DIOS QUIERE Y ORDENA QUE SEAMOS FELICES

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DIOS QUIERE Y ORDENA QUE SEAMOS FELICES

Comerán allí, delante del Señor su Dios, y en compañía de sus familias se alegrarán del fruto de su trabajo con que el Señor su Elohim los haya bendecido, Deuteronomio 12:7.
Deléitate en el Señor YHWH, y Él te concederá los deseos de tu corazón, Salmos 37:4.
Este es el día en que el SEÑOR ha obrado; ¡Alegrémonos y seamos felices en Él, Salmos 118:24.  Regocíjense en el Señor siempre. Otra vez les digo: ¡Regocíjense! Filipenses 4:4.
Dios anhela ardientemente que toda criatura humana sea salva, por eso envío a su Hijo a morir en la cruz por ti y por mí, pero ese es un deseo divino para la eternidad y que ganamos mientras estamos en este mundo teniendo a Cristo reinando en nuestro corazón; sin embargo, el mayor deseo y mandato de Dios en su palabra es que seamos felices en esta tierra porque Él sabe que nuestra vida terrenal es corta; para decirnos que seamos felices Dios utiliza muchas palabras y frases tales como: regocíjate, gózate, alégrate, deléitate, dichoso, den gracias, aliéntese tu corazón, no temas, tengan contentamiento, no desmayes, bienaventurados, risa, júbilo, etc. Que se alegren todos los que en Ti buscan refugio; ¡que canten siempre jubilosos! Porque Tú Señor, los proteges, que en Ti se regocijen todos los que aman tu nombre, Salmos 5:11.
La alegría del mundo es efímera, momentánea y  llena de altibajos, pero la felicidad que Dios provee es única, permanente y duradera, es gozo continuo; cuando aprendemos a amar y depender de Dios nuestro estado mental se transforma, el sentir del corazón y la orientación de nuestras emociones cambia al tener la seguridad de la salvación y la presencia del Espíritu Santo en nuestro ser interior, nuestra vida se convierte en un estado continuo de satisfacción, confianza, fe y esperanza, que aunque estemos en medio de la oscuridad más densa o la caída más profunda, El Abba Padre está ahí, presente, para acompañarnos y sostenernos permitiéndonos ser felices. Estar en Cristo nos provee la dicha y la seguridad más maravillosa sobre la tierra y aunque por momentos lloremos de dolor, también reiremos en el gozo del Omnipotente Dios de amor, Estén alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque ésta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús, 1 Tesalonicenses 5:16-18.
Deleitarnos en Dios es un regalo maravilloso que no se puede comparar; al deleitarnos con Dios y en Él, expresamos agradecimiento, por todo lo que estemos viviendo, aun en medio del desierto y la prueba, lo cual contiene grandes promesas porque Dios recibe las peticiones y anhelos de nuestro corazón; Dios no puede bendecir a alguien que continuamente mira hacia abajo su necesidad o mira a los lados sus circunstancias para lamentarse y quejarse; Dios se deleita en bendecir a aquel que mira hacia arriba, hacia su templo, hacia su gloria para levantar las manos y adorar agradecido aunque no entendamos lo que pasa, porque tenemos la confianza que él secará nuestras lágrimas, y que Él Eterno está trabajando a nuestro favor y obrando maravillas y proezas para bendecirnos y formarnos todo el tiempo como su especial tesoro, y aunque nos duela debemos gozarnos, El Señor tu Elohim está en medio de ti como guerrero victorioso. Se deleitará en ti con gozo, te renovará con su amor, se alegrará por ti con cantos, Sofonías, 3:17Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán, Salmos 126:5.
La felicidad que nos enseña la Biblia viene solo de Dios en el tiempo que Él considera necesario; continuamente experimento esos momentos en que sufro por algo y llega la tristeza por algún evento que me esté sucediendo, pero cuando doblo mis rodillas, cuando me inclino y humillo mi cerviz ante Aquel que me conoce en detalle, expresándole mi sentir y mi necesidad, viene a mi como un río refrescante de gozo que me invade y me permite reír muy fuerte, con alegría sincera y felicidad espontánea; es ahí cuando el llanto se cambia en cantos espontáneos de adoración y termino sintiendo la felicidad y tranquilidad más reales, SEÑOR, Tú cambias mi tristeza en danza. Me quitas el luto y me vistes de alegría, Salmos 30:11.
Dios cumple su palabra en nuestras vidas a cada instante, pero muchos se quejan porque no se dan cuenta de todas las bendiciones que el Padre derrama sobre sus vidas con las maravillas que produce en ellos y a su alrededor. Él nunca nos abandona al azar, tampoco nos deja solos peleando contra el mundo y los enemigos que hay en él; Él es quien más se preocupa por cada uno de sus hijos y de toda su creación derramando su amor y su bondad, Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración, Romanos 12:12.
¿Porque somos diferentes los cristianos? Porque vivimos felices todo el tiempo, y eso se basa en que nuestro amor, esperanza, fe y nuestros ojos están puestos en Aquel que todo lo puede, todo lo conoce y nada le es difícil, no vivimos por emociones, no vivimos sobre la base de un corazón traicionero y no nos mueve el piso las circunstancias, es ahí donde aprendemos a vivir en Dios y nada ni nadie nos puede separar de su amor, Se lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo quien me fortalece, Filipenses 4:12-13,
