GLORIFIQUEMOS AL CREADOR, SON TIEMPOS FINALES

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GLORIFIQUEMOS AL CREADOR,

SON TIEMPOS FINALES

Señor Todopoderoso, solo Tú eres Dios; te exaltaré y alabaré tu nombre porque has hecho maravillas. Desde tiempos antiguos tus planes son fieles y seguros, Isaías 25:1.
Alaben el glorioso nombre del Eterno, adoren a YHWH en la hermosura de su santidad…Salmos 26:2..
Canten al Eterno Dios una canción; canten al SEÑOR, habitantes de toda la tierra: canten a YHWH, bendigan su nombre; anuncien día tras día su salvación. Hablen ante todos los pueblos de su gloria y de sus maravillas, porque el Creador es Grande y muy digno ce alabanza; ¡más terrible que todos los dioses!…Hay esplendor y majestad ante su presencia; poder y belleza en su templo santo…Salmos 96:1-4-6..
Son tiempos cruciales para la humanidad y la tierra, cada uno debe analizarse y reflexionar si está o no glorificando a su Creador. A todos nos gusta el reconocimiento, que alaben nuestras destrezas, capacidades y talentos, pero Jesucristo en forma de hombre, glorificó al Padre, no a sí mismo: Cristo hizo la voluntad del que lo envió, cumpliendo su propósito mientras estuvo en la tierra; Jesucristo sabía cómo glorificar al Padre; de igual modo la naturaleza nos enseña continuamente que debemos dar gloria al Creador del universo sin importar las circunstancias. La gloria del Eterno somos cada uno de nosotros llenos de su presencia y su amor en fe obediente a sus mandatos, YO te he glorificado aquí en la tierra Padre, pues he terminado la obra que Tú me confiaste, Juan 17:4.
Dios mismo en forma de hombre nos dejó ejemplo de gloria, adoración, honra y reconocimiento al Padre, pero muchos se han olvidado de adorar a su Creador; el Amo del universo es santo y digno de todo honor. Me vuelvo reiterativa al escribir este mensaje pero por el Espíritu de Dios, tengo la certeza de su importancia y urgencia en estos últimos tiempos que vivimos en que la tierra y sus habitantes estámos siendo disciplinados a causa del pecado, pues glorificar a Dios es un mandato divino y no lo estamos haciendo como debiéramos. Nuestro SEÑOR sigue buscando atalayas que se pongan en la brecha Intercediendo y adorando en humillación de espíritu y pureza de vida; Dios es digno de ser glorificado y dado a conocer en su grandeza y majestad. Si hemos nacido de nuevo, debemos ser Intercesores adoradores todo el tiempo a pesar de todo, El Eterno es Espíritu, por eso todos los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad El Eterno es Espíritu, por eso todos los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad Juan 4:24.
Hay muchas maneras de darle gloria, honra y honor a nuestro Rey Eterno, pero solo tomaré algunas en este momento porque es tiempo de salir del letargo y la pesadez espiritual en que aún muchos están sumidos, sin darse cuenta que están fallando a su SEÑOR y Dios y que así como ellos están en peligro y la tierra también, por eso gime esperando la manifestación de los hijos de Dios, Romanos 8:19-27.
1. Glorificamos al Eterno cuando adoramos y alabamos. Que todos los que están en la tierra, se acuerden del Eterno y regresen a Él. Que todas las familias de la tierra se postren ante Él y lo adoren, Salmos 22:27. La adoración es nuestra prioridad cada día, es una gran arma de guerra contra el enemigo, no olvidemos 2 de Crónicas 20; si todos supieran cuán importante, poderoso y de victoria es adorar a nuestro Creador, ninguno se quedaría sin hacerlo. Adorar es ministrar al corazón de nuestro Dios, lo cual le agrada y se levanta como León para defender a su pueblo; El SEÑOR se goza con nuestra adoración porque asi le mostramos cuánto lo amamos y cuán importante es Él para nuestra vida, hemos sido llamados a llenar su trono de olor fragante con nuestra adoración, alabanzas y oración para hallar socorro en el momento oportuno. La adoración debe ser una forma de vida para los redimidos. Si hemos sido salvados, sanados, liberados y guardados cada instante, debemos adorar, porque tenemos mucho que agradecer a nuestro Eterno Dios.
