MADUREZ EMOCIONAL Vs. ESPIRITUALIDAD. Segunda Parte

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MADUREZ EMOCIONAL Vs. ESPIRITUALIDAD

EMOCIONES SANAS, PODEROSOS EN ESPÍRITU

Hablamos sabiduria entre los que han alcanzado madurez; y sabiduria, no de este siglo, ni de los principes de este mundo, que perece…1 Corintios 2:6-16. El sembrador salió a sembrar…parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto y se secó, porque no tenía profundidad en la tierra; pero salió el sol, se quemó; y porque no tenía raíz se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, al treinta, al sesenta y al ciento por uno. El que tiene oídos para oír que oiga. Mateo 13:1-9.
Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Apocalipsis 3:15-16.
Que el malo siga en su maldad, y que el impuro siga en su impureza; pero que el bueno siga haciendo el bien, y el justo se siga santificando, Apocalipsis 22:11.
Estamos en la segunda parte de este importante tema de madurez emocional y espiritual; pues debemos entender, que como hijos de Dios, nuestras emociones y sentimientos enfermos deben sanar del todo, puesto que nuestra madurez espiritual se ve seriamente afectada y no avanzaremos en el reino de Dios, corriendo el riesgo de no alcanzar el propósito de vida con el cual el Creador nos formó. Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de personas maduras, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños, sacudidos como olas, ni llevados de aquí para allá por cualquier viento de doctrina, en la astucia de los hombres, ni por las artimañas engañosas del error; sino que hablando la verdad en amor crezcamos en todos los aspectos, en Aquel que es la cabeza, es decir, Cristo Jesús. Efesios 4:13-15.
Veamos otros aspectos, con base en la palabra, que nos pueden ayudar para disfrutar una vida plena y feliz, humanamente hablando, y a la vez una vida poderosa en el espíritu, a la manera de Dios: con libertad, fe y santidad como personas pensantes, inteligentes y piadosos que Dios creó. Colosenses 2:6-
6. Vivir para Dios en vez de hacer para Dios. Finalmente, amados hermanos, les rogamos en el nombre del SEÑOR Jesucristo que vivan de una manera que agrade a Dios…La voluntad del Eterno es que seamos santos, entonces aléjense de todo pecado sexual…Cada uno controle su propio cuerpo y viva en santidad y honor, no en pasiones sensuales como viven los paganos que no conocen al Creador ni sus caminos, 1 Tesalonicenses 4:2-4. Por favor lea todo el capítulo para edificación. Algunos dicen vivir para el SEÑOR de la obra, pero en realidad viven para la obra del SEÑOR esperando beneficios, pues han alterado las prioridades debido a problemas emocionales.
Durante toda la vida hemos sido instruidos en varias clases de prioridad, como son: estudiar, crecer, formar un hogar, trabajar, producir y conseguir cosas materiales, pero si ponemos todo esto frente a lo que dice la Escritura, es totalmente diferente; Dios nos enseña y exhorta a buscarlo primeramente a Él, conocer su reino, instruirnos con su palabra, orar y permanecer en su presencia, deleitarnos y vivir sabiamente, esto no es algo extraño ni un lujo, es sabiduría y regalo de Dios que debemos asimilar, vivir y aprovechar al máximo para no alterar el diseño de la verdad y la calidad de vida que el Creador quiere darnos. Deléitate en el SEÑOR, y Él te concederá los deseos de tu corazón, Salmos 37:4. Para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre en Cristo Jesús, Colosenses 2:2. En el proceso de guardar costumbres, hábitos y tradiciones culturales hemos recibido rechazo y sufrido heridas con el dolor que todavía cargamos, impidiéndonos madurar correctamente y crecer espiritualmente.
NO podemos empeñarnos en seguir enseñanzas de la cultura del mundo que nos están afectando negativamente hasta hoy; podremos ser creyentes comprometidos, pero si tenemos las emociones enfermas no maduraremos realmente en el espíritu, por eso hay muchos muertos vivientes por ahí, perderemos nuestro proyecto de vida si no tomamos la vida normal y cotidiana unida a la vida espiritual en Dios, nuestro Creador y Salvador, seguiremos siendo carnales con aires de espiritualidad, lo cual se reflejará cuando nos relacionamos con Dios y con la gente. Nunca digas: ¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría. Eclesiastés 7:10.
