VIDA TERRENAL Y VIDA ETERNA

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VIDA Y ETERNIDAD

SEñOR, recuérdame cuán breve es mi vida sobre la tierra, recuérdame que mis dÍas están contados y que la vida es corta y pronto termina, Salmos 39:4.
Los que disfrutan las cosas de este mundo, vivan como si no disfrutaran de ellas; porque este mundo, en su forma actual, está por desaparecer, 1 Corintios 7:31.
Así, que no nos fijamos en lo que es visible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno, 2 Corintios 4:18.
Es increíble ver a miles de seres humanos sobre la tierra, derrochando sus vidas en placeres, riquezas y disfrutes de la carne, como si nunca fueran a envejecer, o como si nunca fueran a partir de esta tierra; la locura del mundo solo piensa en el momento, tristemente no se detienen a pensar en lo que será su vida mañana ni el destino final que tendrá su alma, Romanos 1:18-32.
Nuestra vida es un encargo que el Creador ha puesto en nuestras manos para que la manejemos con responsabilidad, amor y límites; es como un derecho de propiedad que el Dador de vida nos ha otorgado en un voto de confianza para que la administremos correctamente y con sabiduría, para que sea Cristo quien viva y se mueva a través de nosotros, Gálatas 2:20; somos bendecidos y beneficiados con la vida que Dios nos ha otorgado en Cristo, su salvación, dones y promesas son regalos que debemos manejar con sabiduría mientras estamos aquí y vamos rumbo a casa. La vida terrenal es algo así como un contrato legal que el Padre ha firmado con la sangre de su Hijo, para otorgarnos el privilegio de administrarla en la gracia de su conocimiento, Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos, Efesios 5:15-16.
Algo que debemos mantener en mente es que la vida terrenal comparada con la vida venidera, la eternal, es demasiado breve, la estadia en la tierra es como una residencia temporal, por lo tanto no debemos apegarnos a nada de este mundo, y tampoco debemos malgastar el tiempo ni cada oportunidad en que el Eterno nos encomienda hacer algo, debemos estar sembrando todo lo bueno; debemos ver la vida terrenal con los ojos de Dios, orar y pensar como el salmistas cuando escribió; Dios mío, hazme saber cuál será mi fin, y cuánto tiempo me queda de vida; hazme saber cuán corta es mi existencia, Salmos 39:4.
Si estudiamos y leemos las Escrituras juiciosamente, podemos constatar que continuamente nos recuerda que la vida es tan corta que somos como peregrinos y extranjeros que están de paso, la tierra no es nuestro hogar definitivo, somos viajeros y visitantes de este mundo; y así como todos los extranjeros deben portar un documento que los identifica como visitantes de una nación, nosotros como hijos de Dios y seguidores de Jesucristo, portamos la tarjeta de la fe salvadora que nos permite recordar que nuestra ciudadanía es celestial y eterna, junto al Creador del universo; nuestro Padre quiere evitarnos el fin que tendrán los malos: Y el fin de ellos es la perdición. Su dios son sus propios apetitos, y sienten orgullo de lo que debería darles vergüenza. Sólo piensan en las cosas de este mundo. En cambio nosotros somos ciudadanos del cielo, y estamos esperando que del cielo venga el Salvador, nuestro Señor Jesucristo, Filipenses 3:19-20.
Si miles de personas que vagan por el mundo como si no tuvieran rumbo, entendieran esto, y tomaran conciencia que la vida es mucho más que un poco de tiempo sobre este planeta, con seguridad, esta sociedad sería un lugar muy diferente, los hijos de Dios vivimos por fe, no por vista, 2 Corintios 5:7; Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos…como todos nuestros padres; y nuestros días sobre la tierra, son cual sombra que no dura, 1 Crónicas 29:15 
La realidad y verdad es que ni nuestra identidad, ni el lugar al cual pertenecemos es de este mundo, nuestra identidad es eterna y nuestra patria es el cielo; cuando la gente entienda esto, dejarán de correr tanto, acumular tantas cosas y dejarán de preocuparse tanto por tener riquezas y posesiones terrenales; lo que más nos debe importar es lo que tendremos después que partimos de es tierra y dónde estaremos después que salgamos de este mundo, Y todos los héroes de la fe, sin haber recibido las promesas, estuvieron viéndolas y aceptándolas con gusto desde lejos, confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra, Hebreos 11:13.