Cuando adoramos y alabamos al Todopoderoso Dios, todo cambia alrededor: se rompen cadenas, enfermedades desaparecen, muchos son salvos y los demonios huyen; cuando adoramos nuestra relación con el Dios vivo se fortalece para darnos nuevas expectativas de vida y ser felices aun en medio del desierto y el proceso de la prueba. Alabar y dar gracias a nuestro Rey es de corazones humildes y apasionados que reconocen que Él tiene todo poder, dominio y control de nuestra vida y de lo que nos sucede, Pero a media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de toos se soltaron…Hechos 16:25-31.
Alabamos cuando estamos reunidos, pero adoramos a solas y desde lo profundo del corazón, la adoración es más que la alabanza; cuando adoramos, hay cántico nuevo, hay lenguas angelicales, hay himnos espontáneos, hay oración cantada, hay gran gozo y vivimos la presencia de nuestro Salvador; en la adoración nos rendimos y entregamos todo lo que somos a Él. Cuando obedecemos, complacemos y agradamos el corazón del Padre estamos adorando. Todo lo bueno que hacemos, hablamos y expresamos incondicionalmente en el amor de Cristo, es una continua adoración, No entreguen su cuerpo al pecado, como instrumentos para hacer lo malo. Al contrario, entréguense a Dios, como personas que han muerto y han vuelto a vivir, entréguenle su cuerpo a Dios como instrumentos para hacer lo que es justo delante de Él, Romanos 6:13. Adorar es un arma de guerra letal contra las tinieblas.
2. Glorificamos a nuestro Rey cuando amamos al prójimo, Así, pues, acéptense los unos a los otros, como también Cristo los aceptó a ustedes, para gloria del Padre, Romanos 15:7. No podemos olvidar que la esencia de las Buenas Nuevas es el amor; la biblia está llena de historias y pasajes que continuamente nos revelan el amor de nuestro Creador para salvar y perdonar. El nuevo nacimiento nos hace nuevas personas, ya no somos hijos de ira como el mundo, somos hijos de Aquel que es la fuente del amor, la bondad y la misericordia. Un mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros; como YO los he amado, que también ustedes se amen unos a otros. En esto conocerán todos, que ustedes son mis discípulos, si se tienen amor los unos a los otros, Juan 13:34-35.
Nuestra prioridad es amar al Eterno por encima de todo, pero nuestra segunda prioridad y obligación es amar a nuestros semejantes como Dios nos ha amado en Cristo Jesús, en Él somos una familia, miembros del mismo cuerpo y formamos la congregación de YHWH. Ser discípulo de Cristo e hijo de Dios es más que creer en Dios o tener fe; el fundamento y esencia del evangelio es el amor incondicional que tanto nos cuesta en determinadas ocasiones dar o expresar. Amar de corazón y sin hipocresías demostrará que en realidad ya estamos muertos al pecado y vivos para Dios, Por eso, todos nosotros, ya sin el velo que nos cubría la cara, somos como un espejo que refleja la gloria del SEÑOR, y vamos transformándonos en su misma imagen, porque cada vez tenemos más de su gloria, y esto por la acción del Eterno en su Santo Espíritu, 2 Corintios 3:18. Amar sinceramente nos lleva a adorar y glorificar a Dios.
3. Glorificamos al Padre en la medida en que nos parecemos a Cristo, Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de personas maduras, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, Efesios 4:13. Con el nuevo nacimiento el Padre anhela ardientemente que crezcamos en madurez y conocimiento de Él; esto significa aprender a pensar, sentir, actuar y hablar como lo haría Jesús en nuestro lugar. En la medida que nuestro carácter se va perfeccionado por el Espíritu de Dios reflejamos la gloria del Padre, aprendiendo a dar y recibir el amor que glorifica a Dios con el carácter de Cristo, Porque para este propósito hemos sido llamados, pues también Jesucristo sufrió por nosotros dejándonos ejemplo para que sigamos sus pisadas, 1 Pedro 2:21.
Hemos nacido de nuevo, hemos sido lavados, y sellados con la misma gloria de Dios, por eso podemos ser la luz del mundo y la sal de la tierra como lo fue Cristo en su ministerio terrenal, esa es la razón por la cual estamos en continuo proceso en las manos del Eterno quien perfecciona nuestro carácter y transformando nuestra manera de vivir para que cada día más nos parezcamos a Cristo. En esto es glorificado el Padre, en que llevemos mucho fruto, y seamos así discípulos de Cristo, Juan 15:8. Parecernos a Cristo implica santidad en continua transformación de carácter y estilo de vida, lo cual es para gloria del Padre.
