SÉPTIMO MANDAMIENTO- PRINCIPIO DE UNIDAD

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SÉPTIMO MANDAMIENTO- PRINCIPIO DE UNIDAD

No cometerás adulterio

Éxodo 20:14, Levítico 20:10, Deuteronomio 20:18, Mateo 5:27-28
Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos serán una sola carne, Génesis 2:2, Marcos 10:7-9 y Efesios 5:31.
Ustedes han oído que se dijo: No cometan adulterio. Pues YO les digo: Todo el que mira a una mujer para desearla, ya cometió adulterio con ella en su corazón, Mateo 5:27-28.  No se priven el uno al otro, excepto de común acuerdo y por cierto tiempo para dedicarse a la oración, y luego  vuelvan a juntarse en uno para que no caigan en tentación y lazo del diablo, 1 Corintios 7:5. Parafraseado
Por lo general escuchamos hablar de la unidad con referencia a la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, pero la unidad tiene un trasfondo mucho más profundo y espiritual; cuando el Creador formó al hombre y la mujer al principio de la creación, lo primero que les dijo fue: el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos serán una sola carne, Génesis 2:2, una sola carne es una unidad compuesta por dos, luego les dijo, multiplíquense, lo cual implicaba tener hijos, entonces, surge la unidad colectiva de la familia compuesta por esposo, esposa e hijos; ahora bien, en el mismo A.T. el SEÑOR le recuerda al pueblo este principio cuando ordena: NO COMETERÁS ADULTERIO, Él está diciendo; recuerden lo que les dije al principio cuando cree la primera pareja, así que esposos y esposas sean leales uno al otro para que conserven mi principio de SER UNO; la unidad de la familia se sustenta en la fidelidad de los cónyuges, la confianza de los hijos y la fe de todos los miembros en su Creador, ¡Que todos me busquen y me miren para que sean salvos, porque YO SOY Dios; y no hay otro! Isaías 45:22. El mandato de NO cometerás adulterio es en un sentido extensivo de principios eternos; santidad a Dios, lealtad de la familia y fe de todos en Dios para preservación de vida, unión en el hogar y seguridad social para finalmente ser salvos, ¡Que extraordinario es nuestro Dios! Él siempre nos premia con paquetes completos.
El Creador celebró el primer matrimonio en el Jardín del Edén, para que el hombre y la mujer permanezcan juntos hasta la muerte, por eso es que vemos en el NT al SEÑOR Jesucristo hablando con los discípulos y la multitud acerca del divorcio y les dice: ¿No han leído, que El que los hizo al principio, varón y hembra los hizo y dijo: el hombre dejará padre y madre y se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne?  Así que no son ya dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, NO lo separe el hombre. Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? Jesús les respondió: por la dureza de su corazón, Moisés les permitió separarse de su mujer; pero en el comienzo no fue así, Mateo 19:4-8. El mismo Dios hecho Hombre ratifica la perpetuidad y unidad del matrimonio para salvaguardar los lazos familiares que conservan la sociedad  equilibrada y en orden; por lo tanto, la intención de este Mandamiento: NO Adulterarás, es evitar que se rompa la unidad del vínculo en el matrimonio.
Cuando un hombre y una mujer se casan y se unen en uno, no solo están juntando sus cuerpos como si fueran uno, sino que hay una relación interna que liga sus almas de manera espiritual, todos sabemos muy bien que la vida espiritual es densa, compleja y muy profunda y la unión marital liga las almas, ahi se vuelven uno; es por eso que la pareja ya no son dos, sino una sola alma unidos espiritualmente por el amor que los llevó al matrimonio para multiplicarse,  y por la unión de sus cuerpos y la ligadura de sus almas son uno, lo cual los une en comunión recíproca, estrecha y única, para cumplir el mandato de nuestro Creador, Génesis 1:28; Y YHWH ha atestiguado entre ti, hombre, y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. ¿No los hizo el SEÑOR uno, habiendo en Él abundancia de Espíriru? ¿ Y por qué los hizo uno? Porque busca descendecia para Dios Cuídense, pues, en su espíritu y no sean desleales con la mujer de su juventud…Malaquías 2:14-16.
