TERCER MANDAMIENTO-PRINCIPIO DE REVERENCIA

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PRINCIPIO DE REVERENCIA

Y RESPETO ANTE EL NOMBRE DE DIOS

TERCER MANDAMIENTO

No tomarás el nombre del SEÑOR en vano
No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano, Éxodo 20:7, Levítico 19:12 y Deuteronomio 5:11.                                                                                                                                                                           Torre fuerte es el nombre del SEÑOR; a Él correrá el justo, y será levantado, Proverbios 18:10.
Que sepan que Tú eres el SEÑOR, que ese es tu nombre; que sepan que sólo Tú eres el Altísimo sobre toda la tierra, Salmos 83:18. Tu nombre es enaltecido, Isaías 12:4. Y santificado sea tu nombre, Mateo 6:9c.
Seguimos en el estudio de los principios que encierra cada uno de los diez mandamientos de la ley de Dios, completando lo que se escribió en 2016 en conpasosfirmesendios.blogspot.com. A través de la historia y el paso del tiempo podemos constatar, que, aunque muchos profanan y denigran contra el nombre más sublime, son más los millones de personas sobre la tierra que respetamos, reverenciamos y adoramos el nombre del Todopoderoso, porque sabemos que su nombre es santo y tiene poder cuando se menciona; debemos ser conscientes que la gracia y la misericordia de nuestro Padre se extiende en Jesucristo al día de hoy, porque hay juicio para el que blasfeme y profane el santo nombre del SEÑOR, Además, el que blasfeme el nombre del SEÑOR, ciertamente ha de morir; toda la congregación ciertamente lo apedreará. Tanto el forastero como el nativo, cuando blasfeme el santo nombre, ha de morir, Levítico 24:16. El nombre del Creador y Salvador es supremo y sacro, por lo tanto hay que tomarlo con seriedad y mucho respeto.
El nombre del Creador, Salvador y SEÑOR del universo es sacro y tiene mucho poder porque en él están implícitos sus atributos, su dignidad, deidad, poderío y la esencia de su majestad, por eso a su nombre le debemos toda veneración, reverencia, honra, gloria, alabanza, reconocimiento y adoración, Sea alabado su nombre, grande y temible; ¡Dios es Santo! Salmos 99:3. El mismo Dios ama y honra su nombre: Por amor a mi nombre contengo mi ira, y para mi alabanza la reprimo contigo a fin de no destruirte, Isaías 48:9; Santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual ustedes han profanado…sabrán las naciones que YO SOY YHWH, el SEÑOR…Ezequiel 36:23. El nombre del SEÑOR es tan sublime y poderoso que Proverbios lo compara a una torre de fortaleza segura donde acuden los justos para ser resguardados de todo mal, El nombre del Señor es una fortaleza, a la cual acude el justo para protegerse, Proverbios 18:10. Ante el nombre de Jesucristo huyen los demonios y el infierno tiembla, ante el nombre de YHWH la enfermedad se seca y el cautivo es libre.
La reverencia es la actitud respetuosa de alguien que tiene un espíritu piadoso hacia la persona y el nombre de Dios, es algo que nace de lo profundo del corazón que ama, se sujeta y se humilla para invocar en distintos momentos el nombre del Todopoderoso que nos pone ante su Omnipresencia. La reverencia se relaciona con la rendición y deferencia a la divina persona del Creador, porque Él es el dueño de todo lo creado, y Él merece que nos dobleguemos y nos hinquemos ante su grandeza y dignidad para adorar hablando con la verdad para que haya justicia sin necesidad de juramentos falsos en su nombre, Sea tu hablar: Sí, sí o No, no; porque lo que es más de esto, procede del mal, Mateo 5:37.