Jesús nos recuerda esta gran verdad: En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, YO se los habría dicho; voy, pues, a preparar lugar para ustedes. Y si me voy, les prepararé lugar, vendré otra vez, y los tomaré por Mí mismo, para que donde YO estoy, ustedes también estén, Juan 14:2-3. Luego lo confirma al decir: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que YO no fuera entregado; pero mi reino no es de aquí. Juan 18:36. Jesucristo fue también peregrino y extranjero en este mundo, porque Él no es de este mundo, nosotros sus redimidos, tampoco, Juan 17:16.
El sabio y tierno Salvador de la humanidad es tajante y firme cuando nos advierte acerca del peligro de vivir solo el momento y lo que da el cuerpo, porque eso lleva a la gente a alterar los principios eternos para volverlos valores relativos, tergiversando las prioridades establecidas por el Creador, colocando a cambio estilos de vida y costumbres mundanas que nada tienen que ver con la vida verdadera. Es por eso que a la coquetería con el pecado, las tentaciones y la esclavitud a los placeres del cuerpo, Dios lo denomina adulterio espiritual, total infidelidad al Dador de la vida y sus bendiciones, ellos no saben que la amistad con el mundo es enemistad con el Creador. Si alguien es amigo del mundo, se vuelve enemigo de YHWH, Santiago 4:4.
Vivimos tiempos finales, la tierra y el universo están dando señales de lo que ya está escrito; por lo tanto el pueblo del Eterno no puede aislarse de la realidad que hay en el mundo, estamos viviendo en terreno del enemigo, pero debemos cumplir nuestra misión de embajadores del reino de Dios y testigos de Jesucristo mientras vivimos, aunque estemos rodeados de instrumentos del mal, debemos mantener nuestro compromiso y lealtad con nuestro Abba Padre: no podemos comprometer nuestra salvacion, misión y representación del Reino eterno, si no estamos haciendo lo que nos corresponde hacer; apegarse al mundo es sirvir al adversario y seriamos enemigos de Cristo, Así que somos embajadores de Cristo, lo cual es que como si el Padre mismo rogara por medio de nosotros. Así pues, en el nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con su Creador, 2 Corintios 5:20.
Tristemente muchos cristianos están viviendo neciamente imaginando que este mundo es su tierra prometida y se aferran como si fuera su hogar, pero nuestro Padre celestial nos advierte que no hagamos tesoros aquí en la tierra y que no sigamos aumentando las cosas materiales, ni dependiendo de las personas, ni entretenimientos que nos distraen y alejan de la vida eterna, porque todo esto es momentáneo, aún el dolor y las pruebas que pasamos pronto acaban, Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero YHWH es fortaleza para mi corazón; Él es mi herencia eterna, Salmos 73.26. Pero aunque no estamos aquí para siempre, debemos vivir para dejar huella de amor y verdad en los corazones y la sociedad.
Este mensaje es un llamado a poner límites, establecer prioridades, organizarnos, y buscar el rostro de Dios continuamente, para no dejarnos extraviar con el engaño ni dejarnos despistar por los medios de comunicación que nos rodean y cautivan, tampoco debemos estar buscando nuevas experiencias en el mundo a causa de la felicidad; no podemos olvidar que la vida es un continuo proceso de pruebas que vencemos de la mano de Dios, es un encargo y un regalo temporal, por lo tanto debemos volver a la mayordomía de nuestra existencia, de nuestros actos, de nuestros hechos, de nuestra mente y palabras, Para que ya no seamos como niños sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento…por astucia de los hombres, con artimañas engañosas del error, Efesios 4:14.
La vida terrenal es preparación, maduración y avance para la vida eterna, que será mucho mejor si estamos perseverando en Cristo Jesús, Y esta es la realidad, el que quiera amar la vida (eterna) y gozar de días felices (en la tierra), que refrene su lengua de hablar mal y sus labios de proferir engaños; que se aparte del mal y haga el bien; que busque la paz y la siga, 1 Pedro 3:10-11.
