EL REY TE LLAMA A SU MESA

Diapositiva1

EL REY TE LLAMA A SU MESA

El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo y envío a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas estos no quisieron venir, volvió a enviar a otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí he preparado mi comida; toros y animales engordados han sido muertos; y todo está dispuesto, venid a las bodas…Mateo 22:1-14.
Dichosos aquellos siervos a quienes el SEÑOR, al venir, los halle velando; en verdad les digo que Él mismo se ceñirá para servir, y los sentará a su mesa, y caminando alrededor les irá sirviendo, Lucas 12:37. Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero…Apocalípsis 19:9.
En la anterior enseñanza hice referencia a una boda, este tema está contemplado en las Escrituras desde Génesis hasta Apocalípsis, hoy el SEÑOR quiere hablarnos acerca de la importancia de su mesa en las Bodas, Él ha confirmado el tema en sueños, en palabra, en una alabanza y a través de dos siervas, por lo tanto, es imposible evadir lo que el Eterno Padre celestial quiere que sepamos. En las Bodas del Cordero el SEÑOR Jesucristo será el protagonista central y quien servirá a la mesa, YO, pues, les asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a Mí, para que coman y beban a mi mesa en mi reino, y se sienten en tronos…Lucas 22:29-30. El enemigo ha creado un ambiente de confusión y angustia lanzando una plaga para matar, destruir y engañar a muchos, sin embargo el Padre eterno ha propiciado que su pueblo esté apartado y retirado de la contaminación para que lo busquemos a Él en la privacidad del hogar, Entra a tu cuarto y cierra la puerta, ora a tu Padre que ve en lo secreto, porque Él te recompensará, Mateo 6:6Parafraseado.
Vivimos momentos de inquietud y angustia en el encierro del hogar como nunca antes, y pensando en el colapso económico mundial que traerá hambre y más pobreza afectando no solo la familia, sino todos las esferas de la sociedad, pero somos gente de fe y sabemos que el Creador sigue en control de su creación. El Padre bueno nos da oportunidad de sacar el pecado y arreglar nuestras diferencias familiares, muchos que evaden no pueden salir corriendo, es un reto de valentía para inspirar a los hijos y ser testimonio ante los ojos de Dios. ¿Qué bien haré para tener la vida eterna? Lucas 18:18-30. Debemos velar juntos echando mano de los principios y las instrucciones divinas, especialmente compartiendo a la mesa con mucho o con poco, como Jesús lo ejemplificó con sus discípulos, y como David lo ejecutó con bondad, perdón y desprendimiento a Mefi-bosed, Y le dijo David: No tengas temor porque yo a la verdad haré contigo misericordia…tú comerás siempre a mi mesa…2 Samuel 9:1-13. Así dirá el Eterno a los de fe obediente y perseverante que se deciden hacer cambios en su vida y su hogar conforme a su palabra.
El Eterno ha permitido esta crisis que nos tiene encerrados, porque necesitamos volver al diseño original del calor de hogar donde Cristo sea el centro; la familia ha estado siendo atacada y fracturada, pero el Eterno anhela que todas las familias se reconcilien, se perdonen, se toleren y se cohesionen pasando esta cuarentena juntos, los buenos resultados dependen de cada uno de nosotros, en medio del caos, debemos permanecer en casa juntos orando, adorando y estudiando la Biblia y creando momentos de compañerismo y alegría. En este momento de la historia, el sectarismo, las denominaciones, los grupos, los partidos políticos y las naciones son sencillamente, personas en las manos de su Creador, único que salva, transforma y bendice. Dios nos proporciona un respiro para el aquietamiento que lleve a la reflexión y el arrepentimiento con perdón y amor en un encuentro cara a cara con el Salvador para mañana poder estar con Él por la eternidad; Dios no quiere que ninguno de su máxima creación se pierda. Son tiempos para tomar en serio, reflexionar, dejar el activismo y no eludir problemas, sino buscar soluciones y rescatar lo perdido, Ve a tu casa, pueblo mío ¡y pon cerrojo a tus puertas! Escóndete por un tiempo breve, hasta que haya pasado el enojo del SEÑOR, Isaías 26:20. Vengan, vamos nosotros solos a descansar un poco en un lugar tranquilo…Marcos 6:31.