Ser reverentes a Dios contempla expresiones de gratitud y obediencia a sus instrucciones y enseñanzas en una vida de continua santidad, entrega y dependencia a su gobierno y dirección. Dios es el único SER sobre todo lo que existe que merece ser exaltado, las personas nos merecemos respeto, pero Dios es respetable, digno de toda nuestra adoración aún con la postura del cuerpo y el estado del alma, por eso no podemos acercarnos a Él de cualquier manera, Con misericordia y verdad se expía la culpa, y con el temor al nombre del SEÑOR, se aparta el mal, Proverbios 16:6.
A pesar de la advertencia en Levítico 24:16, lo cual la gran mayoría ignora, este mandamiento es uno de los más descuidados y desobedecidos por la humanidad, de ahí la forma en que muchos se expresan al hablar o mencionar el nombre del Dios vivo; cientos de personas incrédulas, y aún aquellos que dicen tener a Cristo y temer al Padre, son irrespetuosos e irreverentes nombrando al SEÑOR a la ligera sin medir sus palabras, Vindicaré la santidad de mi gran nombre entre las naciones, el cual ustedes han profanado en medio de ellas. Entonces las naciones sabrán que YO SOY EL SEÑOR, declara el Todopoderoso, cuando demuestre mi santidad entre ustedes a vista de las naciones, Ezequiel 36:23.
El principio de reverencia nos convoca al temor santo, la admiración respetuosa, la proclamación sacra y veneración en amor al nombre del Todopoderoso, haciendo memoria de su grandeza y reconociendo la majestad de su poderío, Pero Moisés le respondió: el problema es que si yo voy y les digo a los israelitas: el Dios de sus antepasados me ha enviado a ustedes, ellos me van a preguntar: ¿cómo se llama? Y entonces, ¿Qué les voy a decir? Y Dios le contestó: YO SOY EL QUE SOY. Dirás a los israelitas; YO SOY Me ha enviado a ustedes, Éxodo 3:13-14.
Dios presenta su identidad de soberano SEÑOR y Rey sobre todo lo creado revelándose no para satisfacer la curiosidad del pueblo, sino para recibir una continua adoración, Él es un eterno presente, por lo tanto, debemos tenerlo en cuenta de la misma forma para consultarlo, alabarlo y postrarnos ante su presencia, pero Dios no se quedó solo en su presentación a Moisés, Él continuó hablando: Además, Dios dijo a Moisés: Di a los hijos de Israel: El SEÑOR, el Dios de sus antepasados, el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob, me ha enviado a ustedes. Este es mi nombre eterno; éste es mi nombre por todos los siglos, Éxodo 3:15. Dios se revela como SEÑOR de las familias de la tierra, el Dios que tiene planes maravillosos con los miembros de su pueblo amado.
Hablar del nombre de Dios no es nada fácil, despierta controversia y polémica entre los sectores judíos y cristianos debido a las raíces, las traducciones y los idiomas, no podemos pasar por alto que el mismo Dios Todopoderoso es el Creador de los idiomas y las lenguas desde la Torre de Babel en Génesis 11:9. El Dios bíblico y de origen hebreo es EL GRAN YO SOY, YO SOY EL QUE SOY, un eterno presente como el mismo Padre se reveló a Moisés y su pueblo en la antiguedad; ese nombre también se menciona como YHWH, Jehová, Yahveh o Yavé, El Padre Eterno, Elohim, el Creador y muchos más que se contemplan en el AT según la actividad a que se refiera del Padre, Como Agar había hablado con YHWH, lo llamó: El Viviente que me ve, pues decía: Dios me ha visto y todavía estoy viva, Génesis 16:13.
Los nombres del Eterno Dios Creador y Salvador son el reflejo de su grandeza, la dimensión de su acción y la majestad de su poderío, sea en el nombre que lo llamemos según el idioma y la lengua, ADORAMOS A UN SOLO Y ÚNICO DIOS verdadero, vivo, real y origen de todo lo creado en el sentido de lo bueno, lo bello, lo santo y lo perfecto, eso está en el corazón de cada persona, y SOLO ÉL GRAN YO SOY CONOCE EL CORAZÓN DE CADA QUIEN. Es inútil formar debate, controversia y pelea por el nombre de AQUEL QUE TODO LO VE, LO SABE Y LO CONOCE, porque en vez de unir como YHWH lo desea, nos dividimos siguiendo al enemigo. Nuestra función es amarlo, respetarlo, obedecerlo y adorarlo por encima de todo y de todos, Deuteronomio 6:5, Mateo 22:37, Marcos 12:30 y Lucas 10:27.
