OCTAVO MANDAMIENTO-PRINCIPIO DE HONESTIDAD

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PRINCIPIO DE HONESTIDAD- OCTAVO MANDAMIENTO

No Robarás, No hurtarás, Éxodo 20:15, Levítico 19:11 y Deuteronomio 5:19
No extorsionen a nadie, ni calumnien; y estén contentos con su salario, Lucas 3:14b.
No oprimas a tu prójimo, ni le robes, No retengas el salario del tu trabajador en tu casa hasta la mañana, Deuteronomio 19:13.
¡Qué entendemos por honestidad? Honestidad es todo acto humano que encierra decencia, que se presenta con decoro, que honra a las personas, que da dignidad a la esencia humana en la manera de actuar con recato, pudor, sinceridad, rectitud, honradez y moral para hacer justicia. La honestidad no es un simple valor, es un principio divino contemplado en las Escrituras y que Dios nos ordena para manejar nuestras relaciones personales y colectivas basados en la confianza y el respeto mutuo, Por todo esto, respeten al SEÑOR y sírvanle con sinceridad y lealtad. Josué 24:14a.
Lo básico que hemos entendido del mandamiento No robarás o No hurtarás, es que NO debemos apropiarnos de algo que le pertenece a otra persona para evitar problemas en la vida, pero si tan solo respetáramos lo ajeno o pidiéramos permiso a su dueño cuando lo necesitamos tendríamos una sociedad de gente honorable,  lastimosamente no es así; esta interpretación del Octavo Mandamiento es solo lo elemental, pero Dios no se queda en lo básico ni en lo elemental, Él va mucho más allá, Dios quiere que seamos definitivamente honrados en todos nuestros hechos y en todos los negocios. Porque todos los negocios de la bolsa le pertenecen a Dios y Él los supervisa, Proverbios 16:11 y 11:1, Parafraseado. Honestidad es ser honrados en todo para vivir en justicia y paz.
El octavo mandamiento es el más interesante de todos, porque contiene a todos los demás. ¿Por qué? Porque tener dioses ajenos y venerar ídolos es robarle la gloria a Dios, tomar el nombre de Dios en vano es robar reverencia y agradecimiento a Dios, no tomar tiempo de descanso es robar lo que le pertenece a Dios y el disfrute de la vida que Dios nos ha dado, no honrar a los padres es robar la dignidad de la familia, asesinar o matar es robarle la vida a un semejante, adulterar es robarle el cónyuge al prójimo, dar falso testimonio es robar el buen nombre a otro semejante y codiciar encierra la intención de robar algo que le pertenece al vecino y así sucesivamente, Queridos hijos, no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con obras y de verdad 1 Juan 3:18.
Para el sistema del mundo la honestidad es un simple no te cojas las cosas ajenas o no hagas fraude en tus pruebas académicas, pero la honestidad bíblica se enfoca en el SER: en lo que somos delante de Dios, lo que somos para con nosotros mismos y lo que somos para con nuestros semejantes, por lo tanto, que nos lleguen a decir que somos ladrones o mentirosos es algo terrible, y esa clase de personas, impediría que seamos confiables, Así como a los justos los guía su honestidad; a los falsos los destruye su hipocresía, Proverbios 11:3.
Así como con la honestidad dejamos gratos recuerdos tras de nosotros, también con la deshonestidad se dejan lastres humanos y cadenas espirituales duraderas que nos dañan como si fueran heridas producidas por un arma corto punzante, No salgas corriendo a formar pleito ante el tribunal, porque otro testigo puede desmentirte y al final no sabrás qué hacer, Proverbios 25:8. Tan simple como edificar nuestra amistad con Dios es tener sinceridad para hablarle de nuestras faltas y de nuestros verdaderos sentimientos, porque Dios no espera que seamos perfectos mientras estamos aqui, Dios insiste en que seamos completamente sinceros.
