¡QUE MILES TENGAN A JESUCRISTO COMO SU SEÑOR!

Diapositiva1

¡ANHELO QUE MILES TE HAGAN SU SEÑOR MI JESUCRISTO!

      ¡Qué hermoso es tenerte, amarte, seguirte, servirte y adorarte SEÑOR Eterno!

La ley de YHWH es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de YHWH es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de YHWH son rectos, que alegran el corazón; el precepto de YHWH es puro, que alumbra los ojos. El temor de YHWH es limpio, que permanece para siempre; los juicios de YHWH son verdad, todos justos, Salmos 19:7-9.
El fruto del justo es árbol de vida, y el que gana almas es sabio. Proverbios 11:30.
Esta reflexión exhortativa, ha surgido desde lo profundo del corazón de Dios puesto muy fuerte en mi alma, porque deseo ardientemente y hasta el dolor, que el mundo entero haga a Jesucristo su SEÑOR; Si la gente entendiera lo que es tener a YHWH como SEÑOR y Rey de nuestra vida a través de Jesucristo, comprenderían lo extraordinario de su sacrificio y el poder de su resurrección, muchos podrían disfrutar una vida normal, con alegrías y sueños realizados, con problemas y molestias, claro, pero todo con solución y consuelo en Él Omnipotente Dios. Porque así dice el SEÑOR: Búsquenme, vuelvan a Mí y vivirán, Amos 5:4.
Hay celo en el corazón de Dios, en el mío y en el de muchos hijos de Dios, para que miles sean salvos y escapen del tormento eterno. ¡si tan solo creyeran! Se gozarían con libertad en la belleza de Dios reflejada en la creación, la diversidad de diseños, en las formas y colores de la naturaleza y la perfección de nuestro cuerpo, que son verdaderos milagros que solo el Dios vivo puede lograr. Porque Él quiere que todos los seres humanos sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad. 1 Timoteo 2:4.
Nadie tiene excusa delante del Eterno de no conocerlo ni atender sus instrucciones; el salmo arriba citado es solo una corta muestra de cómo Dios se ha revelado a la humanidad y el deseo que debe arder en cada persona en particular para amarlo, seguirlo y honrarlo por lo que Él es, por la verdad que dice y lo extraordinario que hace. Para que anden como es digno del SEÑOR, agradándole en todo, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios. Colosenses 1:10.
Quiero resaltar los versos siete al nueve y luego adentrarme en el tema evangelístico, es aquí donde se enfatiza y se revela la suprema importancia de atender la voz de Dios impresa en las Escrituras y que contiene su Ley, testimonio, mandamientos y preceptos, cuatro sinónimos que atañen a la palabra de Dios. Sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios, Romanos 3:19. La ley no salva, nos muestra el pecado y nos señala culpables, pero cuando nacemos de nuevo en Jesucristo, la podemos cumplir en Él y por Él, para ser libres y tener sus promesas, Isaías 53.
La ley de Dios no son solo los Diez Mandamientos, es toda la Escritura desde Génesis hasta Apocalipsis, son instrucciones de vida que convierten el alma cuando nos confronta; el testimonio de YHWH es fiel y confiable porque nos hace sabios; sus mandamientos son rectos, porque son principios que nos conducen con alegría por el buen camino; el precepto de YHWH es puro, porque sus enseñanzas y diseños perfectos no están contaminados, son divinos, totalmente claros y sencillos, para alumbrar aún los ojos de un niño; toda la Escritura con sus fundamentos y ejemplos de vida nos ayudan a ser virtuosos y maduros aprendiendo diariamente de ella. Pero por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado, Romanos 3:20.
Nos hemos vuelto tan mecánicos y rutinarios debido a la falta de profundidad en las Escrituras, que cuando las personas hacen una oración de fe, creemos que ya son cristianos salvos y que son de Jesús, pero NO es así, los templos locales pueden contener multitudes, pero según los expertos el 70% y 80% de quienes dicen recibir a Cristo en su corazón, en algún momento se alejan, no solo de las congregaciones sino que también  le dan la espalda a Dios; algunos pueda que se queden en la Iglesia, quizá para acallar la conciencia, complacer a alguien de su familia o congraciarse con los ministros, pero esto se debe a la clase de evangelismo que se ha estado enviando en los últimos años; los predicadores se han alejado del mensaje bíblico que es a la manera del Divino Maestro quien enseñaba con urgencia la salvación verdadera con un evangelio sencillo pero de fondo, no de forma. Marcos 10:17-31 y Juan 4. No todo el que dice SEÑOR, SEÑOR, entrará en el Reino de los cielos, Mateo 7:21-23.