También está Yeshúa original hebreo, que al traducirlo es Jesucristo o Jesús, el Ángel de Jehová en el AT y el Hijo de Dios en el NT, entre otros. Jesús significa Dios hecho Hombre, En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios, Juan 1:1. Juan se está refiriendo a Dios hecho Hombre en la persona de Jesús como el principio y el fin de todo, lo cual lleva implícito la eternidad y deidad del Hijo igual a la del Padre. Hijo y Padre dignos del mismo honor y reconocimiento santo, El SEÑOR, el Rey y Redentor de Israel, el Todopoderoso, dice: YO SOY EL PRIMERO y EL ULTIMO; fuera de Mí no hay otro Dios, Isaías 44:6.  YO SOY el ALFA y la OMEGA, el primero y el último, el principio y el fin, Apocalipsis 22:13.
Con relación a la reverencia que le debemos al nombre del Eterno Dios, aún hay muchos creyentes cristianos que ni siquiera se han dado cuenta que han violado la ordenanza de muchas formas: No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano, Éxodo 20:7, ellos deben arrepentirse y pedir perdón al SEÑOR. Tristemente estamos en una sociedad que cada día se hace más rebelde y hostil a los principios divinos, cometiendo toda clase de ofensas, desprecios, herejías, profanación y blasfemias contra el nombre Santo de Dios que está por encima de todos los demás nombres, Pero te he dejado con vida para demostrarte mi poder; y para que mi nombre sea proclamado por toda la tierra, Éxodo 9:16; Pero he tenido dolor al ver mi santo nombre profanado por mi pueblo entre las naciones a donde fueron, Ezequiel 36:21.
Cuando se transgrede este mandamiento es porque se está fallando al Gran Mandamiento, porque si amamos a Dios y al prójimo no tendriamos por qué jurar en vano ni colocar vanamente a Dios como testigo en asuntos de personas que se supone son veraces y honorables si hay reverencia y temor a Dios en amor al prójimo, lo cual se ha de manifestar con sanas intenciones, hablando la verdad y actuando con rectitud, entonces ¿por qué falsear y mentir mencionando inútilmente el nombre glorioso de Dios? Si no pones en práctica todas mis instrucciones escritas en este libro de la ley, ni respetas este glorioso e imponente nombre del SEÑOR tu Dios, Él enviará grandes y terribles plagas y enfermedades malignas e incurables, sobre ti y sobre tus descendientes, Deuteronomio 28: 58-59; Ande cada uno tras de sus ídolos y sírvanles, si es que a Mi no me obedecen; pero NO profanen más mi nombre con las ofrendas a sus ídolos, Ezequiel 20:39.
La reverencia al nombre y la persona de Dios encierra una vida de integridad en oración, estudio permanente de su palabra, y ayuno que nos aparte para Dios, también el cumplimiento de las ofrendas, tener pensamientos puros, vestir con decoro y usar un lenguaje limpio y sano que edifique al oyente; en definitiva, nuestra reverencia a la persona de Dios y su santo nombre se evidencia en la clase de vida que llevamos, la clase de lugares y amigos que frecuentamos, los pasatiempos y entretenimientos que escogemos, la forma de expresarnos al hablar de las personas y con ellas, así como la forma en que nos presentamos al templo y nos comportamos en los servicios, Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible, demostremos gratitud mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia, Hebreos 12:28.
