HIPERGRACIA EL GRAN ENGAÑO APÓSTATA DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS.

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HIPERGRACIA EL GRAN ENGAÑO APÓSTATA

DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS.

Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra todo impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad…Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencia de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, Romanos 1:18 y 24.
Estos son una vergüenza en las reuniones que se celebran, en las que ellos comen y beben alegremente, sin mostrar ningún respeto. Se apacientan a sí mismos. Son nubes sin agua, llevados de acá para allá por los vientos; son árboles otoñales no que no dan fruto, dos veces muertos y arrancados de raíz, Judas 1:12.
Ya no se puede hablar de modernismo ni postmodernismo, la cultura del mundo ha rebasado los límites de la vaciedad, el hedonismo, el consumismo, la destrucción del orden social y las estructuras gubernamentales, la seducción por el poder, la riqueza y la vida, el imperio de la violencia y el engaño están presentes por todas partes; los principios, los valores, la espiritualidad y las virtudes personales se han estado yendo a pique, ahora todo es abierto y descarado, es la cultura del pecado grosero que ya no se oculta sino que se publica…Por eso Dios los entregó a pasiones vergonzosas…Romanos 1:18-30.
Es una era donde cada uno hace lo que mejor le parece y aprovecha cada oportunidad para lo que le conviene como en el tiempo de los jueces, haciendo lo que sea para saciar su ego y sus apetitos, hasta el punto de negar a su Creador, rebelarse contra su Salvador, tergiversar su palabra y alterarla; esto es lo que llamamos hipermodernismo, una era de desfachateces y desvergüenzas de las que muchos se sienten orgullosos como si fuera gran cosa, ¡vaya que adelanto!  Yo diría mejor, que atraso y qué retroceso, vivimos hoy donde cada uno hace lo que le pega su gana, sin conocer ni temer a su Creador, Jueces 21:25.
Esa es la razón por la cual, ligada a esta cultura del mundo, también aparece la apostasía de la hipergracia que se constituye en el engaño de los últimos tiempos, muchos de la sociedad “creyente” han pasado del legalismo a la gracia extrema, el más gigante engaño que antecede a la Segunda venida de nuestro Salvador y la aparición de aquel inicuo, el hombre de perdición, haciendo que miles se alejen de Dios para vivir una vida de pecado abierto reclamando derechos, Comamos y bebamos que mañana moriremos, 1 Corintios 15:32. Han perdido su espiritualidad y se asemejan a los animales: nacen, crecen, comen, se reproducen y mueren.
Muchos pecadores años atras nos convertimos a través del evangelio en Cristo Jesús, éramos como dice la biblia, “trapos de inmundicia”, pero la soberana gracia salvadora del Padre salió a nuestro rescate y nos transformó; dejamos de hacer y vivir cosas que escondíamos porque nos avergonzaban haciéndonos culpables ante el Santo Dios. Sabemos en pellejo propio que siendo pecadores eramos miserables, desechos humanos dignos de conmiseración; pero cuando nos encontramos cara a cara con el Cristo del Calvario, toda nuestra vida cambió, nuestra alma entró a la su Luz y nuestra manera de vivir se purificó, nos hicimos nuevas personas, 1 Corintios 5:17.
Tener un encuentro personal con el Salvador, marca nuestro corazón y nos hace diferentes deseando vivir en pureza y apartándonos de la podredumbre del pecado y la vida licenciosa. Porque la vida en Cristo es un continuo gozo, una continua aventura de amor y sorpresas porque aún en los días grises hay bendiciones inigualables. Mi alma sin Cristo estaba sucia y negra, mi apariencia espiritual era la de un indigente, pero cuando Cristo llegó todo cobró vida y color y se iluminó con su dulce y santa presencia. Somos liberados de la vida vieja y se evidencia el cambio de adentro hacia afuera con manifestación de hechos puros y deseos de hacer el bien para agradar el corazón del Padre; pero la vida de pecado es como lodo nauseabundo, que todo lo que toca lo daña y hiede, la santidad en cambio, tiene grato aroma de vida que llega hasta el trono de Dios en los que se salvan, y olor a muerte en los que se pierden, 2 Corintios 2:14-17.
En Jesucristo dejamos de ser hijos del diablo para convertirnos en hijos de Dios, esto solo lo hace la gracia pura, pero muchos han distorsionado y extralimitando la perfecta gracia de Dios; muchos predican hoy una gracia barata con agregados y acomodos humanos, más allá de la verdad de Dios. La hipergracia o gracia exacerbada, corta, quita y cambia porciones bíblicas, torciendo el mensaje de salvación y mezclándolo con ideas y pareceres humanos de corazones endurecidos, tercos, desobedientes y livianos, son fiera ondas del mar que espuman su propia vergüenza; son como estrellas errantes para los cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas, Judas 1:13.