La fidelidad sustenta la unidad, pero para que haya unidad en la Iglesia y solidaridad en la sociedad debemos volver la mirada a la familia, allí es donde Dios quiere enfocarnos para profundizar a cerca del principio de unidad cuando dice “No Adulterarás”; la infidelidad y la traición del adulterio rompen el todo de la unidad familiar pasando de ser UNO SOLO,  a ser un conjunto de fragmentos y pedazos porque el nudo de la intimidad se violó y se pudrió el lazo del vínculo con la impureza, el engaño y la mentira; el adulterio y la fornicación son como brujería que encanta y seduce las almas débiles, Nahum 2:4; de manera que sí un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan 1 Corintios 2:26;  el adulterio quiebra el tesoro de la unidad íntima que el Creador fundó entre el esposo y la esposa cortando la cohesión  de la familia, dividiendo las vidas, trayendo sufrimiento y dañando integralmente a todos los miembros de una familia afectada por a la iniquidad de adulterio.
Desde la fundación del mundo, Dios pensó de manera extraordinaria en el principio de UNIDAD con relación al ser humano, primero: para tener comunión con Él, segundo: para crear compañerismo entre los esposos, por eso creó al hombre, pero lo vio solo, entonces pensó en darle una ayuda idónea, Luego, Dios el SEÑOR dijo: No es bueno que el hombre esté solo. Le voy a hacer a alguien que sea una ayuda adecuada para él, Génesis 2:18. Creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Él los creó: varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios…Génesis 1:27-29. Así creó a dos para que fueran UNO.
Dios fundó la familia con un hombre y una mujer para que vivan en un todo completo por el resto de su existencia, no para que se separen ni se divorcien por causa del adulterio y otros muchos males; la razón de NO ADULTERAR es: sean fieles y sigan siendo UNO SOLO; porque es en la unidad conyugal donde se sostienen y cultivan los demás principios bíblicos para multiplicar, fomentar el amor, traer bendición, estabilidad, progreso, gobierno, autoridad, acompañamiento, compañerismo y ayuda mutua, en el correcto y normal avance de la humanidad. Con la familia empieza el principio de la unidad entre la raza humana para que se extienda no solo a la Iglesia, sino a toda la sociedad en general, para que todos sean UNO; como Tú, oh Padre, en Mí, y YO en Ti, que también ellos sean UNO en nosotros; para que el mundo crea que Tú me enviaste, Juan 17:21.
Definamos lo que es la unidad. La unidad es un todo indivisible en completa cohesión, al cual ni le falta ni le sobra nada, está completo y en plenitud; en el latín la palabra es unitas, lo cual designa algo con las mismas propiedades y de la misma naturaleza, algo único e indivisible; ahondemos más en el término yendo al origen, el fundamento real del todo, Dios mismo, Porque YO y el Padre somos UNO, Juan 10:30. El Creador es el origen y fundamento de la UNIDAD, YO en ellos, y Tú en Mí, para que sean perfectos en unidad…Juan 17:23. Si estamos en Cristo, debemos vivir la unidad en casa, en la Iglesia y en todo lugar con armonía y fraterna amabilidad en respeto ante las singularidades propias de cada persona.
Unidad en el original hebreo es Ejad, los idiomas modernos no son el origen de las Escrituras, son el hebreo y el arameo, con su primera traducción al griego del Nuevo Testamento. YHWH, Elohim, Ejad es el Creador, Deuteronomio 6:4; un solo Dios indivisible, completo, perfecto y en plenitud. Un Dios en la manifestación de Padre, de Salvador y del Espíritu Santo, Emanuel Dios con nosotros; Dios mismo genera el concepto de unidad en una familia indivisible ante los ojos de todos, Dios es el Fundador y fuente de la unidad y la familia; por lo tanto la familia conformada en el orden de Dios entre un hombre y una mujer es una entidad completa y única que debe salvaguardarse en la unión del esposo y la esposa en UNO, una unidad originada en completud sin que le falte, ni le sobre y mucho menos se le agregué un intruso a causa del adulterio, Génesis 2:2; la familia es ratificada por Jesucristo, Marcos 10:7-9; y confirmada por el Espíritu Santo, Dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne, Efesios 5:31.
Ejad en el hebreo expresa una unidad colectiva, una unión en estrecha e íntima cohesión como lo es la familia, un todo en una sola naturaleza, la raza humana, así como la unidad divina prescinde del espacio y es totalmente indivisible, la familia también es unidad indivisible y perdurable mientras haya vida; en la unidad y la fidelidad se sustenta el Todo de la familia y se aprecia la unicidad con que Dios nos creó, conservando la individualidad, la personalidad y el carácter de cada uno de los integrantes de una familia para permanecer unidos a pesar de las diferencias, Uno solo puede ser vencido, pero dos podrán resistir, pero el cordel de tres hilos no se romperá, tan fácilmente, Eclesiastés 4:12. La unidad familiar permite resistir todos los embates del mundo y las complejidades de la vida, madurándonos y haciéndonos permanecer juntos a pesar de todo. Dios es unidad y ama la unidad, por eso satanás trabaja en la división y destruccion de la familia; la unidad familiar hará huir al adversario si permanecemos juntos en amor, lealtad y pureza, la unión hace la fuerza y la pureza es poder contra el mal, ayudándonos a confiar y  tolerándonos unos a otros con bondad, respeto y misericordía, Colosenses 3:13-15.
