EN TIEMPOS CRUCIALES DE GUERRA -UNIDAD Y TRABAJO EN EQUIPO

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EN TIEMPOS CRUCIALES DE GUERRA

TRABAJO EN EQUIPO CON ESTRATEGIAS DE DIOS

Desde aquel día la mitad de mis siervos trabajaba en la obra, y la otra mitad tenía lanzas, escudos, arcas y corazas; y detrás de ellos estaban los jefes de toda la casa de Judá. Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban con una mano trabajaban en la obra y en la otra tenían la espada. Porque los que edificaban; y el que tocaba la trompeta estaba junto a mi, Nehemías 4:16-18.
¡Señor, Señor! ¡Escúchanos, perdónanos! ¡Atiéndenos, Señor ven a ayudarnos! ¡Por amor de Ti mismo, Dios nuestro por tu nación y tu pueblo, que invoca tu nombre, no tardes! Daniel 9:19.
Como en otros momentos en que nos hemos unido en el espíritu con oración, ayuno y clamor, Colombia necesita YA y ahora mismo, de verdaderos hijos de Dios y discípulos de Jesucristo, porque esta es hora de que los soldados valientes, los ministros, servidores y adoradores del Dios vivo, nos organicemos de manera clara, precisa y estratégica en cada rincón de las ciudades, municipios, veredas, barrios y vecindario en general, sin distinción de color político ni barreras denominacionales; es hora que hagamos de la unidad una realidad trabajando juntos, clamando, gimiendo, ayunando, vigilando y predicando el evangelio, obedeciendo la Gran Comisión, mostrando a Cristo con verdadero testimonio de vidas que muestran fruto digno de arrepentimiento, consagrados y en santidad, adorando y glorificando al nuestro Dios, 24/7 como lo hizo el pueblo de Israel en tiempos de Nehemías, Esdras, Ester, Daniel y muchos más héroes que, Por la fe conquistaron países, impartieron justicia, recibieron lo que Dios había prometido y cerraron bocas de leones, Hebreos 11:33.
Humillémonos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él nos exalte cuando sea el momento; echando toda nuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de nosotros. Seamos sobrios, y velemos; porque nuestro adversario el diablo, está como león rugiente, andando alrededor, buscando a quien devorar: y a ese enemigo es al que debemos resistir firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en todos nuestros hermanos en todo el mundo. Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayamos padecido un poco de tiempo, Él mismo nos perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. A Él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos, 1 Pedro 5:6-11.
Consagrados a Dios y activos en la fe haciendo lo que el Señor nos ha mandado a hacer para extender su reino, trabajar unidos es la forma de demostrar verdadero amor y fe obediente a Aquel que nos salvó y nos trasladó de las tinieblas a la luz, juntos con el mismo sentir y el mismo Espíritu, porque les digo: Si no se arrepienten, todos perecerán igualmente, Lucas 13:3.
Son momentos decisivos para el trabajo unido en la obra como lo hizo Nehemías con su pueblo, HOY Colombia necesita hombres y mujeres ingeniosos que se unen a la estrategia de Dios construyendo muros espirituales de poder en los aires de Colombia y alrededor de nuestra nación. En tiempos del asedio el pueblo se formó en diferentes grupos para edificar y avanzar cada uno en su sección, todos al mismo tiempo, debemos construir, edificar y plantar, pero también usando nuestra autoridad en Cristo arrancar, derribar y destruir los arietes de miedo e intimidación que el adversario ha estado tratando de colocarnos, porque somos más ue vencedores en Cristo Jesús, Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio, 2 Timoteo 1:7, y nadie podrá impedir que hagamos su voluntad.
Aunque hayan burlas y amenazas ningún demonio ni ningún instrumento del mal conseguirá detenernos, por el contrario, debemos esforzarnos mucho más para dar manos a la obra para seguir lanzando la red y marchar; todo lo que hemos estado viendo y escuchando nos hace aterrizar para ser conscientes de los tiempos que estamos viviendo, nada diferente a otras épocas de cruda maldad. Debemos vencer el temor tomando fuerzas en Dios y siguiendo los pasos del Maestro. No olvidemos que intimidar y sembrar temor es la estrategia del enemigo para debilitar a los hijos de Dios e impedir la obra. No importa si somos hombres y mujeres con diferentes profesiones y en distintos lugares, debemos edificar, porque nuestros recursos son espirituales en un trabajo de equipo, Porque de uno hizo todas las naciones del mundo para que habitáramos sobre la faz de la tierra, habiendo determinado el tiempo y el lugar en que debemos vivir, Hechos 17:26.