El gozo, la paz y la seguridad que Dios da no depende de lo que podamos tener, de nuestro estado de ánimo, ni del mundo cambiante, sino que se hace y se cumple tal y como la biblia lo enseña y lo promete, es por eso que podemos reír y estar gozos aún en medio de las tribulaciones, sabemos lo que Jesucristo ha hecho por nosotros, y lo que sigue haciendo, eso es suficiente para regocijarnos aunque la batalla arrecie, Cuando la angustia iba en aumento sobre mí, el consuelo tuyo YHWH, llenaba mi alma de alegría, Salmos 94:19.
La felicidad del cristiano no se basa en cosas materiales, en prohibiciones, en riquezas, en poder, ni en sexo, Nuestro Padre nos ordena estar felices siempre, por lo tanto, debemos obedecer alabando, amando, dando gracias y regocijándonos, son mandatos para ser verdaderamente dichosos a pesar de todo; Abba Padre no está esperando que vayamos al cielo para ser felices, ni cuando la situación mejore, tampoco cuando acabe el luto, ni se disipen las penas o se acabe la oscuridad, nuestro Creador desea que tú y yo seamos felices HOY, AQUÍ, Y AHORA. Aunque la higuera no florezca, ni haya fruto en las vides; aunque falle la cosecha del olivo, y los campos no produzcan alimentos; aunque en el corral no haya ovejas, ni ganado en los establos; aun así, yo me regocijaré en el Eterno Padre, ¡me alegraré en mi Salvador, porque Él es mi Libertador, Habacuc 3:17-18.
La prueba es real, el problema cala el alma, las angustias nos mueven, y nos hacen llorar, el miedo puede ser paralizante y la pena puede derribarnos, es una realidad que no podemos negar, Pero Dios y su palabra superan todo eso; el punto está en que podamos experimentar la felicidad de Dios si en verdad estamos alejados del pecado que produce muerte y trunca los planes de Dios en nuestra vida causando dolor y trayendo oscuridad, Tú, Oh SEÑOR, me mostrarás el camino de la vida. Hay alegría en tu presencia; hay dicha eterna junto a Ti, Salmos 16:11. Y si eres amonestado y disciplinado, aún allí podrás estar feliz: ¡Cuán dichoso es el hombre a quien Dios corrige! No menosprecies la disciplina del Todopoderoso, Job 5:17.
Si el SEÑOR repite muchas veces las palabras regocíjate, gózate, alégrate, deléitate, dichoso, den gracias, aliéntese tu corazón, no temas, tengan contentamiento, no desmayes, bienaventurados, júbilo, etc., esto nos indica que es importante e imperativo cumplir sus mandamientos para que estemos realmente felices; la felicidad humana se sella en una realidad palpable cuando Amamos a nuestro Creador como Él lo establece: con todo nuestro corazón, nuestra ama, mente y fuerzas y a nuestro prójimo a nosotros mismos; el amor lo llena todo, el amor lo perdona todo, el amor trae libertad, vida, paz y regocijo, porque amar es felicidad. Espera en tu Elohim; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; si, esperan en tu Abba Padre, Salmos 27:14.
La extraordinaria correspondencia entre amar a Dios y al prójimo nos produce felicidad suprema, real y activa, aprendemos a aceptar a las personas, nos produce alegría poder servir y nos llena de gozo ser de bendición a otros, ya nada de lo que hacemos es un sacrificio sino un deleite, porque sentimos que alegramos el corazón de Dios y hay satisfacción de hacer lo mejor, hacer el bien y lograrlo todo con excelencia, es algo gratificante para nuestro ser produciendo un regocijo duradero y genuino, Siempre les he enseñado que así se debe trabajar y ayudar a los que están en necesidad, recordando aquellas palabras del Señor Jesucristo: Hay más dicha en dar que en recibir, Hechos 20:35.
Cuando amamos a Dios, adoramos con el corazón, nuestra alma se llenan de paz, los ángeles en el trono del Padre se unen a nuestro canto, y su gloria desciende; huyen el temor y la queja, los valientes se levantan y muchos son consolados y animados; regocijarnos en el Altísimo no tiene precio ni comparación, nuestro amor se expresa con verdad y libertad uniendo el cielo con la tierra, dando gracias y alabando en fiesta; el enojo desaparece y la opresión se desvanece porque fluye la gracia abundante de nuestro amoroso y tierno Creador sacando todo lo negativo; Y ¿en que radica todo este gozo y esta fiesta? En la obediencia a los mandamientos del SEÑOR que ya no son una carga sino un deleite, Tus estatutos son mi herencia permanente; son el regocijo de mi corazón, Salmos 119:111.
Debemos estar viviendo una realidad de alegría y gozo auténticos sin importar lo que estemos pasando porque esta es la voluntad de Dios para nosotros, la verdad es que Dios nos ordena buscar y vivir la vida alegremente a pesar de, Alégrense en el SEÑOR y regocíjense, justos; den voces de júbilo, todos los rectos de corazón, Salmos 32:11.
Nuestra tarea y nuestro empeño es estar alegres y regocijarnos todo el tiempo en el Señor dando gracias por todo y obedeciendo sus mandamientos, porque Dios quieres que seamos felices, por eso nos ha dado su palabra para tener fe y esperanza llenando nuestras vidas de gozo y paz creciendo en el poder del Espíritu Santo, lo cual es AQUÍ, AHORA Y POR SIEMPRE, Canta jubilosa, hija de Sión. Lanza gritos de alegría, Pueblo del Eterno. Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén, Sofonías 3:14. Amén.
Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino

                                                                         

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