En la práctica, NO digas que los tiempos pasados fueron mejores, porque ese no es un enunciado sabio. No todo el pasado es malo, pero tampoco fue del todo bueno, algo en el pasado fracturó nuestra alma y ha hecho adormecer y renunciar a la espiritualidad a la manera de Dios. Mientras estemos en esta tierra, nuestros tiempos estarán llenos de altibajos de lo bueno y de lo malo, pero si trabajamos para Dios junto a la vida que Él no ofrece en las instrucciones y las promesas de la Biblia, ha  de ser con excelencia de humanos sensibles, buenos, piadosos y sirviendo incondicionalmente con satisfacción personal y alegrando el corazón del Padre celestial, de lo contrario, el ego nos cegará buscando beneficio propio, aprobación, reconocimiento, vitrina y creencias erradas de éxito, lo cual hace que el evangelio se desvanezca; nos volvemos activistas, pero no hijos espirituales que viven por fe obediente; nuestro sentido de amor a Dios y a la gente se irá deteriorando paulatinamente y, desapareciendo el gozo, volviéndonos interesados, fríos y calculadores. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: más el justo por la fe vivirá, Romanos 1:17.
Nuestro trabajo para Dios debe brotar desde su corazón al nuestro, como resultado de nuestra intimidad con Él, puesto que vivimos y actuamos en El y para Él; una persona realmente espiritual no actúa ni habla por emoción o porque alguien lo mande hacer algo que quizá el Padre no ha dicho. Aquí está el equilibrio entre lo espiritual y lo emocional; un corazón humilde y sabio que sirve al Dios vivo, lo hace en amor, espíritu y verdad sin esperar reconocimiento de los hombres sino buscando agradar el corazón del Padre. Porque el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien del mal, Hebreos 5:4.
Una persona madura integralmente no se aísla del mundo ni de las personas por un error o un mal entendido, esas son conductas de jóvenes inmaduros, o de enfermos emocionales, lo cual debemos erradicar y enfrentar como adultos que somos para madurar en el amor de Dios, y lograr un impacto espiritual en quienes nos rodean, actuando en justicia y rectitud. Porque el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; y contra tales cosas no hay ley. (en contra) Efesios 5:22-23-.
7. Vivamos los conflictos con espiritualidad. ¿De dónde vienen las guerras y las peleas entre ustedes? Pues de los malos deseos que siempre están luchando en su interior. Santiago 4:1. Las cosas negativas del pasado y las heridas emocionales no sanadas todavía nos están afectando, debemos identificarlas y abandonarlas para poder seguir en el continuo proceso de la santificación.
No podemos disimular ni esconder los conflictos que afrontamos a diario, debemos resolverlos lo más pronto posible para que no se convierta en un volcán próximo a estallar; la vida de fe y santidad incluye ajustarnos a la realidad, enfrentando las dificultades sin evadirlas. No ignoremos ni enterremos nuestros dolores, presiones y angustias de ayer; identifiquémoslas y expongámoselas a Dios, Él nos dará ayuda y solución verdadera, y maduraremos en el problema con una fe más fuerte. Pongan todas sus ansiedades y preocupaciones en las manos del Todopoderoso, porque Él cuida de ustedes, 1 Pedro 5:7.
Por eso, nosotros también, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por ustedes, y de pedir que sean llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que anden como es digno del SEÑOR, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios. Colosenses 1:9-10. La espiritualidad de Dios está llena de sabiduría, por eso conocer a Dios a través de Jesucristo y La Escritura, es lo mejor que nos puede suceder en la vida.