Dios habla de NO ADULTERAR porque la familia NO debe separarse, dividirse ni reducirse a menos bajo ninguna justificación, es un todo completo que debe perdurar, cuidarse y defenderse; la familia tiene identidad propia, sentido de pertenencia recíproca y cohesión sanguínea y afectiva en sus componentes, todos en una familia sanguínea poseemos una misma naturaleza de genes, una misma pluralidad, en un conjunto y propósito definido como núcleo social que debe sembrar, cosechar y cultivar la confianza y el apoyo mutuo. La fidelidad no es una obligación, debe ser un privilegio y un deleite. Todos los integrantes de una unidad familiar se deben unos a otros porque poseen el mismo apellido, comparten el mismo ADN, tienen un parecido físico y los hijos poseen el mismo origen de padre y madre, a excepción de un segundo matrimonio por fallecimiento de alguno de los cónyuges o adopción de un hijo. Dios quiso que el hombre y la mujer fueran UNO para tener hijos como fruto del amor que los une en uno con su Creador, A MÏ me pertenece todo ser humano, lo mismo el padre que el hijo. Pero aquel que peque morirá, Jeremías 8:4. El adulterio es una terrible iniquidad que trae no solo ruptura de los vínculos familiares sino muerte espiritual y física, degeneración moral y heridas en todas las áreas del ser humano que afectan negativamente toda la sociedad y la creación.
El adulterio es un atentado contra la unidad y la cohesión de la familia que el Creador fundó, una familia unida a la manera de Dios proporciona sentido de vida personal, proyecta horizontes de progreso a sus integrantes estando juntos, creando estabilidad personal y colectiva en la sociedad. El principio de unidad que empieza en Dios y pasa a la familia, es la base sobre la cual reposa la conservación y prolongación de la civilización humana; familias ligadas en amor y fidelidad fortalecen los lazos afectivos y aseguran relaciones estables en todos sus miembros para hacer sociedades sanas, El que comete adulterio no tiene entendimiento; destruye su alma el que lo hace. Heridas y vergüenza hallará, y su afrente no se borrará, Proverbios 6:32. El adulterio destruye todo a su paso pero la fidelidad en amor construye.
Las relaciones sexuales según el orden divino están establecidas dentro del matrimonio, porque la ligadura que se crea entre los cónyuges es espiritualmente profunda, no meramente física, por eso la magnitud del sexo matrimonial es sagrado y debe ser inviolable, eso hace de la familia una columna de vida social y creacional; la biblia compara el adulterio con el pecado de idolatría, uno, por infidelidad humana entre los cóyunges y el otro, por deslealtad para con Dios; Dios abomina y condena la idolatría y el adulterio con carácter de juicio y sentencia a menos que haya arrepentimiento y fruto de cambio. Todos los pecados sexuales son iniquidad que ha traído graves consecuencias a la humanidad a través de la historia postrando y acabando vidas humanas, sociedades y naciones impidiéndo alcanzar el propósito para el cual Dios nos creó; el adulterio y la idolatría han acarreado disciplinas terribles de parte de Dios tanto para las familias, como para las sociedades y las épocas, Honroso sea el matrimonio en todos, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y adúlteros los juzgará Dios, Hebreos 13:4. Lea los libros del AT y podrán corroborar lo que les digo.
La familia es la colectividad más pequeña pero la más importante unidad de la raza humana, la familia es el núcleo del trabajo en equipo, donde todos deben estar siempre dispuestos a limar sus asperezas mediante el acuerdo y el diálogo amable; en la familia nos entrenamos para lograr arreglos que conserven firme el principio de la vida, el pacto del matrimonio, la paz de las naciones y la libertad humana sobre la tierra, dentro de unos mínimos de respeto, solidaridad y tolerancia. Es en el núcleo familiar donde se cultiva el espíritu de unanimidad para desarrollar sentido de compromiso, espíritu responsable y principios que luego llevamos a nuestra comunidad, encaminándonos con propósitos y objetivos claros en el cumplimiento y desarrollo de nuestros roles, Casadas estén sujetas a sus maridos como conviene en el Señor; Maridos amen a su esposa, y no sean ásperos con ellas; hijos, obedezcan a sus padres en todo, porque esto agrada el SEÑOR; padres, no exasperen a sus hijos, para que no se desalienten, Colosenses 3:18-21 y Efesios 5:21-25.