Como en tiempos pasados, los enemigos de los judíos eran los enemigos de Dios, también hoy nosotros como pueblo de Dios enfrentamos el mismo enemigo como Iglesia de Cristo; pero como Nehemías los unió, organizó y oró de igual modo debemos hacer nosotros para que la justicia del Justo Juez sea vista, porque nuestro Dios hace justo juicio salvando, liberando y guardando a los santos pero también peleando y venciendo al impío; el interés de Dios es que su pueblo clame en santidad para que se establezca su reino de justicia y libertad y el enemigo huya al no encontrar nada contra nosotros, eso sigue vigente hasta hoy, Y sucederá que antes que ellos clamen, YO responderé; aún estarán hablando, y YO habré oído, Isaías 65:24.
Jesús nos enseñó a perdonar y pedir perdón aún por los enemigos, Mateo 5:4, Pablo también nos recuerda en Efesios 4:32 que seamos amables, misericordiosos y nos perdonemos unos a otros, como el Padre nos perdonó en Cristo; en Romanos 12:19, se nos enseña que debemos dejar la venganza a Dios. Por lo tanto, esta situación que estamos viviendo debemos ponerla en las manos de Dios para que sea Él quien pelee nuestra guerra, y que nos de la libertad y la victoria que anhelamos. Él sabrá cómo ocuparse de los enemigos, nuestra obligación es unirnos para actuar en espíritu y en verdad, Todo el pueblo de Dios tiene el mismo Padre y nos ha creado el mismo Dios, ¿entonces por qué nos portamos deslealmente unos con otros, profanando el pacto…? Malaquías 2:10, el pacto sagrado de la gracia que Jesucristo nos dio debe ser magnificado por cada uno de nosotros con humildad ante Dios, pureza y fe obediente.
Mientras nos unimos en amor genuino, trabajamos orando, intercediendo, adorando y clamando a Dios, poniendo nuestra fe en acción y al mismo tiempo predicando y haciendo discípulos, puestos los ojos en Jesús y nuestra confianza en el Padre, haciendo lo que a cada uno nos corresponde hacer como miembros del cuerpo de Cristo, pues cada uno tiene un llamado, un don y unas capacidades dadas por Dios en las que debemos ocuparnos. Como Pablo le dijo a los corintios en sus cartas, debemos estar firmes enfrentando las situaciones adversas de la nación, porque eso afecta a la Iglesia; Predica la palabra; insta (insiste) a tiempo y fuera de tiempo; redarguye (muéstrales el pecado para que se arrepientan), reprende (advierte), exhorta (consuela y anima) con mucha paciencia e instrucción. Para lo cual debemos usar la espada de Dios que es su palabra, Efesios 6:17.
Orar con la palabra de Dios es la clava contra las tinieblas, la contaminación del mundo, la corrupción de los gobiernos y la esclavitud satánica de las vidas que sirven al príncipe de este mundo, pero a la vez debemos usar el bálsamo del amor con los corazones heridos dando misericordia y bondad de Dios. Ministros y todos los miembros del Cuerpo de Cristo, practicando el cristianismo genuino. Que el Señor nos ayude en esta guerra de oposición anárquica que se ha levantado contra el evangelio; aquellos que nos persiguen son almas resentidas y rebeldes llenas de odio y venganza, por eso forman el caos destruyendo y atropellando sin razón de ser, ellos no quieren confrontar su pecado y les produce escozor lo que es bueno y la predicación del evangelio de verdad y amor. Es urgente rescatar la pureza del Evangelio y enseñar todo lo que es correctivo y condena ciertos estilos de vida y acciones fuera de todo orden y moral contrarios a los principios del Creador, hay que llamar al pecado, pecado, Romanos 1:28-32 y 2:1-13.
Pero también debemos ser coherentes y realistas ante la espiritualidad de la vida cristiana que no se limita a la oración, también es un accionar, caminar y actuar en franca lucha contra las tinieblas y los instrumentos del mal que vituperan, matan y destruyen, nosotros con ánimo resuelto construyamos, edifiquemos y plantemos el reino de Dios en la tierra como lo hizo el pueblo en tiempos bíblicos reparando muros y edificando el templo echando fuera todo lo no procede de Dios, porque por fe nuestros héroes antiguos apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas y pusieron en fuga ejércitos extranjeros, Hebreos 11:34.
