JESUCRISTO, EL PAN VIVO QUE SACIA

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EL PAN DE VIDA QUE SACIA 

Jesucristo dijo: YO SOY ese pan vivo que ha bajado del cielo; el que come de este pan, vivirá para siempre. El pan que YO daré es mi propia vida. Daré mi cuerpo en sacrificio para que el mundo viva en Mí, Juan 6:51.
Jesús les dijo: YO SOY el pan de vida; el que a Mi viene, nunca tendrá hambre y el que en Mi cree, no tendrá sed jamás, Juan 6:35.
Y el que suministra semilla al que siembra y pan al que come, suplirá y multiplicará a ustedes su sementera y aumentará la siega de su justicia, 2 Corintios 9:10.
El pan es el alimento por el cual, la historia de la humanidad ha luchado y ha peleado guerras para subsistir, suena absurdo, pero la guerra por el sustento es una realidad que distrae a la gente de la espiritualidad; Jesús vino para ser el Pan Vivo provisto por el Padre para alimentar integralmente y traer vida a la humanidad, YO SOY el Pan de Vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y murieron. Este es el Pan que desciende del cielo, para que el que de Él coma, no muera, Juan 6:48-50.
El pan es el alimento más antiguo de la humanidad y único que no falta cada día en la mesa de todas las familias; bíblicamente el pan se asocia con la vida y el sustento para vivir, el pan es tan esencial que Jesús se comparó como el Pan Vivo, usó esta analogía para resaltar su naturaleza humana que sería sacrificada en redención por la raza humana caída, lo cual sería una ofrenda viva al Padre por nuestro rescate, YO SOY el pan vivo que descendió del cielo, si alguno come de este pan, vivirá para siempre; el pan que YO doy es mi carne, la cual YO daré por la vida del mundo, Juan 6:51.
El pan, la carne y la sangre de lo cual habla Jesús, hace referencia a su naturaleza humana como el Cordero de Dios que abrazó el sacrificio de la crucifixión para darnos vida en Él con todos los maravillosos beneficios de la salvación y el perdón de pecados abriendo el camino de la gracia redentora. Comer a Jesús como se come el pan significa recibirlo en el corazón como SEÑOR, Salvador y Sustentador que alimenta nuestro espíritu, alma y cuerpo de manera permanente y por la eternidad, El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y YO lo resucitaré en día postrero. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mi permanece, y YO en él. Como el Padre que vive Me envió, y YO vivo por el Padre, así mismo el que me come, él también vivirá por Mí. Este es el pan que descendió del cielo…el que come de este pan, vivirá eternamente…Juan 6:54-59.
Dios trató a su pueblo en el desierto durante 40 años, Éxodo 16:4-5, allí no comieron los alimentos comunes y básicos, entre ellos el pan, en su lugar el Padre los alimentó con maná del cielo, mediante una ración perfecta para cada día. Así el Padre estaba revelando la humanidad salvadora de su Hijo, enseñando que debemos alimentar nuestra existencia con pan espiritual por la fe en la persona de Jesús reinando en nuestro ser. Así como la salud y la fuerza física dependen del alimento material, nuestra nutrición espiritual está en Jesucristo, Él es el alimento espiritual para el alma humana, Él es el Dios vivo que oye, responde y sacía, Él nos hace fuertes en fe y esperanza para vencer en esta vida por el poder de su Palabra. Jesús no solo alimentó multitudes sino que se dió a sí mismo como alimento vivo que fortalece y suple a todas nuestras necesidades. Solo Él es nuestro aliento de vida, No tengas miedo, pues YO estoy contigo; no temas, pues YO SOY tu Dios. YO te doy fuerzas, YO te ayudo, YO te sostengo con mi mano victoriosa, Isaías 42:10.
Según la ley, la finalidad de tener pan en el propiciatorio, no solo era alimenticia y de provisión, también tenía significado sacrificial de ofrenda expiatoria. Jesús se sacrificó y ofrendó su vida y su cuerpo al Padre para ser nuestra propiciacion por los pecados, para ser nuestra perfecta y continua provisión, el abogado defensor que sacia nuestra sed de justicia y verdad; El Hijo de Dios es el maná que bajó del cielo para sostenernos en nuestros desiertos, es en Jesús que nos alimentamos y fortalecemos cuando estamos débiles, frágiles y vulnerables reconociendo nuestra necesidad de un Salvador. Cristo es el alimento perfecto diariamente, no solo en lo material y físico sino en lo espiritual y emocional porque Él es el Dios vivo que nos creó y nos conoce, Jesucristo nos nutre de manera total con su presencia para que no caigamos de la gracia, Y habiendo tomado el pan, después de haber dado gracias, lo partió, y les dio, diciendo: este es mi cuerpo que por ustedes es entregado…Lucas 22:19. Asi como necesitamos comer para ser saludables, también necesitamos el pan del cielo para conservar saludable nuestra espiritualidad, saber que Dios hace justicia y recompensa a cada uno según sus obras, nos reconforta el alma para seguir en la lucha de la vida y esperar sus tiempos. Romanos 2.