Si somos sinceros de corazón, debemos reconocer con vergüenza que en muchos casos hemos sido deshonestos al decir mentiras intentando quedar bien; la realidad es que casi todos se engañan unos a otros, so pretexto de no lastimar el fuero interno de una persona, y se vive ocultando y engañando por costumbre, lo cual es deshonestidad y maldad, pues, por lo general, lo que se esconde es pecado vergonzoso; cuando nos preguntan algo que queremos ocultar, rehusamos responder escondiendo alguna verdad tratando de engañar con mentira tras mentira, en el caso del adulterio se inventan películas justificando las escapadas y llegadas tarde, Por lo tanto, mentimos si decimos que tenemos comunión con Dios, pero seguimos viviendo en la oscuridad del engaño, porque no practicamos la verdad, 1 Juan 1:6.
Es preocupante darnos cuenta que se aprende mucha teología, mucha doctrina, muchos versículos bíblicos, se aprenden muchas artes, destrezas y profesiones, pero el problema generalizado de la sociedad es la falta de honestidad, ¿de qué nos sirve tanto bagaje intelectual y capacidad profesional si no hemos aprendido a SER honrados, sinceros, rectos y veraces? ¿De qué nos sirve decir que somos cristianos cuando en realidad no hemos sido transformados con lo que estudiamos y conocemos? La deshonestidad provoca culpa y peso de conciencia porque es pecado delante de Dios, Pero dichosos los de corazón limpio porque ellos verán a Dios, Mateo 5:8.
No robarás es el único mandamiento que está abierto a lo que SOMOS y en la manera cómo lo hacemos, los demás mandamientos son específicos: amar a Dios, honrar a los padres, no quitarle la vida a un semejante, la prohibición del adulterio en los casados, etc. Pero este mandamiento que prohíbe robar o hurtar nos enfoca en la honestidad; y como no específica lo que NO se debe robar, es ahi donde tiene gran profundidad y graves consecuencias al transgredirlo. El Octavo mandamiento generaliza NO tomar nada que no nos pertenezca porque, o bien es propiedad de Dios o de otra persona. La sociedad reclama a gritos honestidad y temor de Dios para dejar de cometer tantos delitos, y que miles dejen de ser amigos del diablo, El ladrón satanás vino solo para robar, matar y destruir, pero Jesucristo vino para dar vida ofreciendo la suya, para que todos la tengamos en abundancia, Juan 10;10. Miraremos algunos aspectos relacionados con la honestidad.
1. Honestidad con la libertad humana. Una persona le pertenece a Dios porque Él la creó y le dio alieno de vida. Un aspecto muy importante que resalta el Octavo Mandamiento es NO robarse a otro ser humano, esto no es una simple falta de honestidad, es un delito y un atentado contra la vida; el secuestro de personas roba la libertad y la vida, matando la paz de un hogar y dividiendo la unidad de una familia y tanto la vida como la familia le pertenecen a Dios porque salieron de Él. El Octavo mandamiento condena el rapto de persona y la esclavitud humana, entonces ¿por qué se usa a los seres humanos como carne de cañón en la guerra y por qué se negocia con personas como si fueran mercancía para compra y venta? Esto es una total barbarie y atropello contra la integridad humana. El que se robe a una persona, secuestrándola para venderla o tenerla en su poder, ciertamente morirá, Éxodo 21:16y Deuteronomio 24:7. Esta clase de delitos merecen penas capitales.
2. Honestidad con respecto a la propiedad ajena. Un segundo aspecto de gran magnitud que se contempla en el Octavo Mandamiento, NO Robarás, NO hurtarás, es el latrocinio, una vulgar y cínica forma de adueñarse de la propiedad ajena que roba descaradamente arrebatando, usurpando y expropiando ilegalmente las posesiones de los ciudadadanos; por eso de este mandamiento surgió el Derecho a la Propiedad Privada, con el cual se intenta proteger la tenencia honesta de tierras, ganado, inmuebles y objetos de valor; derecho que permite crear empresas que compran y venden decentemente, con legalidad y confiabilidad lo que se trabajó y se luchó honradamente, son propiedades que nunca se deben quitar ni arrebatar por la fuerza y mucho menos por medios corruptos…Cuando alguno hurta un animal, lo degüella y lo vende pagará cinco veces, pero si el ladrón es hallado con el hurto vivo en la mano, pagará el doble…Éxodo 22:1-4.