Hay dos grandes ejemplos de evangelismo que el Maestro nos dejó:
1. El joven Rico, Marcos 10:17-31. Jesús habló al joven confrontándolo con los Diez Mandamiento, y le corrigió el concepto de lo bueno, el joven aseguró haber cumplido la ley, pero Jesús fue más allá, confrontó su corazón y su piedad al mandarle vender todo lo que tenía y darlo a los pobres para que luego siguiera al SEÑOR y ser salvo, pero el joven le dio la espalda a Jesús y se fue triste pues era muy rico, así estaba el joven mostrando el incumplimiento del Décimo mandamiento, no era cómo el joven creía, amó más las riquezas, era ávaro y codicioso. Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, solo Dios, Marcos 10:18 y Lucas 18:19.
El joven rico tenía religión, no obedecía los Diez Mandamientos verdaderamente como él lo aseguró, solo presumía las obras de su legalismo, el joven se jactaba de ser bueno creyendo que cumplía los preceptos de Dios. Jesús no le habló de la gracia y tampoco lo invitó a su casa,  el SEÑOR preparó su corazón para que reconociera que NO somos buenos sino que andamos al margen de la Ley divina y por lo tanto necesitamos un Salvador. No hay cosa más valiosa, importante y maravillosa que la salvación que Jesucristo nos dejo. Aquí está el principio de hacer ver a cada persona la necesidad urgente del Salvador para que sean rescatados de la ira venidera, algo que el enemigo ha torcido con engaños y alteraciones en el mensaje mostrando solo lo bonito del evangelio. Enséñame a hacer tu voluntad, porque Tú eres mi Dios, tu buen Espíritu me guíe a tierra firme, Salmos 143:10.
Creer que somos buenos y sin pecado es como cuando alguien paga su infracción de tránsito y cree que al pagarla es inocente y no ha fallado a la norma, cuando en realidad es un infractor craso. Jesús le mostró al joven que era un infractor de la ley porque al amar más los bienes materiales en el fondo de su corazón había injusticia, codicia, impiedad y avaricia, y allí estaba su corazón, alejarse del SEÑOR comprobó la verdad de su interior y su falta de espiritualidad genuina; su riqueza era más importante que su prójimo y el mismo SEÑOR, a quien se negó a seguir. Las Buenas Nuevas nos deben enfrentar con nuestra condición pecadora y nuestra necesidad apremiante de Dios, aunque muchos se ofendan, debemos hablar de Cristo a tiempo y a destiempo porque no sabemos si esa persona que tengamos en frente, pueda morir en minutos. Todo el que practica el pecado, rompe las leyes de Dios, porque el pecado es infracción de la ley 1 Juan 3:4.
La ley de Dios nos confronta con nuestra vieja naturaleza rebelde, egoísta y mal intencionada, todos carecemos de lo puro, lo santo y lo correcto a menos que seamos de Cristo, pero al vernos en su ley y en su presencia se ilumina nuestro entendimiento y nos viene dolor y arrepentimiento; la ley de Dios nos cierra la boca para que no nos justifiquemos diciendo que somos buenos manejando una falsa piedad. Todo lo que contradice la palabra es pecado y el que efectúa las contradicciones, está corrompido y viciado, por lo tanto, es un pecador que requiere confrontarse consigo mismo, reconocer su pecado y anhelar salvación. ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? De ninguna manera. Pero yo reconocí el pecado por la ley; pues tampoco conocería la codicia, si la ley no dijera: NO codiciarás. Romanos 7:7. La ley de Dios no es para impedir que seamos felices, es para prevenirnos y advertirnos de las consecuencias de actuar mal.
Somos privilegiados cuando alguien paga una de nuestras deudas, pero si nos acercamos a alguien para decirle que Jesús pagó su deuda al morir por él o ella, quizá lo vea loco y ofensivo diciendo que hay pecadores peores que él, pero si hacemos que esa persona se vea así mismo en el espejo de la palabra, verá la realidad de su vida y entenderá por qué Cristo pagó su pecado y ganó su rescate. Porque por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Dios, y la ley es la que muestra nuestro pecado, Romanos 3:20.