No nos traguemos todo, digamos las cosas que tenemos que decir a la persona que debemos decirlo con el respeto y la amabilidad que debemos hacerlo, no a espaldas; tampoco hagamos promesas a la ligera; en un conflicto NO busquemos culpables, sino soluciones, no ataquemos, hablemos en términos de paz y con afecto; NO nos sentemos en la palabra, permitamos que todos intervengan con orden y respeto; no seamos sarcásticos, seamos sinceros pero sin exagerar; conciliemos y cedamos para llegar a acuerdos. El que mucho habla mucho yerra, pero callar a tiempo es de sabios, Proverbios 10:19. En las muchas palabras hay pecado, pero los sabios hablan lo necesario. Apliqué mi corazón a conocer sabiduría, y a conocer la locura de la insensatez, y me di cuenta que esto es correr tras el viento. Eclesiastés 1:7.
Seamos sabios al enviar mensajes, NO lo hagamos con irá ni ofendiendo. Seamos prudentes, algunas veces no es necesario decir toda la verdad de algo para evitar herir corazones o abrir heridas. No salgamos corriendo ante un problema o un mal entendido, permanezcamos serenos hasta resolverlo. Digamos SÍ cuando lo sea y NO, cuando lo requiera. Pero también busquemos consuelo y ayuda en un verdadero amigo o hermano que viva una fe firme y tenga sabiduría de lo alto. Y he aquí había un varón llamado José, el cual era consejero, un varón bueno y justo. Lucas 23:50; El orgullo solo provoca peleas; pero la sabiduría está con los humildes, Proverbios 13:10.
8. No ocultemos las emociones queriendo ser maduros espirituales. Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar, 1 Samuel 29:4. Con esto no quiero decir que hagamos show ni drama, sencillamente, mostrarnos tal como sentimos, pero prudentes. ¡Ojalá que nuestra madurez nos permitiera presentar una imagen fuerte ante la presión y el dolor, llorando y esperando consuelo y ayuda con gran serenidad, pero muchas veces creemos que esconder el dolor, la debilidad y el fracaso es cobardía! Si fuera así, Dios no hubiera dejado escrito lo bonito y lo feo de sus siervos en el pasado. Lo dejo todo escrito para nuestro ejemplo y aprendizaje. Y José lloró tan fuerte que lo oyeron los egipcios, y la casa de Faraón se enteró, Génesis 45:2. Jesús lloró, Juan 11:35, y todos los vieron. Somos espirituales, pero también humanos.
Creemos que al mostrar nuestro estado de ánimo somos inmaduros, imaginamos que no estamos a la altura de alguien espiritual, pero no es así; no olvidemos que aún estamos aquí, que nuestras fuerzas son nada; necesitados amor, comprensión y afecto, y mucho más del Todopoderoso continuamente; somos de carne y hueso, sencillamente humanos. Pero podemos mostrar lo que estamos viviendo siendo fuertes y templados, Se vivir con estrechez, y sé tener abundancia; así para estar saciado como para tener hambre, así como para tener lo suficiente como para padecer necesidad, en todo y por todo he aprendido la lección: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece, Filipenses 4:12-13. Esto es madurez pura del Apóstol. Y si fallamos podemos, levantarnos y cambiar radicalmente para consagrarnos. Levántate y resplandece, porque ha llegado tu luz, y la gloria del SEÑOR ha nacido sobre ti, Isaías 60:1.
La razón del dolor, sus raíces, consecuencias y alto precio están contempladas en muchas partes de la Escritura, al Creador le agrada que vayamos ante Él quebrados, humillados y sedientos de sus palabras y su amor, para que luego con su mano poderosa nos levantemos, restauremos, afirmemos y maduremos en su reino en medio del mundo. Y después que hayan sufrido un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Cristo, Él mismo nos perfeccione, afirme, fortalezca y establezca, 1 Pedro 5:10.
Los grandes siervos de YHWH, fueron genuinos espirituales pero también humanos espontáneos, firmes en la fe y fuertes de carácter, pero también maduros espirituales y emocionales que no escondieron sus estados de ánimo, tuvieron personalidad, sufrieron, fueron calumniados y perseguidos, lloraron y hasta los mataron, pero permanecieron erguidos en su fe por amor a Dios…Tres veces he sido azotado, con palos; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en altamar. En caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligro de los de mi nación, peligros de los no creyentes, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre los falsos hermanos; en trabajo y en fatiga, en muchos desvelos de hambre y de sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez…2 Corintios 11:16-33. Este ejemplo de vida consagrada a Dios, es una clara muestra de un verdadero cristiano maduro en toda la extensión de la palabra.
