferviente que nos une y comunica con nuestro Creador; orar debe ser un hábito recurrente no solo en las dificultades o cuando ha llegado el problema, la oración como la medicina, debe ser preventiva y no curativa. Dios envía profecías, los eventos anuncian situaciones que se avecinan, eso significa que debemos orar con pasión, fe y confianza en que Dios peleará por nosotros y guardará a los suyos, Salmos 34:7-8.
El hábito de orar nos guarda del ataque de las tinieblas y del peligro en el mundo, hay poder liberador en la oración que nos comunica con Dios. Los apóstoles vieron en el Señor Jesucristo algo diferente cuando oraba de mañana o en la noche, Jesús no oraba como si fuera un ritual, sino que conversaba personalmente con el Padre; El ejemplo de nuestro Salvador es que aunque estaba a punto de ser sacrificado, no temió ni retrocedió sino que oró, y logró fortalecerse para cumplir su misión salvadora y dejarnos el legado de su vida ejemplar y sus enseñanzas, Lucas 11:1-13.
No se puede concebir una vida consagrada sin  la oración que nos hace sensibles a la presencia de Dios, obedientes a su voluntad y sus propósitos. Así que el primer mejor hábito del cristiano consagrado debe ser orar.
2. Una vida consagrada tiene fe firme en Dios, Confía en YHWH de todo corazón; no te apoyes en tu propia sabiduría. Reconoce a tu Creador en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas, Proverbios 3:5-6. Solo el Señor que creó todo el universo y estableció su trono en los cielos, tiene la sabiduría y el poder perfectos y extraordinarios para gobernar sobre todo. Saber esto nos permite estar firmes y seguros para refugiarnos y confiar en Él, esa es la forma más sabia de vivir en este mundo tan contaminado y torcido que necesita oír la voz de su Salvador para cambiar, dejar en las divinas manos todos nuestros momentos, Estén, pues, firmes, ceñidos los lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia…sobre todo, tomen el escudo de la fe, con lo cual pueden apagar todos los dardos de fuego del maligno, Efesios 6:14-16.
La fe nos hace fuertes, y confiados en Dios y su palabra para ser personas benditas para bendecir a otros mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros y ha cambiado nuestra vieja naturaleza por la celestial; para ello necesitamos tener carácter y determinación para permanecer firmes en Dios. Una vida consagrada tiene hábitos sagrados y de testimonio que edifican ayudándonos a permanecer en la senda angosta para darle la espalda al mundo: no importa si usted es una persona sabia, adinerada y educada, no podrá tener una vida verdadera y de fruto, sino estás consagrado a tu Creador y Salvador, Estén, pues firmes en la libertad con que Cristo nos hace libres, y  no estén otras sujetos al yugo de la esclavitud, Gálatas 5:1.
3. Una vida consagrada permanece llena del Espíritu Santo, El Espíritu de verdad el cual el mundo, no puede recibir, porque no lo ve, ni lo conoce; pero ustedes lo conocen, porque vive en ustedes y estará en ustedes, Juan 14:17. Solo a través del Espíritu de Dios estamos listos para llevar a cabo lo que el Padre nos ha encomendado, Y no se embriaguen con vino, en lo cual hay división, sino sean llenos del Espíritu, Efesios 5:18; debemos llenarnos de Él, como una jarra que rebosa de agua hasta el bordea a causa de estar rendidos y dependientes a la presencia residente del Espíritu Santo, Yo, en cambio, estoy lleno del poder, del Espíritu del Señor, y de juicio y de valor, para dar a conocer el pecado del pueblo y la rebelión de los hijos de Dios, a causa de su pecado, Miqueas 3:8.
Ser llenos del Espíritu Santo debe convertirse en una disciplina y un hábito desde que nos levantamos hasta irnos a dormir porque cada día necesitamos ser guiados, entrenados, preparados y corregidos por Él, para poder cumplir con el Eterno como hijos redimidos en su Amado Hijo Jesucristo, porque somos templo y morada de Dios, por eso la palabra nos recomiendo no entristecerlo con el pecado, Efesios 4:30, y El Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él les enseñará todas las cosas, y les recordará todo lo que les he dicho, Juan 14:26.
Solo Él Espíritu de Dios nos ayuda a consagrarnos para poder cumplir los propósitos del Padre, Él nos faculta para ser fuertes, valientes y firmes: nuestro Rey Salvador nos dejó a su Espíritu porque Él sabía que sin su Espíritu nada bueno podíamos hacer y por lo tanto lo necesitamos a cada instante; Él es nuestro fiel ayudador, consolador y guía, Fuiste bueno con ellos, pues con la bondad de tu Santo Espíritu le enseñaste a vivir. No dejaste de enviarles el maná para comer, ni el agua para calmar la sed, Nehemías 9:20. Nos llenamos del Espíritu orando, alabando y adorando al Señor con amor intenso y vidas consagradas, es decir, separados y apartados para Dios.
4. Una vida consagrada, DA con libertad y alegría, Den a otros, y Dios les dará a ustedes. Les dará en su bolsa una buena medida, apretada, sacudida y repleta. Con la misma medida con que ustedes den a otros, Dios les devolverá a ustedes, Lucas 6:38. Porque al Señor presta el que da al pobre, y Él les dará su pago, Proverbios 19:17.