Todos necesitamos a Jesucristo por fe, no por cumplir la letra en forma de ley que nos condena y nos señala infractores; lamentablemente el evangelio se ha degenerado trayendo la gente a las iglesias locales para decirles que repitiendo una oración reciben a Jesucristo en el corazón y tendrán una vida mejor; recibir a Cristo de corazón es apenas el primer paso hacia la salvación, hemos dicho, vístanse de Cristo y tendrán gozo, paz, amor y habrá realización con felicidad duradera; pero cuando empiezan las pruebas, miles reniegan, se asombran y se creen engañados al “tener a Cristo” alejándose de Él. Este pueblo viene a Mí con palabras y me honra de labios para afuera, pero su corazón está lejos de Mí, su temor de Mí, no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado, Isaías 29:13.
Una persona puede repetir una plegaria, pero seguro que no ha nacido de nuevo, de seguro que no es aún alguien regenerado, necesita conocer a Dios y su palabra, pues el fruto del Espíritu crece en el terreno de la obediencia a las instrucciones divinas y la amistad con Dios, De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, y ser justificados por la fe, pero venida la fe, ya no estamos bajo el ayo, porque todos podemos ser salvos por la fe en Cristo Jesús, Gálatas 3:24-26.
¿Qué es un ayo? Es algo que sirve, que ayuda, que se encarga de guiarnos y educarnos como una nana a los niños que cuida. En otras palabras, la ley de Dios plasmada en las Escrituras es como una nana que nos cuida y nos muestra lo que realmente debemos corregir respecto a lo que somos delante de Dios; Él y su palabra nos enseñan, nos instruyen y nos dirigen por la fe que se desarrolla en nuestro corazón al conocer a Cristo. Lo más importante de todo esto, es que cuando nos introducimos en la palabra, Cristo se revela y el Espíritu de la palabra nos transforma de mundanos carnales a personas espirituales; Porque Cristo nos ha hecho servidores de un nuevo pacto, no el de la letra, sino el del Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida, 2 Corintios 3:6.
El evangelio no es solo para mejorar nuestra travesía por la vida, es para que andemos en él, unidos a Cristo y estemos seguros al momento de morir. No es solo vestirnos de Cristo, es vivir en Él y para Él, Hebreos 9:27. Moriremos un día y partiremos de esta tierra, luego habrá un juicio y para evitar la sentencia es imperativo haber nacido de nuevo, creyendo en Jesucristo y su obra redentora. En Cristo también nosotros habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de nuestra salvación, y habiendo creído en Él, somos sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es la arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria, Efesios 1:13-14.
El asunto es la divina justicia de Dios en Cristo lo que impide que muchos perezcan, porque no son las obras de obediencia las que nos salvan, no es el mero cumplimiento de la letra, ese debe ser el resultado de haber nacido de nuevo y vivir en la palabra; Jesucristo nos trae a la realidad de que necesitamos salvación; si una persona se acerca a Dios quebrantada, arrepentida, triste y llorosa seguramente habrá nuevo nacimiento y vendrá el gozo, la paz y la vida nueva; las buenas obras y el cumplimiento de la ley no son el pasaporte para ser salvos, son la evidencia de ser salvos; pero si predicamos solo lo bueno que Dios nos da, NO habrá arrepentimiento, ni nuevos nacimientos, por lo tanto tampoco habrá salvación y miles se perderán eternamente. Justificados pues por fe, tenemos paz para con Dio por medio de nuestro SEÑOR Jesucristo…Y no solo esto, sino que nos gloriamos en los sufrimientos, sabiendo que el sufrimiento nos da fortaleza para soportar con paciencia, Romanos 5:1-3
Ser pescadores de almas y cumplir con la Gran Comisión no es para impresionar al pecador, se trata de quebrantar los corazones y que le duela a cada quien su pecado ante el Dios santo que lo ama, así ya no será lo que hacemos sino de lo que somos en Él. Somos salvos no para evitarnos los problemas o salvarnos de morir en esta tierra, se trata de vivir una vida terrenal con subidas y bajadas sin estar cayendo en pecado, aunque a veces resbalemos; ser salvos es vivir limpiamente por fe viendo a Dios obrar milagros a nuestro favor por nuestra confianza en Él y perseverando en santidad hasta el fin, libres de la condenación. Ser salvos nos permite tener consciencia de que un día moriremos, sin tener miedo a la muerte, porque en Cristo, con Él y en Él estamos libres de la ira venidera. Y esperar desde los cielos a su Hijo, quien resucitó de entre los muertos; a Jesús, quien nos libra de la ira que viene. Porque Dios no nos ha destinado para la ira, sino para alcanzar la salvación, por medio de nuestro SEÑOR Jesucristo, 1 Tesalonicenses 1:10 y 5:9.