A muchos les puede resultar extraño este escrito, pero es algo que el Amado ha puesto en mi corazón mientras meditaba sentada a la mesa de mi hogar; en la mesa no solo comemos, también dialogamos y celebramos acuerdos, descansamos la mente mientras nuestro cuerpo reposa, nos miramos a los ojos y prestamos atención a lo que cada uno dice; nos estamos preparando para estar sentados a la Mesa en las Bodas del Cordero, el Padre anhela familias enteras sentados a su mesa, el mundo las ha ido separando, pero el Creador quiere las familias unidas y santas para vencer la maldad del mundo. Observa a tu alrededor y mira: todos estos se han reunido, han venido a Ti para vida, declara el Eterno, todos ellos serán adornados como joyas y los vestirás como a una novia, Isaías 49:18.
Es algo impensable la importancia de la mesa, pero es una costumbre sana y celestial que promueve el afecto y la unidad en la familia, creo que este encierro es parte del entrenamiento para el gran día del SEÑOR. Las personas no solo se han ausentado de Dios sino de su familia, y como consecuencia, muchas casas están divididas y así no podrán prevalecer ni vencer, Mateo 7:24-27; cada uno prefiere usar su habitación como lugar de escape, alimentación y refugio personal agudizando el distanciamiento entre los miembros del hogar, pero esto es el comienzo de todo lo que el Creador quiere transformar para rescatar la familia, dichosos los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios, Mateo 5:9; alrededor de la mesa comemos, reímos, compartimos, recordamos, oramos, e invocamos el nombre de Cristo cuando oramos dando gracias por los alimentos, alegrándonos con la provisión y las bendiciones que Él nos da, pero en muchos casos no se hace por causa del conflicto, la mucha ocupación y el distanciamiento, ¿Pude olvidarse una virgen de sus joyas, o la novia de sus adornos? Sin embargo, mi pueblo se ha olvidado de Mí, por mucho tiempo, Jeremías 2:32.
Recuerdo en mi niñez que para mi padre la mesa era un lugar sagrado, tanto, que él mismo construyó una gran mesa de madera burda y la pintó de azul para que sus diez hijos nos sentáramos a comer; esa mesa mi madre la cubría con un limpio y blanco mantel de granité bordado con punto de cruz, luego servía los alimentos y nosotros nos sentíamos felices, unidos y protegidos; hablábamos, reíamos y hacíamos muchas preguntas a papá. Alegrémonos y regocijémonos, démosle a YHWH la gloria, porque las bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado, Apocalipsis 19:7.
Como en la mesa familiar, en las bodas del Cordero nos alegraremos y hallaremos descanso y paz junto al Gran YO SOY; así como en la mesa hay momentos para el perdón y la reconciliación, olvidando la ofensa, dejando atrás la soledad y el individualismo, en la mesa de las Bodas del Cordero disfrutaremos de su amor, su presencia y sus manjares celestiales con verdadera libertad y saciedad en las manos de nuestro Rey, porque, Él apaga la sed del sediento y sacia con lo mejor al hambriento, Salmos 107:9. En la mesa de las Bodas del Cordero, todos seremos iguales y ninguno estará enojado.
En la historia de Mefi-boset, en 2 Samuel 9, encontramos un paralelo con la parábola de la fiesta de bodas de, Mateo 22:1-14, no solo los invitados reales estarán a la mesa, también se sentarán muchos pobres y necesitados que en la tierra han sido despreciados, el Rey los ha mandado a buscar para compartir con ellos su mesa, pues muchos de los que habían sido invitados lo han rechazado, Muchos son llamados, pero pocos los escogidos, Mateo 22:14.
Mefi-boset era lisiado, estaba olvidado de todos, no era parte de la mesa del rey, pero David indagó, lo mandó llamar y envió por él, al igual que hoy hace Cristo buscando a miles por el mundo, para que ellos estén presentes en las bodas del Cordero. Él Gran Rey ha enviado a sus siervos a buscar por los caminos del mundo a todos los que quieran estar en su mesa, y decidan ser parte de la gran fiesta; en el mundo todos escogen con quien casarse y a quien invitan a su boda, pero en las Bodas del Cordero, el Padre es quien escoge la novia para su Hijo, Ninguno puede venir a Mí, si el Padre que me envió no lo trajera, Juan 6:44.