Por lo tanto, un régimen totalitario y dictatorial está afrentando a su Creador al violar este mandamiento y cometiendo delito contra la sociedad haciendo caso omiso al mandato de Dios con injusticia y atropello, pasando por encima del Dueño de la tierra y del Derecho a la Propiedad Privada, lo cual es robo descarado y total deshonestidad. Lee en 1 Reyes 21, lo que sucedió y que mal terminan las personas perversas y malvadas que roban y asesinan por adueñarse de un terreno, Entonces me dijo: Esta es la maldición que sale sobre la faz de toda la tierra; porque todo aquel que hurta (como está de un lado de rollo) será destruido; y todo aquel que jura falsamente (como está al otro lado del rollo) será destruido. Dice YHWH de los ejércitos, YO he hecho salir maldición sobre la casa del ladrón y del que jura falsamente en mi nombre; y esa maldición permanecerá en su casa y la consumirá, con sus maderas y sus piedras, Zacarías 5:3-4.
3. Honestidad con respecto a cosas NO materiales e intangibles. El robo a la reputación, el buen nombre, la dignidad, la identidad, la confianza, el don intelectual y creativo en los escritos el arte y la música se llaman Derechos de Autor. Atentar contra la propiedad intelectual y creativa de una persona, plagiando y copiando es una terrible falta de honestidad y pobreza de rectitud que se contempla como delito y que merece una fuerte sanción. La calumnia, chismes y rumores contra una persona, una familia o una entidad es algo infame, bajo y destructivo, casi imposible de restaurar por completo, pues siempre quedará algo de duda y entredicho en el ambiente, Las riquezas mal habidas no son de provecho, pero la honradez libra de la muerte, Proverbios 10:2.
4. Falta de honestidad al traicionar, es otro aspecto de NO Robar. Ser desleal y cometer felonía, comúnmente llamado abuso de confianza, es engaño con extralimitación de confianza, saberes y conocimientos específicos dentro de una labor desempeñada. Ausencia de honestidad es vender y comprar cosas  que han sido robadas y por adquisición fraudulentamente con trampa y mentira, o a sabiendas vender un producto imitado, defectuoso, y que no funciona como se presume. Falta de honestidad es manipular y engañar los sentimientos de otra persona intentando obtener algún beneficio personal o sexual. Que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, 1 Tesalonicenses 4:6a.
¿Crees que la falta de honestidad es algo pequeño? Si te causa gracia o indiferencia este principio contenido en el Octavo Mandamiento, entonces no conoces a Dios y no eres salvo, te has amoldado al mundo y no a tu Creador ni a su palabra, por lo tanto, debes saber que los ladrones y los tramposos están en el mismo nivel de los homicidas ante los ojos de Dios, y que transgredir este mandato es algo muy serio, El que practica el engaño no vivirá en mi casa; el que habla mentiras no permanecerá en mi presencia, Salmos 10:7.
Si realmente fuéramos honestos, tendríamos que aceptar que nuestro objetivo no es dejar de pecar, sino obedecer la palabra de Dios y estar atentos a sus instrucciones para llevarlas a cabo; desobedecer la palabra es lo que lleva a la falta de honestidad cometiendo delitos que dañan a todos, lo cual no solo es condenable por nuestro Padre celestial sino también por las leyes humanas; lo lamentable de la deshonestidad es que es algo latente con las continuas mentiras de la gente, el doble ánimo y las máscaras que las personas manejan, El SEÑOR aborrece a los mentirosos, Apocalipsis 22:15; y los de doble ánimo son nada confiables debido a la inconstancia de todos sus caminos, Santiago 1:8. Parafraseado.
