QUINTO MANDAMIENTO-PRINCIPIO DE RESPETO

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QUINTO MANDAMIENTO-PRINCIPIO DE RESPETO

EN CONSIDERACIÓN, ESTIMA Y VALOR A LA AUTORIDAD

Honra a tu padre y a tu madre.

Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da, Deuteronomio 5:16 y Éxodo 20:12.
Cada uno de ustedes debe reverenciar a su madre y a su padre…Levítico 19:3. El que maldiga a su padre o a su madre, su lámpara se le apagará en la más densa oscuridad, Proverbios 20:20 y Levítico 20:9. (morirá antes de tiempo el hijo que no respeta a sus padres)  
La Biblia es el Gran Manual de relaciones, principios y ejemplos de vida que el Creador nos ha dejado para enseñarnos cómo vivir para Él y cómo tratarnos adecuadamente unos a otros para poder convivir juntos, en paz y con justicia; es por eso que los primeros cuatro Mandamientos, incluido el Gran Mandamiento, nos enseñan la relación del ser humano con su Creador, a partir del quinto mandamiento, Dios nos enseña a relacionarnos unos a otros como personas que razonan y actúan inteligentemente para conservar la unidad en amor; cada uno viene de una familia, unas costumbres y una cultura que determinan gran parte de nuestro comportamiento y hábitos, pero debemos respetarnos y considerar las diferencias con amabilidad, El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor, pero el que se apiada del necesitado lo honra, Proverbios 14:31.
El respeto se aprende en la familia, institución divina que el Creador fundó para guardar el orden social, ella es la base y columna en la conservación de la humanidad, razón por la cual el hombre es por naturaleza un ser de relaciones. Es en la familia donde aprendemos los principios y valores básicos para relacionarnos adecuadamente; los padres son los primeros educadores de los niños y los jóvenes. La familia es y será el primer centro educativo en la formación y desarrollo de las nuevas generaciones a través de la historia, Mejor son dos que uno, porque sacan más provecho de lo que hacen. Si uno de ellos tropieza, el otro puede levantarlo. Pero pobre del solo que cuando cae, no tiene quien lo ayude a levantarse. Así también, si dos se acuestan juntos, entran en calor; pero uno solo se muere de frío. Una sola persona puede ser vencida, pero dos ya pueden defenderse; y si tres unen sus fuerzas, ya no es tan fácil derrotarlos, Eclesiastés 4:9-12.
Al hablar del quinto mandamiento hacemos referencia a la familia, que después de Dios es lo más valioso que tenemos en la vida. Honrar es respetar, valorar, dar buena opinión, respaldar, ayudar, sostener y amar; los hijos están en la obligación de honrar a sus progenitores dándoles el lugar de dignidad que ellos merecen, reconociendo su autoridad con la obediencia, admiración y estima que les corresponde en el seno del hogar, Cada uno de ustedes debe respetar a su madre y a su padre, Levítico 19:3a.
Del cumplimiento de este valioso mandamiento depende la forma en que tratamos, no solo a los padres para alcanzar la promesa de ser bendecidos y prosperados con larga vida, sino que también depende la forma en que nos relacionamos con los demás; es tan valioso e importante el Quinto Mandamiento, que es el único que contiene una promesa que nos anima, exhorta y fortalece a llevarlo a la práctica; atender a este mandato nos permite sujetarnos no solo a los padres, sino a toda autoridad fuera del hogar, para respetar las autoridades que tengamos en frente sea en la escuela, universidad, el trabajo y todo lugar. Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que existen, por Él han sido constituidas, Romanos 13:1.
El respeto es además atención, acatamiento y sometimiento a personas que han sido puestas por Dios sobre nosotros para gobernarnos, dirigirnos y guiarnos, con el propósito de guardar la armonía y el orden en las instituciones, empezando por la familia donde hay ancianos, adultos y personas con mayor conocimiento y experiencia a los cuales los menores deben deferencia y consideración, Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor, YO YHWH, Levítico 19:32. 
El respeto empieza reverenciando a Dios y valorando a los padres con un sentido de calidad humana y un sentimiento noble de estima y valor sobre la base de la humildad y sujeción a la autoridad, lo cual no es denigrarse, sino dar el lugar de honor y consideración que un día también tú y yo tendremos. Honrar a los padres nos hace personas que acatan las leyes, guardan las normas con educación y bajo parámetros de ayuda y colaboración unos a otros; el respeto sustenta el lugar de autoridad, de mando y sometimiento que Dios ha puesto en el corazón de cada uno para vivir en comunidad, solo que algunos lo violan y olvidan por no temer a Dios, Sométanse unos a otros en el temor de Dios, Efesios 5:21.