Es un privilegio dar alegremente y con desprendimiento, no crea que puede manejar su propia vida y sus finanzas sin Dios, eso es algo muy insensato, sin Dios hay desprotección y muchos han perdido todo de un día para otro como le sucedió a Job. Si Dios está en el centro de nuestra vida y nos consagramos todo para Él, nunca nos faltará el pan y lo necesario para vivir dignamente. Una vida consagrada no es mezquina, ni envidiosa, ni codiciosa, ni avara, sino que es dadivosa, generosa como lo es su Padre celestial: una persona consagrada se goza dando y haciendo feliz al necesitado y a todo aquel que el Eterno pone en su camino, Hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes; porque en eso se resume la ley y los profetas, Mateo 7:12.
5. Una vida consagrada perdona a todos, todo, Sean benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándose unos a otros, como también Dios los perdonó a ustedes en Cristo, Efesios 4:31-32. No perdonar es darle lugar al diablo, es mantenerle la puerta abierta para que destruya, no es fácil perdonar humanamente, pero con la ayuda del Eterno es totalmente factible; una vida consagrada a Dios no guarda rencor, no traiciona ni da mal ejemplo, así esté en la peor situación y tenga el mayor dolor, perdona: ningún ser humano está en capacidad de guardar rencor ni venganza porque se hace daño a sí mismo; la falta de perdón apaga la unción y nos aleja de la presencia de Dios quedando a merced del enemigo.
Una vida consagrada perdona y ama aún al enemigo, al que traicionó y mintió, se rodea misericordia y se dispone más y más para lo que Dios quiere enseñarle y hacer con su vida; perdonar es el combustible que nos permite avanzar con libertad; si aún no has perdonado a X o Y persona debes pedir al Señor que te revele en que estás tropezando con la falta de perdón, Él nos dará el querer como el hacer, el conocimiento y el poder para lograrlo y corregirnos amorosamente si se lo permitimos y pedimos; así como Dios nos perdona continuamente, debemos hacer nosotros lo mismo. Si no perdonamos, quedamos atados de uno y otro lado, debemos perdonar, sí o sí, Juan 20:21-23.
6. Una vida consagrada es fiel a la verdad, ¿Quién puede descansar en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? Solo el que vive en integridad y practica la justicia: el que dice la verdad de todo corazón, el que no habla mal de nadie; el que no hace daño a su amigo ni ofende a su vecino, Salmos 15:1-3. Por causa de las relaciones mundanas y el entorno, somos afectados e influenciados por personas que no andan en el camino de Dios por eso debemos consagrarnos al Padre, que Jesucristo ocupe el primer lugar en nuestra vida y el Espíritu Santo sean nuestro consejero: lamentablemente miles de personas se centran en sí mismos y sus propios intereses por lo cual mienten para agradar a otros y no a su Creador, ignorando que los mentirosos NO entrarán al cielo, 1 Corintios 6:9-10 y Apocalipsis 21:8.
La ambición, el egoísmo, la avaricia y muchas bajas pasiones más llevan a la gente a mentir, a engañar y guardar apariencias, peleando con el mundo por sus derechos y promoviendo sus propios intereses queriendo ponerse por encima de los demás a costa de todo: necesitamos conocer y vivir en la verdad para ser libres, volar y alcanzar grandes horizontes, un discípulo de Cristo y un hijo de Dios consagrado muestra su amor con su manera de hablar, proceder y comportarse, Después les dijo a todos: Si alguno quiere ser mi discípulo, olvídese de sí mismo, cargue su propia cruz cada día y sígame, Lucas 9:23. Consagrarse es dejar de lado nuestras propias necesidades entregándolas en las manos de Dios mientras nos ocupamos de lo que él nos encomendó, he visto la gloria y respuesta de Dios en esto.
7. Una vida consagrada renueva su mente cada día, Si, pues, han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra del Padre. Pongan la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra, Colosenses 3:1-2. Santidad no es uniformidad ni ser en apariencia igual al vecino, la santidad implica una mente limpia abierta a la verdad de Dios con una forma de pensar recta y bondadosa en medio de la diversidad.
Debemos amoldarnos a la mente de Cristo, no a la de la gente ni a algún grupo con fuerza psicológica condenatoria, Jesús nos dio ejemplo de amabilidad, sociabilidad, amor y pureza. Continuamente debemos estar haciendo ajustes a nuestra manera de pensar, de vivir, de actuar, comportarnos y ver la vida hasta que la totalidad de nuestro ser armonice con Jesucristo, Filipenses 4: 8-9.
La manera de protegernos de los ataques de satanás y los desprecios del mundo es meditar la verdad bíblica, rodeándonos de gente que ama y teme a Dios, de gente que pueda ser una luz roja que nos ayude a estar alertas para que no nos descarriemos, No se conformen a los patrones de vida de este mundo, sino permitan que su mente sea renovada para que así sepan lo que YHWH quiere y estemos de acuerdo en que lo que Él quiere es bueno, satisfactorio y capaz de darnos el triunfo, Romanos 12:2.
Consagrarnos a Dios es un proceso diario e imparable de nuestra vida dentro de una total comunión y dependencia con el Eterno, negándonos a nosotros mismos y entregándole continuamente un corazón limpio y puro.

Mg. MEHC, hija del Dios vivo real y verdadero y servidora de su reino

 

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