1. Mefi-Boset, era hijo de Jonatán y nieto de Saúl, quien persiguió enconadamente a David, en realidad, Mefi-Boset era un príncipe de la familia real, pero en su niñez fue afectado por un accidente que lo dejó invalido para toda la vida, lo cual cambió el rumbo de su vida y truncó todo lo que su padre había soñado para él. Hoy hay muchos Mefiboset por el mundo, están lisiados espiritual y emocionalmente debido a muchos accidentes circunstanciales de la vida, otros han caído como consecuencia de su pecado y en este momento no están en la lista de invitados de la mesa del Gran Rey, están comiendo migajas en mesa extraña, están sin fuerzas y casi a punto de sucumbir y no tienen descanso, pero el Rey los está llamando para que estén a la mesa en sus bodas, Y le dijo David: No tengas temor porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor a Jonatán tu padre…y tú comerás siempre a mi mesa, 2 Samuel 9:1-13. el Padre por amor al Hijo y misericordia a muchos, los está llamando, cada uno decidirá si acepta o se niega.
Como en nuestra casa, en las Bodas del Cordero la mesa será el lugar más importante, estaremos a la misma altura y no habrá diferencias, gozaremos de participación amplia y cabrán muchos; la mesa es el lugar propicio para llegar a acuerdos, en la mesa de las Bodas, estaremos perfectamente alineados con el SEÑOR. Él anhela que HOY rescatemos el valor de nuestra mesa hogareña, porque alrededor de la mesa debe haber armonia y compartimiento en amor, mientras comemos, estudiamos, trabajamos y nos conocemos mejor. Una mesa representa civilización, educación y buenos modales, por lo tanto, la convivencia juntos alrededor de la mesa, entrena a la novia del Cordero para el encuentro con el Rey de reyes, Que obedezcas lo que te ordeno, manteniendo una conducta irreprensible y sin mácula, hasta la aparición de nuestro SEÑOR Jesucristo, 1 Timoteo 6:14.
2. La mesa de la fiesta de bodas de Mateo 22:1-15, nos habla del reino de Dios como un gran banquete donde todos los que responden al llamado y la invitación de Cristo estaremos sentados en un lugar de honor ante la presencia del Rey, Efesios 2:6; para ser partícipes de la linda mesa de honor en los cielos debemos conducirnos y vestirnos decorosamente, en las Bodas del Cordero estaremos vestidos de santidad y fe obediente con en el fruto del Espíritu a flor de piel, Porque los celo con celo de Dios; pues los he desposado con un solo esposo, para presentarlos como una virgen pura a Cristo, 2 Corintios 11:2.
En la biblia y la cultura hebrea la mesa está llena de simbolismos, el Eterno siempre ha dado un lugar de preponderancia especial a la mesa, aunque poco o casi nada se habla de esos detalles. En el tabernáculo la mesa era de madera de acacia (Shittiym), Éxodo 37:10, simbolizando el Shalom de Dios y de salvación en el nombre hebreo Yeshua de Jesucristo el único Salvador. El simbolismo de la mesa es importante porque está cargado de Tová, bondad y Mechilah, perdón; todo esto representa la profundidad del amor del Padre al perdonar nuestro pecado con su infinita misericordia en Cristo para darnos vida abundante y eterna, Jesús les dijo: YO SOY el pan de vida…el pan que YO doy es mi propia carne, la cual YO daré por la vida del mundo…Si no comen la carne del Hijo del Hombre, y beben su sangre, no tendrán vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y YO lo resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida…Juan 6:48-56. Esto es Jesucristo reinando en nuestro corazón como Dios y SEÑOR conduciendo la barca de nuestra vida.
Tener a Jesucristo morando en nuestro ser es algo extraordinario, su salvación nos hace partícipes de sus ricas y abundantes bendiciones aqui en la tierra, y mañana estaremos en su mesa como su gran familia, un detalle importante que muchos pasan por alto. Esa es la razón por la cual Jesús volvió al lado del Padre, a prepararnos lugar de honor, Juan 14:1-4. Aquí en la tierra nos entrenamos afectiva y espiritualmente y cuando tomamos la Cena del SEÑOR, ese momento nos permite reflexionar para arrepentimiento y limpieza de corazón para luego participar; tomar el pan y beber el vino en la Cena, es un recordatorio del alto precio de nuestra salvación, YO, pues, les asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a Mí, para que coman y beban a mi mesa en mi reino…Lucas 22:29-30.