Así que, si entregamos al mundo un evangelio de buena vida, bendiciones, éxitos y prosperidad, al final muchos no nacerán de nuevo y huirán sintiéndose engañados; debemos predicar nuestra condición miserable, perdida y pecaminosa que necesita salvación en el Dios santo. Debemos hacer que la gente se vea tal como es y reconozca sus pecados, dejando de creerse santos y mansas palomitas, debemos confrontar las malas acciones, la corrupción y la perversión con una palabra ungida que venga desde el corazón del Padre, porque solo así dolerá el corazón, muchos serán salvos porque creerán con la fe que desarrolla la palabra centrada en Jesucristo, entenderán lo grande que Él hizo por ellos y por mi. ¿Cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el SEÑOR, nos fue confirmada por los que la oyeron. Hebreos 2:3.
Necesitamos enseñar fidelidad y permanencia en Cristo para vivir el evangelio a pesar de todo lo malo que nos puedas suceder, porque una vida sin problemas ni dolor no sería vida, las circunstancias difíciles nos hacen fuertes y nos ayudan a ser fieles a Dios y desarrollar fe para esperar en sus misericordias; las pruebas y el dolor son oportunidades divinas para hacer sus proezas y grandes maravillas a nuestro favor, quizá a algunos no les guste, y otras no quieran abandonar viejas mañas y costumbres porque se sienten cómodos, pero habrán peces en la red. Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según su propósito y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio, 2 Timoteo 1:9-10. No olvidemos que somos copartícipes de los padecimientos de nuestro SEÑOR Jesucristo, 1 Pedro 4:13.
2. La mujer samaritana, Miremos la hermosura de Jesús al compartir de sí mismo y la salvación en Juan 4: Se encuentra con la mujer samaritana en el pozo de Jacob, están en un mundo natural, le habla de cosas naturales de su vida y la pone frente a su propia manera de vivir; no la condena ni la avergüenza, sino que le habla de las cosas espirituales desde lo natural, con lo que le habla la introduce al séptimo mandamiento y se le revela como el Mesías Salvador; ella no había visto su pecado, quizá lo veía normal, o simple, “mala suerte” por eso había tenido ya cinco maridos, Juan 4:10-19.
Jesús nos enseña que no podemos presentar el evangelio condenando ni avergonzando, Él le recuerda a la mujer la ley para que ella descubra su pecado. El agua viva representa a Cristo y el evangelio; Cristo y la palabra son como una cortina que se corre en una habitación oscura llena de polvo, que al dejar pasar la luz por la ventana muestra la realidad del recinto, ese es el trabajo de la Ley divina; la palabra de Dios al ser expuesta, brilla en el corazón del pecador y logra verse así mismo. ¿Luego lo que es bueno vino a ser muerte para mí? De ninguna manera, sino que el pecado para mostrarse pecado, produjo en mi la muerte por medio de lo que (creemos) que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegara ser sobremanera pecaminoso. Porque LA LEY ES ESPIRITUAL; pero yo soy carnal vendido al pecado. Romanos 7:13-14.
La mujer logró ser justificada y perdonada por el SEÑOR, reconoció al Maestro, fue salva y se fue feliz, si hacemos que la gente vea y reconozca su propio pecado, podrán arrepentirse y ser salvos para  que permanezcan deleitándose en el SEÑOR y su palabra, solo así seguiremos viendo las debilidades pecaminosas que solemos ver como normales y aceptables cuando en verdad son pecado; podremos correr a refugiarnos en Jesucristo confesando las fallas y culpas que muestra de nosotros mismos la palabra, en vez de darle la espalda a Dios, por eso es importante discipular como nos ordenó el SEÑOR con la Gran Comisión; Jesús hizo un pequeño discipulado con la mujer samaritana hasta llevarla a la adoración, Escudriñen las Escrituras, porque ustedes saben que ellas tienen la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de Mí, Juan 5:39 .
¿A dónde quiero llegar? Pensemos: ¿Cuántos de los mandamientos cumplimos realmente? Acaso amamos a Dios por encima de todo, cuando en realidad vivimos esclavos de muchas cosas, ahí estamos quebrantando el primero y segundo mandamiento, pues hacemos dioses con lo que nos esclaviza; No tomarás el nombre de Dios en vano, pero prometemos cosas nombrando a Dios y no cumplimos; no guardamos un día para Dios porque somos activistas de miles de cosas los siete días de la semana. No guardaron el pacto de Dios, y rehusaron andar en su ley, Salmos 78:10.