9. Aunque tenemos límites vivamos a plenitud. De un solo hombre hizo todo el género humano, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les has prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación, Hechos 17:2. Muchas veces nos mortificamos pensando que no estamos haciendo lo suficiente para el SEÑOR, vemos a un mendigo o a un necesitado, y creemos que no estamos haciendo nada por ellos, y hasta nos sentimos culpables de egoísmo. Algo muy diferente para los “cristianos” que viven como si Dios no existiera y como si Él no los viera; no se interesan por servir a nadie, no aman con sinceridad y tienen amigos por interés tratando de sacar algún provecho, eso es una verdadera tragedia espiritual.
Conocemos a muchos hombres y mujeres de Dios que trabajan y trabajan con un sentido de culpa como si no hicieran lo suficiente para satisfacer el corazón del Padre, lo cual les produce insatisfacción y desaliento injustificable que los lleva a veces a aislarse y romper compromisos al no saber qué hacer; no olvidemos que NO podemos confiar en nuestras propias fuerzas y que no somos Dios, Por lo tanto, el que se cree ser firme, tenga cuidado no sea que caiga.1 Corintios 10:12 y 2 Corintios 10:13. Si tenemos bastante trabajo, pidamos ayuda con humildad. Romanos 15:1.
El texto bíblico anterior no solo se puede aplicar cuando alguien cae en un pecado grosero, también es pecado la autosuficiencia que relega a Dios imaginando que podemos hacerlo todo, aun lo que supera nuestra capacidad humana, esto es una clara falta de madurez tanto emocional como espiritual, tenemos que sanar el yo alma para aprender a depender de Dios. Hasta que todos lleguemos…a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Efesios 4:13.
A esta altura de la enseñanza, debemos pensar con seriedad acerca de la madurez porque somos servidores del reino ante muchos testigos; debemos considerar nuestros límites y nuestra humana capacidad recordando que no somos Dios, pero podemos ser sabios para manejar nuestras tareas sin que nuestra alma se cargue ni nuestro cuerpo se enferme por emociones y sentimientos equivocados y viciados. Por eso, nosotros teniendo a nuestro alrededor tantas personas que han demostrado su fe, dejemos a un lado todo lo que nos estorba y el pecado que nos enreda, y corramos con fortaleza la carrera que tenemos por delante, Romanos 12:1.
Podemos vivir satisfechos con lo que Dios nos permite hacer, porque las fuerzas que Él nos da no son para desafiar temerariamente las circunstancias para forzar la situación, ni arriesgar el estado de nuestro cuerpo o la espiritualidad de nuestra alma , sino para confiar en el Eterno para permanecer tranquilos, gozosos y en amor de cara a la locura del mundo pero entregados a la voluntad del Creador. Todos los días del afligido son difíciles; pero para el de corazón alegre, su vida es una continua fiesta, Proverbio 15:15b.
10. No juzguemos la espiritualidad de otros. ¿Quién se da cuenta de sus propios errores? ¡SEÑOR, Perdona mis faltas ocultas! Salmos 19:11. Aunque nos han enseñado a ser responsables mostrando el pecado y ayudando a quien esté confundido espiritualmente, no podemos sentir peso cuando no podemos hacerlo, no siempre estamos en posición y capacidad de responder a cerca de la fe de otro, 1 Pedro 3:15.
Tampoco debemos perder tiempo señalando los pecados ajenos, a no ser que sea una apostasía, cada uno responderá a Dios y al SEÑOR, oye y examina, Él no se tarda en hacernos saber nuestro pecado o equivocación. Cada uno muestre por su conducta, y que su conciencia de testimonio, acusándolo o defendiéndolo en sus razonamientos, Romanos 2:15. Primero ocupémonos de nosotros mismos y nuestra relación con Dios y con la gente que nos rodea cada día; si nos ocupamos de las faltas ajenas, podríamos terminar pensando que tenemos mucho que dar y poco que recibir, dejando de oír lo mucho que Dios quiere decirnos a través de los hermanos y los siervos que consideramos menos. 1 Timoteo 4:12. No solo podemos recibir de los expertos y los doctos, todos tenemos una medida de fe para dar y bendecir. Romanos 12:3.