Las mesas del tabernáculo donde se quemaba el incienso simbolizan nuestras oraciones, plegarías y conversaciones con Dios sentados a los pies de Cristo para escuchar su voz; con el incienso de la oración mostramos nuestra dependencia y amor a Dios, reconociendo que Él es nuestro Todo que sustenta, y alimenta; en otra mesa del Tabernáculo se hacían los sacrificios, simbolizando nuestro arrepentimiento para expiación por el pecado y ser perdonados; la mesa representa el áspero madero de la cruz donde Cristo ofrendó el pan de su cuerpo para darnos vida, Isaías 53:2-9.
La noche anterior a su muerte, Jesús llamó a sus discípulos y se sentó con ellos a la mesa para celebrar la pascua de la libertad, Lucas 22:14-23, ahora Él es nuestra Pascua, por lo tanto, debemos limpiarnos de la vieja levadura para que seamos nueva masa…Porque nuestra Pascua que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Asi que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con levadura de malicia ni maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y verdad, 1 Corintios 5:7-8.
El salmista entendía la importancia de la mesa cuando escribió: Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos, unges mi cabeza con aceite; y haces rebosar mi copa con alegría como con el mejor vino, Salmos 23:5. El Eterno nos prepara mesa de honor frente al enemigo vencido porque estamos ungidos y rebosantes del Espíritu Santo, y nos conservamos limpios, será un gran privilegio comer con el SEÑOR a su mesa porque Jesucristo dijo: les digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga, Lucas 22:18.
La mesa simboliza común unión con Elohim y pertenencia a su reino, el Hijo nos reconcilió con el Padre y nos ha dado un lugar de honor, Sentándonos en lugares celestiales en Cristo Jesús, Efesios 2:6, en esto está implícito nuestro lugar en su mesa porque Jesús rompió la separación que nos impedía estar cara a cara con el Padre, podremos ver su rostro eternamente unidos en familia y participando del alimento celestial en su reino de gloria, donde Él saciará toda hambre y quitará toda sed, Jesucristo es el pan de vida y el agua viva que se sirve en su mesa, Juan 4:14, 6:35 y 6:56.
Nuestra mesa es un lugar de bendición para ganar almas para el reino del Eterno, cuando invitamos a alguien a compartir un alimento, ahí podemos hablar del SEÑOR compartiendo con aquellos que necesitan comer el Maná del cielo, Porque Mefi-Boset el hijo de tu señor comerá siempre a mi mesa…Mefi-Boset, dijo el rey, comerá a mi mesa, como uno de los hijos del rey, 2 Samuel 9:10-13.
En nuestra mesa podemos saciar al hambriento y al alma afligida, y mañana seremos saciados en el reino de Dios. Y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el medio día, YHWH te pastoreará siempre, y en la sequía saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y será como huerto de riego, y como manantial de agua, cuyas aguas nunca faltan…Isaías 58:10-12.
El Rey David mandó buscar a Mefi-boset, y compartió lo que se servía en su mesa real, invitándolo a ser parte de su familia, esto nos dice que no solo tenemos una hermosa y bendita mesa en la tierra, sino que también tendremos una mesa celestial preparada por Padre y servida por el Hijo quien celebrará con sus redimidos, Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su SEÑOR, cuando venga, los halle velando; de cierto les digo que Él se ceñirá, y hará que se sienten a su mesa, y vendrá a servirles, Lucas 12:37. En la Bodas del Cordero cara a cara estaremos con el Pan Vivo y la Fuente eterna.
El estudio paralelo de la mesa terrenal y la mesa celestial nos trae a la realidad de la invitación y el llamado del Rey para que lleguemos a su reino y disfrutemos sus viandas celestiales. El reino de Dios es como una gran mesa redonda donde los redimidos somos igualmente importantes y no hay discriminación, allí todos estaremos bajo el mismo techo y bajo la misma dirección, compartiendo las riquezas del reino de Dios, todos somos convocados para estar a la mesa del Rey Eterno recibiendo sustento, gracia y prodigalidad. Vengan a gozar de mi banquete; coman de mi pan y beban del vino que he preparado, Proverbios 9:5.
YO estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta (de su corazón), entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Apocalipsis 3:20.  Amén
Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s