La unidad familiar forma un bloque protector de defensa contra la división que ejercen los ataques, las guerras, las diferencias, y la desunión que quiebra la debida funcionalidad y competencia de la familia. La unión en el hogar es ese cordel de tres dobleces que menciona Eclesiastes y que como en el ámbito marino, sostiene firme una embarcación anclándola fuertemente contras los fuertes vientos y violentos oleajes del mar del mundo; la unidad familiar se hace infranqueables con la presencia de Cristo en el corazón de cada miembro de la familia que permanece unida en el Altar familiar con Cristo como Eje y Centro del Hogar. Dios es el termostato que conserva la temperatura familiar frente al clima de la adversidad, la diversidad y la individualidad de seres complejos y variados pero que se pertenecen el uno al otro al estar unidos en un solo cuerpo, si es que estamos construyendo nuestra casa sobre la Roca, Mateo 7:24-27. Ustedes no deben permitir que los llamen maestros, porque UNO es su Maestro y todos ustedes son hermanos en Él.  Tampoco llamen padre a nadie en la tierra, porque UNO es su Padre, el que está en los cielos, Mateo 23:8-9.
La iniquidad del adulterio quiebra y desintegra el principio divino de la unidad, porque además de dividir las mentes, romper los corazones y destruir a las personas afectadas que divagan entre la verdad y la mentira, entre la carne y el espíritu, y entre lo bueno y lo malo, los aleja de la presencia de Dios, entregando y cediendo todos sus haberes al ladrón que entra y asalta, Proverbios 6:20-33; el adulterio es idolatría porque suplanta al verdadero por un extraño; el pensamiento narcisista suplanta al Dueño para satisfacer la carne, ignorando al cónyuge y a Dios, cambiando de pareja y desplazando a los hijos a causa de la debilidad de los sentidos, rompiendo así la reputación y el buen nombre de toda una familia y contaminando los templos vivos del Espíritu Santo, Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios es santo, y ese templo son cada uno de ustedes, 1 Corintios 317.
La infidelidad es como andar a tientas, sin saber para dónde va, el adulterio es condenado y juzgado por Dios desde todo punto de vista, el adúltero atenta contra sí mismo porque somos templo del Espíritu Santo, si eres cristiano nacido de nuevo, eres un miembro del Cuerpo de Cristo, la Iglesia, por lo tanto si hay impureza sexual se contamina y salpica todo alrededor, acarreando caos y desorden a todo nivel; la sentencia contra la iniquidad del adulterio y la impureza sexual es muerte; antiguamente era cumplido al pie de la letra y se apedreaba a los adúlteros hasta morir, Si un hombre comete adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adultera indefectiblemente serán muertos, Levítico 20:10. Hoy la gracia nos sostiene y nos da tiempo para el arrepentimiento, el cambio de vida y abandono de estos pecados groseros, pero no se confíe, no espere, ni se descare, hágalo YA.
Así como un idólatra se engaña en su fe, traiciona su amor a Dios y rompe la unidad de su comunión con Él, así el adúltero se engaña a sí mismo traicionando su voto de lealtad matrimonial, dividiendo, rompiendo y haciendo pedazos lo más valioso que tenemos en la tierra después de Dios, la familia; sólo con la ayuda de Dios y Cristo en el centro de nuestras vidas y el altar familiar, podremos permanecer unidos y firmes en el hogar, ¿No tenemos todos un mismo Padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? Entonces, ¿Por qué nos portamos deslealmente unos con otros, profanando el pacto…? Malaquías 2:10.
La unidad familiar sobre la base del amor y la fidelidad de los cónyuges, preserva a los hijos y a los esposos de los males del mundo, de las garras de las tinieblas y de la debilidad de la carne; una familia unida practica el compartir juntos con propósitos, intereses y opiniones en conjunto y armonía guardando asi el principio de unidad; debemos luchar como familia para no dejarnos dividir, fragmentar, alterar ni destruir nuestras vidas, oremos juntos  y disfrutemos juntos, eso es unidad. La unidad es un principio poderoso para lograr grandes objetivos de la vida en colectividad. La unidad fue la razón por la cual Jesús formó su equipo de trabajo, que no solamente fuera unido sino perfecto en unidad, Hasta que todos lleguemos a estar unidos por la fe y el conocimiento del Hijo de Dios, y alcancemos la edad adulta, que corresponde a la plena madurez en Cristo, Efesios 4:13.