Los padres de familia estamos llamados a formar a nuestros hijos con principios eternos como el de la honestidad y la rectitud, atributos personales que forman carácter y personalidad en niños y jóvenes, puesto que una persona honesta y recta es persona de verdad, alguien confiable que se gana el respeto de los demás. Ser honestos es actuar sobre la base de la verdad y la justicia, por lo tanto los padres y abuelos debemos enseñar a los más jóvenes con el ejemplo, desarrollando conocimientos y practicas reales de honestidad a toda prueba en todas las áreas de la vida, empezando por los sentimientos, emociones, vivencias, experiencias y habilidades, así todos podremos vivir felices recibiendo alabanza y reconocimiento a nuestro correcto proceder, Camina en su integridad el justo; sus hijos son dichosos después de él, Proverbios 20:7.
El mandato de No Robar en el octavo mandato y su extensión al principio de honestidad, cobra importancia si miramos las cabezas de quienes representan la autoridad, gobernantes corruptos, que, mediante el tráfico de influencias, abuso de autoridad y leyes impías se enriquecen desmedidamente robando los tesoros públicos y explotando a su arbitrio los recursos de su nación. Peor aún, se roba, se hurta y se usurpa el derecho de propiedad cuando a miles de personas se les negocia indebidamente su terreno para urbanizar; o cuando se apoderan a la fuerza y con engaño de los terrenos, con fines de lucro, todos los que hacen esto son ladrones y malhechores que serán enjuiciados por el Dueño de la tierra, Dios, porque la tierra es de Dios y Él ha dado a muchos el poder de ganarla con su trabajo y su esfuerzo. Él Eterno es Justo y Defensor del derecho, Salmos 24:1.
El robo es una crasa falta de honestidad desde toda óptica por donde se mire, el robo y el hurto son la sanguijuela de la sociedad, en un continuo pecado de injusticia que genera violencia, odios, tristeza, guerras, venganzas inseguridad y muerte. ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre ustedes? ¿No es de sus pasiones, las cuales combaten en sus miembros? Codician, y no tienen; matan y arden de envidia, y no pueden alcanzar; combaten y luchan, pero no tienen lo que desean, porque no piden. Santiago 4:1-2. Hay que pedir en oración a Dios para tener lo que necesitamos y no transgredir el Octavo Mandamiento.
La honestidad nos permite ser coherentes con la integridad, la sinceridad, la verdad y la justicia ayudándonos a  construir nuestra propia identidad siendo correctos en nuestros actos, diciendo siempre la verdad, no teniendo nada que ocultar, armonizando con las normas, hablando de manera sincera y cumpliendo con los compromisos y horarios; la honestidad nos hace incapaces de robar, si somos verdaderamente honestos tendremos paz interior, felicidad, amistades, credibilidad de la gente, confianza; respeto y seguridad para ser promovidos y elegidos porque ser honestos es SER AUTÉNTICOS…Lo que quiero es que ustedes vean que muchos están decididos a ayudar para demostrar la sinceridad del amor verdadero, 2 Corintios 8:8.
Si aprendemos a interiorizar y practicar el principio de honestidad podremos conocernos mejor a nosotros mismos, gozaremos de libertad para expresar lo que sentimos y pensamos, aborreceremos toda forma de mentira, tendremos la capacidad de cumplir promesas, podremos luchar limpiamente por lo que queremos y nos quedará fácil devolver lo que nos han prestado, distinguiendo entre lo correcto y lo torcido, entre lo santo y lo contaminado, porque las riquezas obtenidas deshonestamente no duran mucho, Proverbios 21:6. ¡Amén, gloria a nuestro Dios!
Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino eterno.

 

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