Los propagadores de la hipergracia como si fueran dioses, liberan a sus seguidores del pecado y la condenación eterna, haciéndoles ver muchas porciones escriturales como puro legalismo, asegurando que en Cristo son libres una vez y para siempre, que Él ya llevó el pecado pasado, el presente y el futuro, y que por lo tanto pueden vivir como quieran, son como serpientes que envenenan no solo la palabra, sino que están matando las almas, escuchando doctrinas de demonios, porque en estos postreros tiempos muchos apostatas de la fe se han levantado para justificar su inmundicia,1 Timoteo 4:1.
La hipergracia está en contra de la santidad, la confesión del pecado, el arrepentimiento y la pobreza de espíritu, pues una vez salvos, salvos para siempre y solo nos resta disfrutar la vida; según ellos no hay que dar cuentas de nuestra vida, pues Cristo ya lo hizo todo, lo cual va en contravía a la palabra de Dios, persiguen y atacan a los predicadores de sana doctrina; esta clase de gracia extralimitada lo único que trae es división, engaño espiritual, personas pecadoras amañadas y acomodadas a sus concupiscencias con permiso del libertinaje y evitando el trato de Dios en ellos para su perdición eterna. Lucas 9:23 y Mateo 16:24.
Es de lamentar, que muchos que probaron la pureza y la vida santa de la gracia divina, al escuchar a estos predicadores, empiezan a hacer cosas que nunca habrían hecho, no sienten el menor dolor ni arrepentimiento, se amoldan a su pecado porque han caído de la gracia genuina. El engaño garrafal de esta doctrina hipermodernista dice que Dios perdona por adelantado, lo cual les da licencia para mantener una vida de perversiones evadiendo la convicción de pecado, justicia y juicio que nos da el Espíritu Santo, estas herejías, por lo tanto, hacen creer a sus seguidos que su estilo de vida no afecta su relación con Dios, lo cual es totalmente contrario a la Escritura,  Pero sus iniquidades han hecho división entre ustedes y Dios, y su pecado ha hecho ocultar de ustedes su rostro…Isaías 59:2. Hagan morir, pues, lo terrenal en ustedes: fornicación, impurezas, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría, Colosenses 3:5.
Ellos aseguran que hagamos lo que hagamos, el Espíritu Santo ya no se entristece y que Dios nos perdona de inmediato, pues el Padre nos ve en su Hijo siempre perfectos y justos, por lo tanto no tenemos que preocuparnos por el pecado ni lidiar con él, pues Dios no perdona a plazos pues ya nos perdonó y justificó para siempre en Cristo, pero la palabra dice: Si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad, 1 Juan 1:9.
La gran mentira de los predicadores de la hipergracia es que lo que peca es la carne y no el espíritu, por lo tanto Dios ve el espíritu, pues la carne que pecó desaparecerá en la tumba, Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente,, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo,  Tito 2:11-13. Muy clara la palabra al expresar que debemos permanecer puros esperando a Cristo.
La gracia según Dios nos hace decir NO al pecado que es nuestro enemigo constante con el cual luchamos a diario, Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionado la santidad en el temor de Dios, 2 Corintios 7:1. Dios hablando a las iglesias confirma esta gran verdad, haciendo distinción entre el pecado y la gracia con la necesidad del arrepentimiento, entonces, si Dios no viera nuestra pecado, ¿Por qué amonesta a las iglesias en los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis?
Si tenemos una relación con Dios, entonces tenemos una vida compartida con Él, por lo tanto, si pecamos decepcionamos y entristecemos al Espíritu, si somos verdaderos hijos de Dios, nuestra vida  diaria es un continuo arrepentimiento, así que todo lo que se predique contrario a esto, es simple y llanamente, ceguera espiritual  y dureza de corazón a causa del pecado consentido y realizado deliberadamente, Porque si pecamos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecado, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios, Hebreos 10:26-27.
La raíz de la hipergracia es el “yo entronado” ocupando el lugar que le corresponde a Cristo en nuestro corazón; la egolatría se ha levantado en la iglesia, es por eso que ahora hay predicadores de iglesias guy; ellos no han podido vencer su pecado sino que se han acomodado a él; por eso ahora intentan alterar y reescribir las Escrituras, pues su mente oscurecida y su corazón encallecido, les hace creer que su estilo de vida es normal, se apartaron del legalismo, pero han dado licencia a la inmundicia; según ellos no viven en el AT, sino en el NT, su propio yo y su mentira superan a Dios y su palabra, por eso se rebelan, Pues habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido, Romanos 1:21.
Los predicadores de la hipergracia aseguran que Jesucristo murió y resucitó para darnos un mejor yo. ¡Qué locura! Ellos eliminan la realidad de que tenemos que agradar, complacer y dar cuentas a Dios. Aseguran que el peor error fue haber unido el AT con el NT, ignorando que la Iglesia de Jesucristo se fundó sobre la base de lo que enseña el AT, y que Jesucristo en todos sus mensajes confirmó la palabra dada a los profetas en la antigüedad y Él en su propia vida y cuerpo cumplió toda la ley y los profetas manteniendo una vida santa, intachable a irreprensible, mostrando el amor, la justicia y la misericordia del Padre, No piensen que he venido a abrogar la ley y los profetas; no he venido para anular la ley, sino para cumplirla, Mateo 5:17.