Viviendo en unidad hablamos el mismo lenguaje, mantenemos el dominio propio, enfocamos nuestras acciones y esfuerzos en un mismo objetivo, y en todo damos gloria a Dios que es la fuente de unión, vida y libertad por su gracia; la familia y la Iglesia unidas, traerán la gloria de Dios a la tierra, los hogares serán como  un pedacito de cielo en la tierra con lo cual las tinieblas no tendrán cabida sino que huirán, porque la unidad sustenta la fuerza espiritual y emocional, con testimonio de vida ante quienes nos observan, porque la unidad brota de Dios a nuestro corazón por el Espíritu Santo manteniéndonos juntos…Cuán agradable es que habitemos juntos y en armonía, Salmos 133:1.
El adulterio es el horrible pecado que más divide, separa, divorcia, hiere y rompe la hermosa confianza y equilibrio del hogar, la infidelidad por adulterio es algo trágico, tristemente miles de personas lo toman a la ligera ignorando todo el caos que acarrea destruir el vínculo sagrado del amor conyugal y el respeto a los hijos, el adulterio trae graves consecuencias, por lo tanto, la fidelidad conyugal debe ser cuidada con esmero y especial atención para que nadie se desborde, Como caballos bien alimentados, cada cual relincha tras la mujer de su prójimo. ¿No habría YO de castigar esto?  Dijo YHWH, Jeremías 5:8-9.
La biblia compara el adulterio al fuego que quema en el seno; una chimenea es hermosa en la casa porque nos da calor y alegra con su tibieza el ambiente que se respira bajo el techo del hogar, pero si el fuego se sale de su lugar, va a provocar un incendio que quemará toda la casa; esa linda chimenea es el matrimonio, el Eterno espera que los esposos mantengan el fuego ardiendo manteniéndose unidos, siendo leales y ligados en uno solo. Por eso Dios amonesta en toda la biblia contra el adulterio: ¿Tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestidos ardan? ¿Andará el hombre sobre las brasas sin que sus pies se quemen? Así es el que se llega a la mujer de su prójimo; no quedará impune ninguno que la toque, Proverbios 6:27-29.
Lastimosamente el pecado sexual resulta atractivo a los sentidos, pero su fin es amargo y en muchos casos trágico. El adulterio trae maldición a todas las áreas de la vida, apartando y rompiendo la relación con Dios, muchas personas corren el riesgo de quedarse atrapados en la perversión del mundo sin Dios, dañando sus emociones y sus pensamientos y entrando en confusión y angustia. Con el adulterio las bendiciones se esfuman y llega la ruina total; lo lamentable es que muchas veces el arrepentimiento llega demasiado tarde cuando la familia se ha destruido y el hogar se ha derrumbado, ¿No saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No cometan error, ni se engañen; porque ni los fornicarios, ni los idólatras, ni adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni lo borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de los cielos, 1 Corintios 6:9-10.
El adulterio y la impureza sexual son dardos letales del enemigo para destruir el magnífico plan de Dios para la creación y el ser humano, por eso se han levantado tantas ideas y movimientos que atentan contra la unidad y estabilidad de la familia y la esencia vital de las personas. Es evidente que el Creador estableció el matrimonio de manera legítima dando seguridad a la gente, por eso los esposos deben unirse al plan de Dios permaneciendo juntos, puesto que la familia es el fundamento sobre el cual se edifican hogares sanos y se construye buen tejido social con principios morales, seriedad,  nadurez, compromiso y responsabilidad, no se pueden fundar familias sólidas solo por asuntos de emocionalismo, pasiones, cultura ni mucho menos por meras inclinaciones sexuales, la visión, concepción y edificación de la familia es visión divina y naturalista, Y si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no puede mantenerse en pie, Marcos 3:25.
Todos debemos trabajar activamente por la unidad familiar, pasando tiempo juntos, no solo estando en casa, sino paseando y tomando tiempo para compartir, reir, jugar y disfrutar momentos de descanso y quietud. La familia debe construir metas y sueños comunes, celebrar juntos, reconciliarse pronto cuando han surgido conflictos, glorificando al Creador y esforzándonos en mantener la paz y la armonía del hogar, Porque ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para ser posesión de Dios, con el fin de que anuncien las virtudes de Aquel que los llamó de las tinieblas a su Luz admirable…1 Pedro 2:9. La unidad debe ser una meta que nos alcancemos por alcanzar.
Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino eterno. 
                                                                                                                                                                             
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