Ellos oraban y trabajaban simultáneamente, así que el asedio y las amenazas fueron vencidos. Obviamente cuando los enemigos empezaron a ver su valentía y su esfuerzo en el trabajo unido, se movieron con otras artimañas, conspiraron como lo dice la palabra y vinieron a atacar de frente. Pero los valientes soldados de YHWH se unieron más a orar y siguieron trabajando sin temor, volviendo al clamor como recurso en la fuente divina de ayuda; oraron pero también actuaron porque la fe sin obras es muerta. No podemos quedarnos solo orando, necesitamos trabajar y actuar para el Reino de Dios y nuestro Varón de Guerra vencerá a nuestros enemigos. Es muy fácil solo orar debemos adorar y avanzar confiando en Dios, obedeciendo y corriendo la segunda milla, de seguro pasará lo mejorvy veremos la gloria de Dios, 2 Crónicas 20.
Como Nehemías lo sabía, hoy también los sabemos nosotros, el enemigo sigue conspirando y tramando planes maléficos, por eso se hace URGENTE enfrentarlo con pureza para que no tenga como atacarnos, debemos establecer un sistema de vigilancia y acción 24/7 en simultánea, cada uno desde su propio lugar, es lo que Dios espera que hagamos HOY; actuando con cautela y cuidado, para que el enemigo no pueda causar daño alguno, eso lo hacemos en estrecha comunión con Dios recibiendo sus consejos e indicaciones, Mateo 26:41 y 1 Pedro 5:8.
En el texto introductorio, dice que los acarreadores, (portadores o transportadores de materiales) se habían debilitado porque el trabajo era mucho, esto nos enseña que el enemigo ataca con desaliento y desánimo. El enemigo pondrá obstáculos para impedir el avance en la construcción del muro espiritual para Colombia, pero nosotros debemos animarnos y seguir, hasta culminar la obra. Aunque el enemigo seguía tramando asechanzas, Nehemías fabricó una estrategia ante el ataque sorpresa de los enemigos; puso al pueblo a trabajar por familias, con sus respectivas armas, dio instrucciones a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo; los animó a levantarse confiando en el Grande y Temible así todos peleaban con fuerza pensando en la victoria para sus familias, Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó en la cruz, Romanos 8:37.
Organizarnos en familias donde estamos, permitirá más comodidad y efectividad para edificar, plantar y vencer trabajando unidos en el Espíritu de Dio que ve nuestros corazones; con Cristo, la palabra y la fe puesta en acción, estaremos más seguros ante el peligro, cada uno trabajando de acuerdo a sus dones y posibilidades y en familia con el Altar Familiar, predicando con hechos y evangelizando con amor, y verdad. Pablo animó a Timoteo a seguir en la obra del ministerio evangelizador, Acuérdate de Jesucristo, 2 Timoteo 2:8. No estamos solos en esta guerra frontal contra el diablo y sus secuaces, Pues más poderoso es el que está en nosotros que el que está en el mundo 1 Juan 4:4.
Finalmente, Dios desbarata el consejo de los enemigos y todo el pueblo continúa edificando el muro, así el enemigo se retiró. HOY en Colombia, necesitamos organizadores, mayordomos, soldados, discípulos, siervos y ministros valientes y dispuestos para liberar nuestra nación de las amenazas y planes malignos que quieren apoderarse de nuestra Colombia, debemos luchar por nuestra tierra prometida con todas las fuerzas. Las estrategias divinas harán que los enemigos desistan del asedio porque la mitad del pueblo trabaja en la obra (predica y evangeliza, gana almas y cumple la gran comisión) la otra mitad armada con la armadura de Dios  y la espada velaban, intercedían, vigilaban y adoraban. Asi podremos avanzar confiadamente, fortalecidos en Dios y dando gloria al que todo lo puede y no pierda batallas. Empuñemos la espada del Espíritu en todo lo que hagamos porque es para nuestra defensa el obrar bien.
Cuando oigan el sonido de la trompeta, reúnanse allí, porque nuestro Dios peleará por nosotros; cuando se diga a orar actuemos en guerra espiritual, pero también adoremos, Dios peleará por nosotros, desde la mañana hasta la tarde, esto significa 24/7. Trabajar en turnos de oración y adoración unida, cubriendo cada momento como lo hizo Jesús para tomar fuerzas del Padre contra la prueba y cumplimiento de la misión, Lucas 6:12.
El pueblo trabajaba desde que amanecía hasta que era noche, construyendo hasta el límite de sus fuerzas, hasta agotar su resistencia física, siempre listos para actuar ante cualquier ataque, vestidos todo el tiempo con la armadura de guerra, para resistir al enemigo en el día malo, en el día en que venga el ataque y la hora de la prueba, en esos momentos críticos que se profetizan debemos estar firmes. Dios nos rescatará del dominio del enemigo y nos proveerá los recursos materiales y espirituales necesarios para sobrellevar las luchas que vendrán y enfrentar toda fuerza destructiva que nos amenace. Amén.
Mg. MEHC, Hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino eterno

 

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