Reverencia a Dios incluye también la toma de decisiones, consultando a Dios y actuando correctamente cuando nadie nos ve. Reverenciar al Eterno es servir a nuestro prójimo con amor, de buena voluntad y con desprendimiento, tratándolos con ternura, bondad y consideración sin esperar recompensas, sino deseando glorificar el nombre santo de Dios como solía hacerlo la Iglesia primitiva, Entre tanto la Iglesia gozaba de paz por toda Judea, Galilea y Samaria, y era edificada; y andaban en el temor del SEÑOR y en la fortaleza del Espíritu Santo seguían creciendo, Hechos 9:31.
Guardar respeto y reverencia ante el nombre y la presencia del Dios Omnipresente es para toda la creación, reverenciar al Creador nos permite transformar la vida conduciéndonos con temor y temblor ante sus ojos, guardando la pureza y llenándonos del Espíritu Santo, todo lo cual mueve la mano poderosa de Dios para derramar sus bendiciones, abundante y sobreabundantemente, liberarnos del mal, y que Él responda a nuestras oraciones con mayor gracia de lo que le pedimos, Solemnemente teman al SEÑOR y sírvanle con verdad de todo su corazón; pues ustedes han visto cuán grandes cosas ha hecho por ustedes, 1 Samuel 12:24.
Si cultivamos una verdadera comunión con Dios, no tenemos porqué usar su nombre en vano, por lo tanto, tampoco juraremos infructuosamente poniendo Su nombre de por medio, Dios es muy temido en el consejo de los santos, Él es asombroso sobre todos los que están alrededor, Salmos 89:7. Y que no se nos diga como Pablo a la iglesia que estaba en Roma: Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los paganos por causa de ustedes, Romanos 2:24.
La palabra vano, en su raíz hebreo traduce engaño, malicia, falsedad y vaciedad; por lo tanto, usar el nombre de Dios para cubrir una mentira o respaldar algo torcido e incorrecto, será un asunto viciado con falsedad y fraude que Dios podria castigar si no hay arrepentimiento y verdad, pues de lo contrario el nombre de Dios es blasfemado. Debemos hablar con la verdad para honrar el nombre de Dios, respetar y valorar al prójimo para que haya justicia; no podemos hacernos daño si nos necesitamos unos de otros, y si ponemos el nombre de Dios para respaldar la deshonestidad, esto es falta de ética y moral faltando a la buena reputación de personas que debieran ser confiables, Si ustedes temen al SEÑOR y le sirven, escuchan su voz y no sean rebeldes contra el mandamiento de Dios, entonces ustedes, como el rey (gobernante de turno) que reine sobre ustedes, estarán siguiendo al SEÑOR, su Dios; pero si no le obedecen, sino que rechazan sus mandamientos, Él los castigará a ustedes y a su rey, 1 Samuel 12:14-15.
La reverencia al Eterno y su nombre sacro nos hace santos y prudentes, por lo tanto, la preocupación y la confusión huirán de nosotros y nuestra casa, recibiremos revelación para resolver problemas y vencdr al enemigo; la reverencia nos hace estar más cerca del Dios Omnipresente, lo cual le impide al enemigo tocarnos, de tal manera, que la gente irreverente será más fácil presa del enemgo y vivirá las tendencias del mundo y no el camino de la rectitud, Tengan temor a Dios, pues Él no solo puede quitar la vida, sino que tiene todo el poder para enviar al infierno. A Él sí que deben tenerle temor reverente, Lucas 12:5. Aún al adversario le fue dicho: al SEÑOR tu Dios adorarás y solo a Él servirás, Mateo 4:10. Jesús confesó la palabra de Deueteronomio 6;13 para hacer huir al enemigo y su tentación por el poder del nombre que Él sustenta.
La falta de reverencia a Dios conduce a la gente a emociones engañosas, a ser desagradecidos, ingratos, de doble ánimo y con falta de dignidad propia. Así, que, nos conviene obedecer este mandamiento y guardar reverencia al nombre de Dios si queremos ser bendecidos y guardados del mal, El principio de la sabiduría es el temor al SEÑOR; de buen entendimiento son todos los que practican sus mandamientos; su alabanza permanece para siempre, Salmos 111, 10.
Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino eterno.

 

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