Este es el gran problema de la congregación de YHWH, nos hemos convertido en “nosotros contra ellos,” no podemos ser fariseos o saduceos, ni recolectores de impuestos que se excluyen por creerse superiores y más espirituales, dejemos de convertir nuestros dones y virtudes en superioridad moral, algo que tristemente es común entre el pueblo de Dios. Es el caso de aquellos que se han convertido en jueces de los que adoran, de mujeres con el cabello y la falda corta, estas y muchas otras cosas que son simples y superfluas ante la importancia de la salvación de las almas; al SEÑOR le desagrada cuando se discrimina y se despotrica de los que Él ha ganado con su sangre; tampoco critiquemos por las propiedades o bienes que alguien posee, dejemos de murmurar y enjuiciar todo, porque es clara falta de madurez emocional que está afectando la vida espiritual de muchos en el cuerpo de Cristo impidiendo el avance del Reino de Dios en amor y misericordia. ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad para sacar la paja del ojo de tu hermano, Mateo 7:5.
Todos los creyentes, cristianos, hombres y mujeres de fe, nacidos de nuevo en Cristo Jesús, lavados en su sangre y sellados con su Espíritu, somos linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciemos las virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas de su luz admirable, 1 Pedro 2:9. Por lo tanto, y para estos últimos tiempos estamos llamados a dejar de encasillar y colocar íconos a los movimientos del Espíritu Santo, de los cuales se han desprendido nombres de grupos cristianos, por nombrar algunos: episcopales, wesleyanos, pentecostales, bautistas, presbiterianos, carismáticos, etc. Cada uno tiene sello y esencia de Dios.
En Cristo somos libres, por lo tanto, todos tenemos la capacidad y el privilegio para ser nosotros mismos delante de nuestro Creador y Salvador, todos trabajamos a diferente ritmo, todos tenemos nuestra posición en Dios; ninguno es igual a otro, Jesucristo no vino a traer uniformidad, sino singularidad, autenticidad, identidad y verdad de vida. Acepten el yugo que les pongo, y aprendan de Mí, que soy manso y humilde de corazón, así encontrarán descanso en sus almas, Mateo 11:29. Así que madurar implica un continuo auto examen renovador en nuestra manera de pensar, sentir, hablar y comportarnos, para que nuestra vida sea a la manera de Dios y para fines eternos que impacten aquí y ahora, lo cual solo se logra en nuestra comunión con Cristo en el lugar secreto.
Busquemos nuestra sanidad emocional, para que lleguemos a ser espiritualmente poderosos en Dios, y llegar a marcar un alto sentido de la vida en Dios, personas integralmente genuinas, fuertes, firmes y profundas en el poder del Espíritu Santo para que traigamos el avivamiento sobrenatural de los últimos tiempos; vivamos conforme al corazón del Padre, la madurez es el camino para desatar el poder transformador que nuestro Redentor anhela de sus redimidos para revolucionar el mundo y dejar en jaque al cruel; muchos dejarán de estar frenados y detenidos en el tiempo y creerse perdidos entre muchos. Oremos al SEÑOR para que nos ayude a ser esos hijos maduros de alma, espíritu y cuerpo con amor y sencillez, glorificando su nombre y viviendo tranquila y reposadamente conforme a su palabra y la ministración del Espíritu. ¡Aleluya!
Hasta aquí la enseñanza, segura de que será de bendición, aunque  queda mucho por decir acerca del tema. Un fuerte abrazo para ti que lees y te instruyes en el Amado.
Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino eterno.

 

 

2 respuestas a “MADUREZ EMOCIONAL Vs. ESPIRITUALIDAD. Segunda Parte

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