Cristo enseñó la voluntad del Padre, en la oración del Padre Nuestro: habla de santificar el nombre del Padre, pide que venga su reino, que se haga la voluntad de Dios y no la nuestra, que Dios nos perdone nuestros pecados, y suplica que nos libre de toda tentación; según los predicadores de la hipergracia, Jesús predicó solo para la gente de su época antes de ir a la cruz, que por lo tanto todo lo que enseñó antes de ir a la cruz, no es aplicable hoy, y hacen caso omiso del Sermón del Monte. Jesús advirtió que aunque el cielo y la tierra se acaben, su palabra permanece para siempre, Mateo 24:35.
La hipergracia predica que todos serán salvos, lo cual incluye entonces a satanás, porque para los predicadores de la gracia, no existe el infierno, Este es el súper engaño del final de los tiempos, lo cual hará que millones se pierdan como dice la Escritura. Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda trasgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?…Hebreos 2:1-4.
Estos falsos y livianos predicadores hacen distinción entre el Dios, enojoso, cruel y castigador del AT con el Cristo del NT, olvidando que el Dios del AT es el Padre del Salvador en el NT,  y que Jesús dijo: YO y el Padre, uno somos, Juan 10:30-33 y 15:7. Si ellos hablan de una gracia extrema con licencia para pecar, entonces ¿dónde están las palabras de Jesús cuando dijo que debemos tomar nuestra cruz y seguirlo? Mateo 16:24. Las enseñanzas y parábolas de Jesús son muy claras en cuanto a nuestra responsabilidad espiritual de ser santos, guardarnos del pecado y dar cuentas a Dios de la clase de vida que hemos vivido. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí, y todos compareceremos ante el tribunal de Cristo, Romanos 14:12 y 2 Corintios 5:10.
Es urgente cimentar y fundamentar a las personas en la verdad del evangelio y el amor perdonador de Dios para que se arrepientan y abandonen su pecado. Pero si la gente le da la espalda a Dios, peca y se aleja de Él, cada uno va rumbo al abismo. La gracia de Dios está para perdonar pecados, limpiarnos y ayudarnos a enderezar el camino; Cristo prometió ir con nosotros y guardarnos, si le creemos, guardamos su palabra y honramos su nombre viviendo vidas santas. Solo así Él está a nuestro favor y nos da paz, sin preocuparnos de sí morimos hoy o mañana. Porque el vivir es Cristo y el morir es ganancia, Filipenses 1:12.  La verdadera gracia nos enseña a vivir vidas consagradas a Dios y rendidas a la santidad de Cristo. Por lo tanto la espiritualidad como la vida diaria, requieren de nuestro esfuerzo, compromiso y empeño por agradar a Dios y mantenernos alejados del pecado.
La hipergracia enseña la biblia a medias, no en la totalidad de su contenido y su contexto, ellos están atrapados en la gloria de la gracia, han perdido la noción correcta de las Escrituras y no pueden ver ni apreciar las riquezas del AT que Jesús ratificó en sus mensajes. La doctrina de la hipergracia es como decirle a una persona que coma toda la basura que se le atraviese y que seguirá saludable y en forma. La santificación es clara en su concepto y definición bíblica, Debemos vivir apartados para Dios, te haces santo, te entregas a tu Creador y dependes de tu Salvador para ir siendo tratados, moldeados y perfeccionados por el Espíritu Santo, para un día ser glorificados junto con Cristo, Pues la voluntad de Dios es nuestra santificación; que nos apartemos de fornicación ; y cada uno sepa tener su propia esposa en santidad y honor,  1 Tesalonicenses 4:3-4.
La santificación es un proceso que vivimos día a día hasta que Cristo vuelva o nos llame a su presencia. La pureza del evangelio nos confronta y nos impulsa a ser santos. Si pedimos perdón a los demás, ¿Cómo no vamos a pedir perdón a Dios? Si rendimos cuentas a otros semejantes, ¿cómo no vamos a rendir cuentas a nuestro Creador? No te engañes, Dios no puede ser burlado, lo que el hombre siembre en la tierra, eso segará en la eternidad, Gálatas 6:7.
OREMOS: Padre, arranca las escamas espirituales de muchos, que todos los que leen este mensaje sean liberados del engaño de satanás, que todo lo que haya sido agregado o quitado de tu gracia salvadora sea destruido; que toda contaminación y distorsión de tu palabra sea eliminado de los corazones y traídos a la gloriosa libertad y santidad por el poder de tu verdadera gracia. Abre los ojos y libéralos del error y la mentira, en el nombre de Jesús, Amén.
Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino                                                                                                                                                                       

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