La razón de que este planeta no sea nuestra tierra prometida ni el mundo nuestra última morada, explica porque pasamos dificultades, porque sufrimos, somos rechazados y perseguidos; también pareciera que algunas de las promesas divinas estuvieran inconclusas, y porqué algunas oraciones están sin aparente respuesta, porqué tantas situaciones son tan injustas; es que aquí no acaba nuestra historia, No se amolden al mundo actual, sino transfórmense mediante la renovación de su mente. así podrán comprobar que la voluntad del Padre, es buena, agradable y perfecta, Romanos 12:2.
Es increíble conocer y comprender esto; las pruebas, los desiertos, las lágrimas, el dolor y tantas cosas que padecemos aquí, es una forma que el Sabio Creador usa para que no nos aferremos a este mundo sino que anhelemos la eternidad con Él; nuestro Buen Padre celestial nos permite incomodidades, necesidades, enfermedades, tristezas en esta vida, y anhelos que nunca serán satisfechos del todo, porque nuestro destino final es eterno; la tierra no es nuestro hogar, hemos sido creados para algo mucho mejor, Yo amo, SEÑOR, el templo donde vives, el lugar donde reside tu gloria, Salmos 28:8.
Tendremos momentos felices, pero nunca estaremos satisfechos con todo porque fuimos creados para vivir eternamente junto a nuestro Creador y Salvador, allí junto a Él será mucho mejor lo que tengamos y vivamos; entender esto nos debe ayudar a ordenar nuestras prioridades y nuestra manera de conducirnos en rescate de los principios eternos, este conocimiento debe ser elemento determinante para que tomemos decisiones, porque todo lo que no es eterno, es totalmente inútil y vano, Tu bondad y tu fiel amor estarán conmigo toda la vida, y entraré a la casa del SEÑOR para quedarme allí para siempre, Salmos 23:6.
Así que los señores predicadores de la prosperidad, quedan totalmente desvirtuados en sus alocuciones mentirosas, el evangelio de la prosperidad es un error trágico, porque el objetivo divino no es material, tampoco el éxito ni la popularidad como el mundo lo da y lo define; la vida abundante que el Creador promete no se parece en nada a esto, lo divino es espiritual y eterno, por eso el apóstol escribió: Queridos hermanos, les ruego, como a extranjeros de paso por este mundo, que  no den lugar a los deseos humanos que luchan contra el alma, 1 Pedro 2:11.
Seamos fieles al eterno, cumplamos con nuestro encargo, vivamos la realidad de estar en el proceso de las pruebas continuas, nuestro Salvador lo vivió, los apóstoles lo experimentaron y miles de fieles en el presente lo enfrentan, entonces ¿qué de nosotros? Los grandes héroes de fe ante los ojos del Creador no son los millonarios, ni los poderosos del mundo, son los que hemos aprendido que la vida es preparación hacia la eternidad, que nuestra vida es un encargo de fe y responsabilidad y que nuestra recompensa está en los cielos, Dichoso aquel que soporta la prueba con fortaleza, porque al salir aprobado recibirá como premio la vida, (eterna) que es la corona que Dios ha prometido a los que lo aman, Santiago 1:12; y en aquel día el SEÑOR de los ejércitos será por corona de gloria y diadema de hermosura al remanente de su pueblo, Isaías 28:5.
Nuestra historia no ha terminado, debemos esperar llegar al cielo junto al Padre y nuestro Salvador para que se completen los capítulos de nuestra existencia, así que fortalezcamos nuestra fe para vivir como extranjeros santos en esta tierra., vale la pena sacrificarse para Cristo y para el Reino de Dios, aún no hemos llegado a casa, con la muerte iremos a casa. Gloria a ti Padre Eterno y a ti Salvador maravilloso que nos has dado vida y vida en abundancia. ¡Aleluya! En el futuro me está reservada la corona de justicia que el SEÑOR, el Juez justo, me entregará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida, 2 Timoteo 4:8.
Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino

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