El pan del propiciatorio era un pan que solo podían comer los sacerdotes, Cristo vino a ser no solo el Gran Sumo Sacrrdote, sino también el Pan Vivo que sustenta y da de comer a todos los que se acercan a Él  con corazón arrepentido, Él nos hace un pueblo de reyes, sacerdotes y gente santa que se nutre de la mesa del Padre y nos hace justicia; Jesucristo con su cuerpo ofrendado en la cruz nos ha hecho partícipes de las delicias del cielo, comemos pan de nobles porque el Pan Vivo es el Rey que bajo del cielo para salvarnos y sostener nuestra existencia, Éxodo 19:6, 1 Pedro 2:9 y Apocalipsis 1:6.
Jesús, el Pan Vivo ofrecido en el propiciatorio del madero es el sustento que nos rescata de las hambrunas del mundo y nos libra de la escases y el raquitismo espiritual que rodea la tierra, 1 Corintios 1:22; Jesús pagó el precio más alto para que tengamos vida abundante mientras peregrinamos por este planeta. Podemos venir a comer y beber sin precio y sin dinero las grosuras que destilan de la mano del Padre porque Cristo es raudal de abundancia que alimenta gratuitamente, como dice Isaías 55:1.
Los panes sin levadura en el Tabernáculo, representan el cuerpo santo del Mesías Rey, Él NO tuvo adulteración ni manipulación del mundo. Jesucristo, el pan de vida en analogía con la masa sin levadura representa la originalidad del diseño humano sin mácula para cumplir la voluntad del Padre, Levítico 23:6. Jesús se mantuvo limpio, obediente y sujeto al Padre para llevar a cabo el plan de salvación. La levadura al pan es como la religiosidad a la espiritualidad y el pecado a la santidad. La palabra de Dios y nuestra vida espiritual en Cristo no necesitan añadiduras, por eso debemos mantenernos impolutos, firmes en la fe y libres de toda la manipulación y descomposición que el mundo hace en el corazón humano. Entonces Jesús les dijo: Miren, cuídense de la levadura de los fariseos y de los saduceos, Mateo 16:6.
Necesitamos comer Pan vivo, esto es, vivir en Cristo,  respirar Cristo, hablar Cristo y testificar de Él; comer pan sin levadura implica no hacernos tesoros en el mundo sino en el cielo para ser guardados de las plagas de Egipto; nuestra fe obediente y la pureza de nuestras intenciones nos mantendrán saciados en la mesa del Rey; la sangre de Jesucristo en nuestra frente y la luz del sello de su Espíritu nos libera del ángel de la muerte. Por todo esto Jesucristo vino a ser el Pan que nos sustenta, pues solo en Él podemos despojarnos de la levadura maligna que fermenta e inflama el ego adulterando la masa de nuestra humanidad, Jesús en ti y en mi, impide que seamos manipulados al acomodo del mundo; Cristo es la fuerza vital que nos ayuda a mantener limpio el templo del Espíritu Santo para conservar el diseño original en que fuimos creados, En cuanto a los que no son judíos y han creído en Jesucristo, les hemos escrito: que no deben comer alimentos que hayan sido ofrecidos a ídolos, que no deben consumir sangre, ni carne de animales estrangulados, también deben apartarse de la fornicación, Hechos 21:25.
Nuestro Salvador es el Pan de vida porque Él fue libre de la levadura de las costumbres y los hábitos del mundo; Jesús no quitó ni añadió a la palabra original del Padre, Él predicó y cumplió todo lo que estaba escrito acerca de Él y la misión que YHWH planeó para Él; por lo tanto no tenemos por qué añadir nada a la semilla del evangelio, tampoco debemos quitarle ni añadirle nada a la esencia de nuestro cuerpo, nuestra singularidad es nuestra originalidad no manupulada, conservando el diseño del Creador; la ciencia peca alterando el ADN en detrimento de la humanidad, no se deben modificar las cosas que han sido hechas perfectas y naturales por el Creador; por lo tanto toda manipulación genética como los transgénicos y los implantes de microchips son violación a la ley natural de Dios, No se hagan incisiones en el cuerpo por causa de un muerto. No se hagan ninguna clase de tatuaje, porque YO SOY el SEÑOR, Levítico 9:28. Acomodarse a las modas y artimañas de esta sociedad es contaminar y alterar la masa humana con levadura del mundo.
Jesús es el pan de Vida porque Él no se dejó contaminar con los gérmenes ni la levadura de su época, Él no alteró la masa de su cuerpo ni su vida con costumbres de la cultura pagana. La cultura de una raza sin Dios contamina continuamente con información, mensajes, imágenes y videos de corrientes, ideologías y hábitos que intenta implantar la élite en el cerebro humano para modificar e inflar la masa humana con materialismo mentiroso e ilusorio; debemos seguir siendo trigo, no cizaña, ovejas, no cabras, harina sin levadura que expone limpieza y verdad para impedir ser fermentados con los gérmenes y los virus de una sociedad maquiavélica y torcida que ni conoce ni teme a su Creador; gente narcisista, desubicada, rebelde y loca que causa mucho daño. No permitamos que llenen nuestro cuerpo de tantas vacunas inventadas por el hombre porque dañan nuestro diseño original, ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes, el cual han recibido e parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por lo tanto, honren con su cuerpo a su Creador, 1 Corintios 6:19-20.