Deshonramos a los padres cuando nos olvidamos de ellos, no los ayudamos, ni les servimos cuando lo necesitan. Se nos dice no asesinarás, pero matamos sueños y esperanzas con falsos sentimientos de amor, promesas fallidas, relaciones y matrimonios rotos, violando así el séptimo mandamiento; hurtamos y robamos la verdad de nuestra vida, se roba la honra y el buen nombre de las personas con la crítica, los chismes baratos, y con juicios que condenan todo lo que el vecino hace; se viola el noveno mandamiento, y también el décimo mirando coqueta y descaradamente el cónyuge del prójimo; la ley nos condena porque nos muestra culpables incapaces de obedecer al Eterno, pero gracias sean dadas al Padre por Jesucristo que nos hace justos para salvación. Y que nadie los engañe con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, Efesios 5:6.
La palabra es la buena semilla que el Labrador planta en el corazón de muchos para preparar la tierra de nuestra vida, pero para los soberbios, jactanciosos, codiciosos de poder y avaros de riquezas solo ven a Dios y su palabra como locura inadmisible, pero para el humilde y espiritual es gracia y amor de Dios para vida mejor. La ley de Dios nos quebranta el alma y nos ablanda el corazón porque es el espejo que refleja nuestra realidad espiritual. El mensaje de Cristo nos libera, nos sana y nos hace buena tierra; Cristo y la palabra son UNO, por lo tanto, no recibir su instrucción es como darle medicina a un paciente que no sabe que esta enfermo y muere sin saber que padecía una enfermedad mortal, la enfermedad es el pecado, la medicina es la palabra y Jesucristo es el Médico Sanador. Él es quien perdona todas nuestras iniquidades, y Él es quien sana todas nuestras dolencias, Salmos 103:3.
Los dos personajes de la historia tuvieron un encuentro personal con el Salvador que los confrontó consigo mismos por medio de la ley, pero lo que dominaba sus corazones salió a flote: el joven rico aseguró cumplir los mandamientos desde muy joven, pero cuando el SEÑOR lo colocó frente a sus riquezas, él joven rico le dio la espalda y se fue triste porque prefirió sus riquezas, el prefirió cargar su pecado de avaricia, algo contrario a la mujer samaritana que vio su vida pecaminosa, reconoció al Mesías, se convirtió a Dios y siguió al Salvador, estaba tan feliz con Cristo, que fue y ganó a toda la ciudad de Samaría. ¿Nos creemos buenos? Sí muchas veces, porque imaginamos que cumplimos la palabra de Dios, pero Cristo y la ley nos hacen ver nuestra pobre realidad humana; una lo recibió, el otro no, el Rey se acercó y se reveló a los dos pero cada uno tuvo una actitud diferente para salvación o condenación. Nosotros hagamos lo nuestro, que es el propósito del Eterno de ser sus testigos genuinos; cada quien decidirá su destino final, el SEÑOR también hará lo suyo. Isaías 53:6.
Si no reconocemos el pecado, al final del camino, cuando sea ya tarde, la conciencia nos acusará; todos somos de alguna manera mentirosos, hablamos palabras ociosas y blasfemamos a Dios, todos de una u otra forma incumplimos los mandamientos. Décimos amar a Dios y despreciamos a otros porque son pobres, de otro color y de otra parte; muchos dicen no tener dioses ajenos pero odian y tienen enemigos, aun personas de su casa, de su fe y de su nación. Sus discípulos oyéndolo se asombraron en gran manera diciendo: ¿Quién pues, podrá ser salvo? Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; pero para Dios todo es posible…Mateo 19:25-30.
Dios quiere que todos se salven, pero la realidad es que MUCHOS SERÁN SALVOS, PERO NO TODOS, debido a la dureza del corazón incrédulo y la terrible rebeldía de los muchos contra su Amoroso Creador…Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará Mi Siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos, Isaías 53:11; Y alguien le dijo: ¿Son pocos los que se salvan? Y Él les dijo: Esfuércense a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar y no podrán, Lucas 13:23-24, Mateo 7:13-14; Marcos 16:16, Romanos 5:19; 1 Pedro 1:8-9, Hebreos 9:27-28. Muchos se obstinan en sus razonamientos imaginando que serán salvos por sus “buenas obras,” pero se llevarán una sorpresa.
Mg. MEHC, hija del Dios vivo, real y verdadero y servidora de su reino eterno.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s