El respeto es uno de los principios más loables y poderoso porque dignifica a todas las personas, en el lugar de honor que a todos nos corresponde, respetar es básica educación, vital en las relaciones interpersonales porque promueve paz y justicia evitando el choque y el conflicto pero otorgando el diálogo y el acuerdo sano, Procuren, en cuanto les sea posible, estar en paz con todo el mundo, Romanos 12:18. La única excepción en cuanto a no someternos a la autoridad es cuando se nos quiere obligar a algo indebido en contra de la voluntad de Dios y la nuestra
Practicar este principio es celebrar la maternidad, valorar la paternidad y proteger a los hijos en las condiciones que Dios establece para la familia; honrar a los padres, marcará la clase de comportamiento social que se necesita para ser amables y considerados que todos mostremos y tengamos reconociéndonos mutuamente para vivir tranquilos y agradando a Dios, Respeten a todos como cada uno se lo merece. Amen a los hermanos, reverencien a Dios y respeten las autoridades de gobierno, 1 Pedro 2:17Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor, YO YHWH, Levítico 19:32.
La honra y el respeto benefician profundamente no solo a las personas y la familia, sino a toda la sociedad en general porque podremos movernos entre la gente con un sentido de amistad. Para que este mandamiento se haga real, es preciso el buen ejemplo y la disciplina de los padres frente a sus hijos. Asi como los hijos vean que se tratan y se relacionan los padres, de igual manera lo harán ellos y dependerá la obediencia y sujeción que les prodiguen, Casadas estén sujetas a su esposo, como conviene en el SEÑOR, Maridos, amen a su mujer y no sean ásperos con ellas; hijos obedezcan a sus padres en todo, porque esto agrada a Dios. Padres, no exasperen a sus hijos para que no se desalienten, Colosenses 3:18-21 y Efesios 5:21-25.
El respeto se gana, se enseña y se cultiva, no se impone ni se exige, por eso los padres, los adultos y mayores debemos enseñar y vivir respeto para poder exigirlo a los niños y los jóvenes; el quinto mandamiento es la base para mantener la estabilidad y el orden divino en la familia y fuera de ella; el respeto es un anhelo de Dios en este tiempo y en todas las épocas, para que haya justicia, No seguirás a la multitud para hacer el mal, ni testificarás en un pleito inclinándote a la multitud para pervertir el derecho; tampoco serás parcial contra el pobre en su pleito, Éxodo 23:2-3.
El fundamento de este mandamiento es aprender obediencia en humildad y bajo con autoridad para evitar la rebeldía desde el hogar, padres que enseñen desde lo práctico y real para que los hijos aprendan a ayudar y servir a todos en su posición de niños, ancianos, enfermos y embarazadas, para tratarlos con cuidado y bondad como Jesús lo hacía, Porque Jesús enseñaba con la autoridad que lo revestía y no como los escribas y fariseos, Mateo 7:29. Podemos ver que el ejemplo de sometimiento a la autoridad que Jesús nos enseñó y mostró, fue desde su posición de Hijo de Dios que reverenció al Padre haciendo su voluntad. Respetar a los padres y a la gente no hace seres civilizados, pero el que no respeta, simplemente es un bárbaro incivilizado. La subordinación siempre existirá porque siempre habrá alguien que ordene, mande y dirija por encima de nosotros, Juan 12:49.
El respeto es un principio divino que cubre todas las áreas de la vida y las esferas de la sociedad y es uno de los mínimos en la educación social, pero lamentablemente podemos darnos cuenta de lo mucho que escasea por la rebeldía que existe en guardar este mandamiento; la falta de respeto que ha comenzado desde el hogar es algo que se ha vuelto peligroso, vemos a nuestras nuevas generaciones en un porcentaje alarmante de agresividad, falta de amabilidad, sin consideración, violentos y rebeldes sin causa ante cualquier persona o circunstancia levantarse con altanería, que ni siquiera se respetan a sí mismos y mucho menos temen a Dios; el irrespeto anda rampante empezando por las cabezas de las autoridades que sobornan, hacen fraude, se corrompen y hacen injusticia, como lo muestra Jesús al narrar la parábola del juez injusto que no respetaba a nadie ni temía a Dios, Lucas 18:1-8. ¡Qué tristeza!
La agresividad y las palabras soeces, las maneras del cuerpo, los gestos de la cara y el trato entre los jóvenes es un terrible espectáculo de falta de respeto y el pan diario de nuestro tiempo, porque quien no conoce a Dios, tampoco puede respetarlo, menos a sus padres ni a nadie. La gente irrespetuosa blasfema contra Dios y denigra contra sus semejantes. pasan por encima de quien sea con tal de salirse con la suya e imponer sus ideas. Hacer injusticia, robar al pobre, dar falso testimonio, ofender, decir vulgaridades delante de todos, vituperar a Dios, insultar a los padres, desobedecer las leyes, hacer lo que les da la gana y todas estas cosas que dañan la sociedad son ni más ni menos, una total falta de respeto a todo, Pero debes saber esto: que en los últimos tiempos vendrán tiempos difíciles.  Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos e irreverentes, 2 Timoteo 3:1-2.