4. Glorificamos al Eterno con nuestro servicio a la gente, Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea YHWH glorificado por Jesucristo, a quien pertenece la gloria y el imperio por los siglos de los siglos, 1 Pedro 4:10-11. Dios es el Padre que a todos da abundantemente, por eso a cada uno ha dotado de capacidades, habilidades, aptitudes y creatividad para su honra y gozo nuestro. Servir a otros con lo que somos y tenemos, exalta al Creador porque bendice a otros y nos mantiene pensando en las cosas del reino.
Toda habilidad y talento que el Creador nos ha dado es para compartirlo, multiplicarlo y darlo bendiciéndonos unos a otros; nada es para el egoísmo, las envidias ni los celos, y mucho menos para guardarlo y esconderlo de otros, tenemos todas estas facultades para beneficio de otros y de sí mismos, pero siempre para reconocer y glorificar al Dador, Las iglesias lo escogieron para que viajara con nosotros y ayudara en esta obra de amor, compañero de nuestra peregrinación para llevar donativos, que son administrados por nosotros para gloria de Dios y para demostrar nuestra buena voluntad, 1 Corintios 8:19. Nuestra grandeza de espíritu está en servir para la gloria de Dios.
5. Glorificamos a YHWH cuando compartimos las Buenas Nuevas, No se enciende una lámpara para ponerla debajo de un cajón. Al contrario, se pone encima de una repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. Así ustedes hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en los cielos, Mateo 5:15-16. El Padre no nos salvó en su Hijo para ser agentes 00 que pasan de incógnito ni se esconden por pena o miedo.
Abba Padre sacrificó a su Hijo no solo para salvarnos, sino para irradiar su gloria a través de nosotros con Cristo en el corazón; glorificamos a Dios siendo testimonio vivo y santo en la comunicación del Evangelio de la cruz, permitiendo que miles conozcan la verdad y sean libres. El amor de Dios y los propósitos para la humanidad no son un secreto, por eso debemos compartir continuamente el Buen Mensaje salvador, y eso es un gran privilegio, Porque todas estas cosas padecemos por amor a otros, para que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobre abunde para gloria de Dios, 2 Corintios 4:215.
Yo me gozo mucho cuando comparto de Cristo a otras personas, es mi deleite, un privilegio poder hablar de la transformación que Él ha hecho en mi vida y en mi manera de ser, por eso no podemos callar el evangelio. Debemos arrebatar miles de almas y cientos de vidas de manos del maligno, del mundo y la carne, eso nos produce mucha alegría al hacerlo porque todos nos estamos preparando para la eternidad. Somos responsables de ayudar a otros a descubrir su propósito de vida, y que se vayan preparando para la vida eterna como lo hizo el mismo Señor: Ahora está turbada mi alma; ¿y qué dire? ¿Padre, sálvame de esta hora? Pero para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez. Juan 12:27-28.
Nuestra vida debe gastarse para la gloria del Eterno, algo que requiere prioridades, cambios en nuestros propios planes, renovación de nuestras relaciones, elegir el camino difícil en vez del fácil, morir a nuestra propia manera de ver y pensar la vida, las personas y las cosas: Jesús se sintió en una encrucijada cuando estaba a punto de ser crucificado, pero prefirió obedecer y glorificar al Padre sacrificando su vida, En seguida Jesús se fue un poco adelante, se inclinó hasta tocar el suelo con la frente y oró diciendo: Padre mío, si es posible, líbrame de este trago amargo, pero que no se haga lo que YO quiero, sino lo que quieres Tú, Mateo 26:39.
El apóstol por su parte dijo: Sin embargo, considero que mi vida carece de valor para mi mismo, con tal de que termine mi carrera y lleve a cabo el servicio que me ha sido encomendado por el Seños Jesucristo, que es el de dar testimonio del evangelio de la gracia del Padre, Hechos 20:24.
Se acercan tiempos turbulentos para la tierra y la humanidad, este es el momento de que definamos para quien vivimos y a dónde iremos por la eternidad. ¿Cumpliremos o no el propósito de nuestro Dios para esta vida? ¿Vamos o no a glorificar al Creador y Dador de todo? ¿Vivirás para tus propias metas y compromisos en medio de la comodidad, o vas a obedecer lo que tu Salvador te ha mandado a hacer? El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará, Si alguno me sirve, sígame, y donde YO esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará. Juan 15:25-26.
Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.

