PRINCIPIOS Y VALORES

Tenemos una sociedad de multitudes pero llena de solitarios vagando por el mundo y por la vida, debido a lo distorsionado de las virtudes, los principios y lo materializado de los valores. Somos seres gregarios, con inmenso potencial personal para vivir unidos, cohesionados en amor, fortalecidos en la verdad, respaldados por la honestidad y la confianza, progresando en la solidaridad y el respeto mutuo. Somos seres hechos para el bien no para el mal, para el encuentro, no para el desencuentro, para la paz, no para la guerra, para la fraternidad no para la división, para la colaboración y el complemento, no para la tiranía de la competencia individualista y creados para guardar y preservar la vida, no para producir muerte.
los principios nacieron en el corazón de Dios mediante mandamientos, instrucciones, enseñanzas, ejemplos de vida y advertencias bíblicas que gravó en la conciencia humana, como sustancia, origen y fuente del bien contra el mal, para ser vivenciados y mostrados por el ser humano en su forma de hablar, manejarse y actuar al relacionarse con Dios, con sus semejantes y con el medio ambiente.
De los principios han emanado los Derechos Humanos y los valores de la sociedad; pero son los principios eternos de Dios los que le dan razón de ser y vivir a todo ser humano, la ciencia y la Ética estudian la moral y el comportamiento humano, pero la Biblia mediante los principios inalterables de Dios consignados en la Biblia confrontan el alma humana con su Creador Santo. Principios como la verdad, la justicia, la vida, la honestidad, la reverencia, la fidelidad, la bondad, etc.
Los principios son eternas instrucciones de vida dados por Dios, y en su conjunto hacen virtuosa a una persona, dándole la calidad moral y decorosa a la vida humana conforme al Dador, de donde la frase “ella o él es una persona de principios”, lleva implícito un carácter definido de convicciones firmes, sobre la base de fundamentos que manifiestan la integridad y trasparencia de un ser humano en su estilo de vida, costumbres, comportamientos y hábitos, que no deben depender de la cultura, las circunstancias ni de la época, porque los principios son divinos perennes, inalterables, innegociables, eternos e imperativos en su ejecución.
Los valores por su parte son de trasfondo social y subjetivos, porque cada uno les da la importancia y la relevancia que le parece, pues también se entiende como valor la cualidad que se otorga tanto a las personas como a las cosas, en una estimación positiva o negativa dependiendo del interés y el servicio que provean según la estética, la economía, lo jurídico, lo intelectual y lo cultural. Por eso la axiología es la rama de la filosofía que se ocupa de la naturaleza y esencia de los valores según lo estimable y valioso, así la ética estudia el comportamiento y las costumbres de la conducta humana dentro de contenidos normativos según el grupo social.
Los valores han sido creados para orientar el comportamiento humano en función de la realización personal y la convivencia pacífica. Algunos los asimilan a preferencias y puntos de apreciación de unas cosas y otras, o un comportamiento en lugar determinado y en pro de una satisfacción personal o común según el caso.
El humanismo ve en los valores una pauta para formular metas de empoderamiento personal y colectivo, que reflejen intereses y convicciones más o menos importantes según los sujetos, su cultura y punto de vista. Los valores por ser socialmente creados tienen jerarquía según los estudiosos de la Axiología, que los clasifican en valores vitales, espirituales, estéticos, intelectuales y jurídicos, poniendo los adjetivos calificativos del sujeto o cosa como algo valioso en sí mismo, tales como la belleza, lo amargo, lo dulce, lo enfermizo, lo sano, lo feo, etc., que nada tienen que ver con los principios establecidos por el SEÑOR del universo.

El propósito fundamental de este sitio se puede resumir en siete aspectos:

1) glorificar a Dios,

2) promover un despertar y avivamiento espiritual hasta lo último de la tierra,

3) dar a conocer la doctrina de vida social recta e íntegra como lo enseña la biblia,

4) que nuevos discípulos de Jesucristo se añadan, aprendan, mediten y vivan las instrucciones de Dios para compartirlas en momentos precisos de la vida,

5) que el cristiano genuino se fortalezca en la fe obediente,

6) que la iglesia de Cristo sea un multiplicador del reino de Dios en la tierra y

7) que muchos hijos de Dios y seguidores de nuestro Señor y Salvador se animen a cumplir en amor, el mandato de la Gran Comisión contenido en Mateo 28:19-20 y Marcos 16:14-18 para salir a predicar el evangelio de salvación de la cruz que son las Buenas Nuevas desde el corazón de Dios para la humanidad.