El pan sin levadura estaba en la fiesta de las primicias como ofrenda expiatoria por las faltas, de igual modo, el Cristo resucitado, ¡Es las primicias de los que durmieron, para darnos vida eterna…! 1 Corintios 15:20-28. A nosotros nos corresponde sustentarnos en su presencia y alimentarnos de su verdad, Jesús es el Verbo que da sentido a lo que somos, su gloria como maná vivo debe ser nuestro soporte vital que nos nutre a cada instante para darnos fuerzas a plenitud y vencer en las batallas de la vida, 2 Timoteo 4:1-8.
El sacrificio y el amor de Dios demostrados en el calvario nos obliga a ser buena masa sin levadura que ofrece pan del cielo al que tiene hambre y necesidad de ser alimentado, a ser buena semilla que produce frutos dignos de arrepentimiento, a ser ofrenda en sacrificio vivo y santo tomando nuestra cruz y viviendo decorosa y dignamente a la manera de Cristo para honra del Padre, Romanos 12:1. Dios mío, la roca que me protege, mi escudo, el poder que me salva, mi más alto refugio, mi más seguro escondite, mi Salvador. ¡Me salvaste de la violencia! 2 Samuel 22:3.
Comer a Jesús como el Pan vivo es NO corromper lo santo ni adulterar lo original; Cristo es todo lo que necesitamos para ser genuinos y permanecer con vigor y firmeza en el Espíritu Santo, sustentando nuestra fe y alimentando nuestra esperanza con el evangelio, Porque no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios, Mateo 4:4.
Aunque las personas intenten saciar el hambre y la sed espiritual de muchas maneras, solo Jesucristo podrá satisfacer y llenar el vacío de los corazones que tiene forma de Dios y solo le corresponde a Cristo. Si eres de los que se la pasa viajando por todo el mundo, comiendo y comiendo, gastando dinero en placeres, juegos y lujos, o eres de los más desafortunados que busca en drogas, vicios, sexo desmedido y perversión, seguirás teniendo hambre y serás un raquítico sin lograr saciarte jamás. Jesús es tu Pan de vida y te saciará completamente. YO SOY el Pan de Vida; el que a Mí viene, nunca tendrá hambre y el que en Mí cree, no tendrá sed jamás, Juan 6:35.
Los panes sin levadura en la mesa de la propiciación se debían cambiar continuamente, Éxodo 25:2-30; esto nos enseña que día a día nos renovamos en Cristo porque Él fue provisto por el Padre para alimentar nuestra alma; los antiguos fueron saciados en su necesidad física y material, hoy no solo somos saciados en esas áreas, sino en todas las áreas, Y mientas comían, tomó Jesús el pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a los discípulos diciendo: tomen y coman, este es mi cuerpo, Mateo 26:26.
Así como el hambre y la sed son necesidades básicas que se sacian con alimento físico, el alma y el espíritu también deben ser alimentados en Cristo porque solo Él es el Pan Vivo y el camimo que lleva al Padre, no hay otra manera de ser saciados y el tiempo ya se está acabando, he aquí vienen días, declara el Señor Todopoderoso, en el que enviaré hambre sobre la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra del Señor. Y vagarán de mar a mar, y del norte hasta el oriente; andarán de aquí para allá en busca de la palabra del Señor, pero no la encontrarán, Amós 8:11-12.
Jesucristo y su evangelio son nuestro pan diario, el divino alimento que nuestra alma necesita para sustentar y satisfacer toda necesidad; quizá para algunos es literalmente el pan físico para mantenerse vivos, pero para todos los hijos de Dios, Jesús debe ser el alimento que nos da fuerza espiritual para enfrentar todo ataque de las tinieblas; debemos pedir su protección en oración, no solo lo que necesitamos materialmente, sino pedir la armadura de su presencia para romper todo raquitismo espiritual con valentía y sabiduría. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy, Mateo 6:11 y Lucas 11.3. Pan de nobles comió el hombre; les envió comida hasta saciarlos, Salmos 78:25. Si el pueblo antiguo que no estaba en la gracia, comió pan de nobles y fue saciado, ¡cuánto más habrá para nosotros que estamos en la gracia!  Porque el Señor ha saciado el alma sedienta, y ha llenado de bienes al alma hambrienta, Salmos 107:9, Efesios 3:20.
La saciedad y llenura espiritual son hoy una necesidad urgente para permanecer a salvo, en medio de todo lo que está sucediendo sobre la tierra, Isaías 55:1-2. y Juan 4:14. Amén.
Mg. MEHC hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino

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