Resumamos

Juan 1:12, Permanecer como verdaderos hijos de Dios, le da gloria al Padre y al Hijo por medio del Espíritu Santo que nos recuerda nuestra posición de hijos, para ser santos delante de Él.

Juan 3:18 y 36, El que cree en el Hijo es salvo y glorifica al Padre por la fe, pero el que no cree en le Hijo ya es condenado por su incredulidad, pues con su incredulidad niega la gloria del Padre en el Hijo, a quien le fue dada toda potestad, dominio, imperio y poderío para salvar y dar vida.

Juan 12:25, Cuando morimos para el mundo y nos consagramos a la vida en Dios, estamos glorificando al Creador y garantizando nuestra salvación eterna en Cristo.

Juan 12:27-28, Cundo cumplimos el propósito de Dios en nuestra vida, y nos hacemos cargo de la tarea de evangelizar, discipular y compartir del reino de Dios en Cristo, estamos glorificando a nuestro Padre celestial honrando al Hijo.

Juan 13:34-35, Jesucristo nos dejó el mandamiento de amarnos unos a otros, así que si nos amamos, mostramos que somos discípulos de Cristo, por lo tanto, si mostramos que en verdad lo somos, el Padre es glorificado en el Hijo por su nuestra obediencia al mandato del amor que es la esencia del evangelio.

Juan 15:8, Ser discípulos de Cristo no obliga a llevar fruto de vida y santidad; fruto de buenas obras, en lo cual es glorificado el Padre en el Hijo por lo que somos y hacemos.

Juan 17:4, Jesucristo glorificó al Padre cumpliendo su misión redentora, ¿cuánto más nosotros debemos cumplir nuestra misión en la tierra?.

Romanos 6:13, Es imposible glorificar a Dios, si estamos pecando con nuestro cuerpo, pecar con el cuerpo es condenación porque somos templos del Espíritu de Dios, por lo tanto nuestro cuerpo no nos fue dado para ser instrumento de maldad, sino para glorificar a nuestro Creador con buena moral y conducta recta.

Romanos 15:7, Cuando aceptamos a las personas tal como son, sin querer nosotros cambiarlas, sino dejando que Dios obre en ellas, eso es glorificar al Padre, porque si Dios nos aceptó siendo nosotros pecadores, para darnos todo su amor, su perdón, su gracia, su misericordia y su salvación, de igual modo debemos recibir a todos sin acepción, para salvación de sus almas.

2 Corintios 3:18, Cuando aprendemos a permanecer en la presencia de Dios, su gloria se hace visible en nosotros y nuestra vida se transforma para glorificarlo a Él. Una vida que permanece en Cristo honra, exalta y glorifica a Abba Padre porque Él es santo y se complace en llenarnos de su gloria.

2 Corintios 4:15, Cuando somos agradecidos con Dios, sea cual sea la situación, le estamos dando gloria, reconociendo su soberanía y poderío, pues, tener espíritu de gratitud agrada el corazón de nuestro SEÑOR.

2 Corintios 8:19, En Cristo hemos sido hechos administradores de los asuntos del reino celestial, por lo tanto, cuando somos responsables en todo lo que nos ha dado por el  Padre y frente, a lo que nos ha otorgado según los dones y el llamado, debemos ser buenos administradores y mayordomos comprometidos, de esta manera glorificamos al nuestro Creador cumpliendo nuestros deberes, roles y obligaciones.

Filipenses 1:11, Cuando el fruto de la justicia es visible en nosotros, estamos glorificando a Dios con su justicia.

2 Pedro 1:3, Dios nos ha llamado a ser piadosos y a conocerlo más cada día, obedeciendo esto, lo glorificamos a Él, porque al conocerlo le permitimos que se manifieste en nuestras vidas con maravillas, prodigios y milagros.

1 Pedro 4:10-11, Todos hemos sido dotados y equipados con dones, con talentos y con capacidades que hemos recibido por gracia, es decir gratuitamente y sin merecerlo, de igual manera nosotros debemos dar de lo que hemos recibido de parte de Dios para ponerlo al servicio de todos para la gloria de Dios.

1 Juan 3:14, Cuando amamos a nuestros hermanos y al prójimo, glorificamos al Eterno, porque estamos mostrando que hemos dejado de estar muertos al pecado para estar vivos para Dios, pero el que no ama a su prójimo es tomado como si fuera un homicida, que NO tendrá vida eterna, sino condenación, separados eternamente de la gloria de Dios.

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