Vemos gente de todas las esferas sociales envueltos en escándalos de corrupción y acciones deshonestas e inmorales; padres irresponsables, laxos, viciados, abusivos y crueles; educadores ineptos, de mal carácter, mala sangre y conductas arbitrarias contra sus alumnos; aún peor, personas que se llaman guías espirituales siendo abusadores, adúlteros, avaros, mercenarios y mercaderes de la fe y la verdad, niños rebeldes y jóvenes anárquicos, todos estos no solo son maleducados, sino que han transgredido el respeto a Dios, a sus familias y a la sociedad, formando caos, problemas y desorden; han traspasado los límites de lo bueno y lo recto, eso es una frontal violación a los principios y mandatos de Dios, El SEÑOR todopoderoso dice: los hijos honran a sus padres, y los criados respetan a sus amos. Pues si YO SOY el Padre de ustedes, ¿por qué ustedes no me honran? Si YO SOY su amo, ¿por qué no me respetan? Ustedes me desprecian, y dicen todavía: ¿en qué te hemos irrespetado? Malaquías 1:6.
No hemos sido puestos por Dios para ser jueces ni acusadores de nadie, lo que sí debemos hacer es rescatar el principio del respeto, aprenderlo, examinarnos, arrepentirnos y volvernos para obedecer al SEÑOR, pues de lo contrario nadie será justificado, debemos considerar que todos somos dignos de respeto para dar cada uno su lugar de honor que le corresponde según su puesto de autoridad. Para que haya respeto, debemos empezar a respetarnos cada uno a nosotros mismos, dignificando nuestro cuerpo, cuidando la manera de expresarnos, tratando educadamente a los demás, ayudando a los ancianos, cuidando de los niños, siendo ejemplo y refiriéndonos a Dios con reverencia, amando a todos sin excepción, aún a los enemigos, algo que solo lo podemos lograr con la ayuda del Espíritu Santo, así que, Honra a tu padre y a tu madre; y además, ama a tu prójimo como a ti mismo, Mateo 19:19.
Honrar es un alto sentido de consideración con relación al rango, la dignidad y la posición de gobierno que ocupa una persona que nos infunde cierto grado de temor, reverencia, recelo, acatamiento y sumisión en obediencia. Por lo tanto, faltar al respeto a alguna autoridad es carencia de todo lo anterior, sea entre cónyuges, de padres a hijos, de hijos a padres, frente a los superiores en la escuela y el trabajo, o frente a las autoridades competentes, Pero si se porta mal, entonces sí debes tener miedo: porque no en vano la autoridad lleva la espada, ya que está al servicio de Dios para dar su merecido al que hace lo malo, Romanos 13:4.
Los padres no pueden perder de vista los límites del castigo y la disciplina como Dios lo ordena, lo cual debe hacerse sobria, serena y amorosamente para no causar daños físicos ni morales a los hijos que se corrigen desde temprana edad. Los padres como modelo de autoridad, debemos enseñar a los hijos el amor y el temor a Dios, para que ellos aprendan a ver a su Creador con reverencia, para luego respetar a los maestros de la escuela, los servidores de la iglesia, y las autoridades civiles. A la luz de la Palabra, el respeto a la autoridad y la obediencia a las leyes es un principio que beneficiará la paz interior, las buenas relaciones y el orden social. Todos deben someterse a las personas que ejercen la autoridad. Porque toda autoridad proviene de Dios, y las que existen han sido puestas por Él, Romanos 12:1.
La autoridad que reciben los padres de parte de Dios, viene acompañada de responsabilidad para educar e instruir a los hijos en todo lo bueno, todo lo honesto, todo lo recto, todo lo puro y todo lo que es de buena conducta; esa autoridad se relaciona con el hecho de ser un modelo que fundamente y estimule el buen comportamiento y el crecimiento personal adecuado de seres humanos con don de gente civilizada, lo cual incluye, permisos y prohibiciones dentro de situaciones que tengan el objetivo de hacerlos crecer rodeados de bienestar emocional, espiritual, mental para vivir en comunidad, todo buen padre corrige a su hijo, Hebreos 12:7. El hijo sabio acepta la corrección del padre; el insolente no hace caso de la reprensión, Proverbios 13:1.
El principio de Respeto en el quinto mandamiento nos enseña a distinguir los límites entre la autoridad divina y la autoridad civil dando al César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios, no niega la autoridad, sino que la afirma para que sea respetada y acatada. Así mismo, ustedes los más jóvenes, estén sujetos a los mayores; y todos, revístanse de humildad en su trato mutuo, porque Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes, 1 Pedro 5:5. Amén
Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino eterno.

 

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